Los salones del automóviles europeos han vuelto, aunque ahora hablan en chino

Salón del Automóvil de París 2026
Salón del Automóvil de París 2026
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El Salón de París 2026 ha sido el gran renacer de estos eventos automovilísticos. Sin embargo, no se puede negar la gran presencia de marcas de coches chinas.

¡Los salones europeos han vuelto! Parece mentira, pero sí: el Salón de París ha recuperado buena parte de la relevancia que tuvo durante décadas y vuelve a situarse como uno de los grandes escaparates de la industria del automóvil. Aunque todavía está lejos del esplendor previo a la pandemia, cuando las marcas competían por atraer todas las miradas con espectaculares presentaciones de coches nuevos y prototipos futuristas, la cita parisina ha demostrado que sigue teniendo un papel importante en el calendario internacional. 

Prueba de ello es que numerosos fabricantes han elegido este escenario para presentar sus próximos vehículos y adelantar algunas de las novedades que llegarán al mercado en los próximos años.

Entre todos ellos, no podemos negar que Stellantis y su reinterpretación del mítico Citroën 2CV fueron los grandes protagonistas del evento. El modelo se convirtió en el coche más esperado por los asistentes y concentró gran parte de la atención mediática. 

No es para menos: la recuperación de un icono tan representativo de la historia del automóvil europeo demuestra hasta qué punto las marcas están recurriendo a su herencia para conectar con el público en una etapa marcada por la electrificación y el cambio tecnológico.

La otra marca francesa por excelencia, Renault, también aprovechó que jugaba en casa para anunciar parte de su estrategia de futuro. La compañía mostró varios proyectos destinados a reforzar su apuesta por la movilidad eléctrica y dejó claro que pretende seguir siendo uno de los actores principales de la transformación que vive el sector. 

Las marcas de coches chinas colonizan París

Sin embargo, más allá de las luces, los escenarios y las grandes presentaciones de las firmas locales, había una presencia silenciosa pero constante que invitaba a reflexionar. Porque, aunque aparentemente se hablara francés en los pabellones de la Puerta de Versalles, este salón tenía un marcado acento chino.

Según fuentes oficiales, en esta edición del Mondial participaron unas 60 marcas. De ellas, alrededor de 20 procedían de China, mientras que las europeas apenas alcanzaban las 27. Esta cifra refleja de manera muy clara cómo está evolucionando el equilibrio de fuerzas en la industria automovilística global. 

Además, algunas ausencias destacadas reforzaron todavía más esa sensación. Fabricantes históricos de gran peso en Europa, como BMW, decidieron no acudir a la cita parisina. 

A ellos se suman otros grupos internacionales que han optado por reducir su presencia en este tipo de eventos para concentrar sus esfuerzos en presentaciones propias y acciones digitales.

Mientras algunas compañías tradicionales siguen cuestionando la utilidad de los grandes salones, los fabricantes chinos parecen tener una visión muy distinta. En su mercado doméstico, este tipo de eventos continúa siendo fundamental para ganar notoriedad, presentar innovaciones y fortalecer la imagen de marca. 

Por ello, muchas firmas desembarcaron en París con una estrategia ambiciosa y una puesta en escena a la altura de las expectativas. Un ejemplo de ello fue Omoda, que reservó para el salón la presentación de la segunda generación del Omoda 5, su modelo más vendido y uno de los pilares de su expansión internacional.

Los coches chinos encuentran aquí su escaparate

Además, la presencia china no se limitó a las marcas que ya han conseguido cierta implantación comercial en España y otros países europeos. El salón también sirvió de escaparate para fabricantes menos conocidos por el gran público, como AITO, Li Auto, Forthing o Linktour. 

Estas compañías aprovecharon la visibilidad del evento para mostrar sus productos, explorar oportunidades de negocio y medir la respuesta de los consumidores europeos ante una oferta cada vez más amplia y competitiva.

Lo que ha quedado demostrado es que las marcas europeas todavía poseen un activo difícil de igualar: su historia. Frente a la irrupción de nuevos fabricantes, los grupos tradicionales han sabido reivindicar décadas de experiencia, modelos emblemáticos y una identidad de marca profundamente arraigada en la memoria colectiva de los conductores. 

Al mismo tiempo, el Salón de París también ha evidenciado que la fórmula de los salones del automóvil, que muchos consideraban agotada, aún tiene capacidad para reinventarse. 

Quizá ya no sean el único escenario donde se presentan las grandes novedades, pero siguen siendo un lugar privilegiado para tomar el pulso a una industria en plena transformación y para comprobar, año tras año, quiénes están llamados a liderar su futuro.

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Lidia Vega

Redactora

Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.