Instalan reductores de velocidad en un pueblo de Valencia y este se opone: "Llevamos un mes sin dormir"

Los reductores de velocidad están en el punto de mira de un pueblo de Valencia. Los vecinos no han tardado en criticarlo: quieren que los eliminen urgentemente.
La DGT y los ayuntamientos han declarado la guerra a los conductores que circulan con exceso de velocidad. La única solución viable es colocar elementos que obliguen a circular más lento, pero los vecinos se oponen.
No es una cuestión de seguridad vial, sino que afecta a su descanso. Un pueblo de Valencia se opone a la instalación de las famosas bandas transversales de alerta y otros reductores de velocidad, son demasiado ruidosos.
Un pueblo entero contra los reductores de velocidad
Los vecinos de la pedanía de El Romaní, en el término municipal de Sollana, han declarado la guerra a los nuevos reductores de velocidad que se han instalado. Estos elementos se encuentran en la antigua Nacional 332, actual CV-3320.
Tras las recientes obras de reasfaltado de la zona unos meses atrás, la Diputació de València ha decidido colocar algunos reductores de velocidad. Las críticas no tardaron en llegar entre los residentes más próximos a esta carretera.
Los vecinos aseguran que el paso continuo de vehículos provoca un ruido molesto y vibraciones que se sienten en el interior de sus viviendas. La situación empeora durante la noche en una zona que sigue teniendo cierto tráfico.
“Llevamos un mes sin poder dormir en condiciones”, lamentan los vecinos cerca de la carretera a su paso por Sollana. Los habitantes del pueblo aseguran que la situación es límite, está afectando a su descanso y calidad de vida.
Más problemas que beneficios
Las bandas transversales avisan a los conductores de la proximidad a una intersección, también son muy habituales a la entrada de núcleo urbano. Esto les obliga a reducir la velocidad, pero no siempre es así.
Los vecinos de El Romaní aseguran que su ubicación es muy próxima a las fachadas de sus casas. La Diputació de València no ha tenido en cuenta este factor crucial a la hora de elegir el lugar para instalar las bandas transversales.
Los vecinos de Sollana han presentado una queja ante el ayuntamiento solicitando una solución urgente. Por el momento no han tenido una respuesta clara por parte del alcalde del municipio.
El caso por el momento está en manos del arquitecto municipal. El técnico ha realizado un comunicado en el que solicita a los vecinos información precisa sobre todas las molestias que estos sistemas están causando.
El arquitecto encargado de la obra ha confirmado que “del resultado de la consulta se remitirá comunicación a los reclamantes”. Los vecinos aseguran que la respuesta no resuelve su problema. “No pedimos privilegios, solo poder descansar”, aseguran los habitantes del barrio de El Romaní.

