Los coches que pusieron ruedas a España: así nació, creció y vivió el Peugeot 505

El Peugeot 505 ocupa un lugar especial en la historia de la marca francesa, siendo una de las berlinas más longevas y exitosas creadas por Peugeot.
Algunas berlinas han marcado un antes y un después para sus marcas, y para quienes las condujeron. Peugeot tiene un extenso legado en lo que ha berlinas se refiere y, aunque en la actualidad no ofrece ninguna en su gama de productos, en el pasado han sido uno de los pilares fundamentes de su oferta. El Peugeot 505 es uno de esos coches que marcaron la historia de la marca francesa.
El 505 fue un modelo que resumió un momento clave en la historia de Peugeot, heredero de grandes tradiciones, vehículo global y símbolo de robustez y polivalencia. También contribuyó a motorizar a España en un momento clave (finales de la década de 1970), por lo que hoy se merece que hagamos un repaso a su historia y el legado que dejó.
La historia del Peugeot 505
Cuando Peugeot presentó el 505 en 1979, el reto era ambicioso: suceder al mítico Peugeot 504, una berlina muy apreciada por su fiabilidad, y, al mismo tiempo, dominar en mercados cada vez más exigentes, con un coche que fuera tanto local como global. El modelo resultante no solo lo consiguió, también marcó un antes y un después en la relación de amor de Peugeot con sus berlinas.
El 505 nació como berlina de propulsión trasera. Descrito por la marca como “el último gran Peugeot con propulsión trasera”, esta configuración hoy está reservada a las berlinas de las grandes marcas premium y en Peugeot es únicamente un recuerdo de su pasado. La marca no comercializa ningún modelo de tracción trasera con motor de combustión interna.

El Peugeot 505 se lanzó con dos carrocerías fundamentales desde el inicio. Por un lado, una berlina de cuatro puertas y, por otro, una variante familiar de cinco puertas. Poco después se añadió una versión Familiale, una versión de tres filas de asientos para hasta ocho personas, pensado para familias numerosas, algo que otorgaba al modelo una gran versatilidad y lo hacía apto para labores de transporte de pasajeros, como taxi como vehículo de empresa.
La oferta mecánica del 505 fue amplia, tanto en gasolina como en diésel, lo que explica buena parte de su éxito y capacidad de adaptación a distintos mercados. Además, la gama de motorizaciones incluía diferentes niveles de potencia, lo que permitía llegar a un público más amplio adaptándose a sus necesidades.
Su oferta de motorizaciones
Entre los motores de gasolina había bloques de menor cilindrada, desde 1.8 litros, para los modelos de acceso de la gama que rendían unos 80 CV de potencia. También se incluyeron versiones de 2.0 litros que alcanzaban los 100 CV y de 2.2 litros que tenía entre 115 y 130 CV, dependiendo de la versión.
Este mismo motor de 2.2 litros recibió un sistema de turbo que elevaba su potencia hasta los 160 CV y existió una variante desarrollada por Danielson, un famoso preparador de Peugeot, que aumentaba la potencia hasta los 200 CV. La cosa no acababa aquí, ya que en su tope de gama había también un motor de gasolina V6 de 2.8 litros con potencia una potencia de 150 CV y 170 CV, dependiendo de la versión, lo que colocaba al 505 entre las berlinas premium de su época.
El Peugeot 505 también estaba disponible con motores diésel. En concreto Peugeot ofreció su berlina con propulsores de aspiración natural y 2.3 litros que entregaban 70 CV de potencia, así como un 2.5 litros que llegaba hasta los 76 CV. Los que querían más potencia encontraban las versiones turbodiésel de 2.3 y 2.5 litros, con 80 y 95 CV de potencia, respectivamente.

En cuanto a sus dimensiones y capacidades, el Peugeot 505 ofrecía una presencia generosa, característica de las berlinas grandes de la época. Por ejemplo, la versión berlina medía caso 4,6 metros de largo, mientras que la variante familiar llegaba a los 4,9 metros. El ancho estaba en torno a 1.75 metros y el peso variaba según versión entre los 1.200 y los 1.400 kg.
Respecto al maletero, se habla de 523 litros en la berlina y hasta 2.240 litros en la versión familiar con asientos abatidos, lo que indicaba su versatilidad para carga o pasajeros.
Producción, versiones especiales y vida comercial
El carácter global del 505 no sólo estaba en su diseño o motorizaciones, sino también en su producción. Las principales plantas que Peugeot utilizó para montarlo incluyen la de Sochaux (Francia), que era la fábrica principal del modelo. Pero también hubo producción en otros países, como en España, donde la planta de Vigo fabricó 146.216 unidades del 505 entre 1980 y 1987.
En total, la cifra de producción se sitúa en más de 1,3 millones de unidades durante toda su vida comercial, según la marca. Estuvo en activo entre 1979 y mediados de la década de 1990, llegando a estar a la venta incluso en 1997 en determinados mercados.
Al mismo tiempo, el modelo que había sucedido al Peugeot 504 en la oferta de modelos del fabricante galo también contó con algunas versiones especiales. Una de las más destacadas era una variante adaptada por Dangel sobre la base del 505 familiar o pick-up, que contaba con un sistema de tracción 4x4 pensado para mercados con climas extremos.
Todo esto contribuye a que, para muchos entusiastas, el Peugeot 505 no sólo sea una berlina más, sino un símbolo de calidad y versatilidad de los ’80 y principios de los ’90. Su sucesor, el Peugeot 405 tomó como base ese legado y lo extendió hasta el año 2003.
Hoy, el Peugeot 505 tiene un valor especial para aficionados y para la historia industrial del automóvil por distintos motivos. Uno de ellos tiene que con el hecho de que representa el fin de una era técnica para Peugeot, donde la propulsión trasera, una configuración hoy poco común en berlinas generalistas, estaba a punto de desaparecer y el 505 fue el último en ofrecerla.
Por otro lado, el 505 fue un modelo verdaderamente mundial. Peugeot logró fabricarlo, y adaptarlo para venderlo en diferentes puntos del planeta, con una combinación de confort, capacidad, motorizaciones variadas y carrocerías versátiles que hicieron que hoy siga siendo un clásico apreciado, tanto en Europa como en otras regiones.
