He probado el Volkswagen Tiguan 2.0 TDI 4Motion, y puedo decirlo: “es uno de los mejores SUV del mercado para recorrer largas distancias”

He probado el VolkswagenTiguan 2.0 TDI 4Motion
He probado el VolkswagenTiguan 2.0 TDI 4Motion

200 CV, tracción integral y eso sí, un precio por encima de los 60.000 euros: el Tiguan 2.0 TDI es un SUV que ofrece mucho, pero pagas por ello. ¿Tanta potencia marca la diferencia, o en la práctica basta con menos?

Cuando conducir un coche se encarece en general, ya no se trata solo del precio de partida o del precio del litro de combustible, sino del conjunto. Y de repente factores como la autonomía, el consumo y la funcionalidad en el día a día adquieren un peso mucho mayor. El Volkswagen Tiguan 2.0 TDI de 200 CV no es ninguna ganga en este contexto: con la tracción integral 4Motion está disponible desde 60.215 euros. Para nuestra unidad, con todos los extras relevantes para la prueba, la factura ascendía a unos 1.500 más. A cambio, este Volkswagen ofrece mucho espacio, un buen confort y un sistema de propulsión que no obliga a estar continuamente pasando por la gasolinera.

Naturalmente, 200 CV son un lujo para un vehículo pensado para recorrer largas distanci as. Sin embargo, permiten que el Tiguan, relativamente ligero con sus 1.781 kilogramos en comparación con las cifras habituales de los SUV eléctricos, alcance en unos rápidos 7,8 segundos los 100 km/h desde parado, según las mediciones de AUTO BILD, y la velocidad máxima es de 226 km/h.

Es una buena noticia que incluso circulando a buen ritmo el consumo se mantenga dentro de unos límites razonables, con los 9,1 litros cada 100 kilómetros que hemos medido llevando al límite por autovías alemanas sin restricciones. Hay que reconocer que queda muy lejos del consumo económico de 5,4 litros registrado por AUTO BILD. Y también la media de la prueba se sitúa claramente por debajo, con 6,7 litros.

La buena respuesta de su motor diésel

El diésel solo se hace claramente perceptible cuando se exige la máxima potencia. Por lo general, trabaja en silencio, algo que también se debe al buen aislamiento acústico general. El cambio de doble embrague también pasa desapercibido: distribuye sin aspavientos los 400 Nm de par máximo entre las cuatro ruedas y, además, proporciona una excelente tracción.

 Quien quiera intervenir por su cuenta al margen del cambio automático puede hacerlo mediante las levas situadas detrás del volante. Sin embargo, sería aún más fácil si no fueran tan pequeñas.

Comportamiento equilibrado, como se espera de un Volkswagen

Durante la prueba ha demostrado su eficacia la suspensión adaptativa DCC Pro, que garantiza una conexión realmente buena entre la carrocería y el chasis y reduce de forma perceptible, sobre todo, los desagradables movimientos del conjunto. Se puede ajustar manualmente desde un tarado muy deportivo hasta otro muy confortable.

A esto se suma la dirección, muy característica de VW y con una respuesta muy precisa, que no solo permite trazar las curvas con claridad, sino que también constituye otra garantía de seguridad al volante.

Lo mismo se puede decir de los frenos, fáciles de dosificar, que ni siquiera después de varias retenciones fuertes mostraron tendencia al fading. Además, la distancia de frenado que hemos medido, de 35,7 metros en frío y 33,6 metros en caliente, fue realmente buena.

Interior “a la alemana”: buenos acabados y ajustes, con algunos “peros”

En conjunto, todo ello se corresponde con una fabricación muy sólida y unos materiales agradables al tacto. Pero ni siquiera los compartimentos interiores de las puertas, que por fin vuelven a estar revestidos de fieltro, pueden evitar que sobre los adoquines se escuchen crujidos y chasquidos procedentes del salpicadero, debido a que las molduras decorativas no están perfectamente ajustadas.

 La estructura de los menús en la pantalla central no convence a todo el mundo, aunque el acceso rápido de la parte superior cubre las funciones más importantes. Y el control por voz demuestra ser muy competente. Eso sí, la pantalla central de 15 pulgadas, con un amplio sistema de entretenimiento y navegación integrada, es opcional.

Un auténtico punto fuerte son los asientos delanteros ergoActive, con ajuste eléctrico, memoria, acceso confort y extensión regulable para los muslos. Además, conductor y acompañante pueden seleccionar programas de masaje con una duración de entre 10 y 30 minutos. Por otro lado, los asientos están climatizados y calefactados y, gracias a unos respaldos laterales bien diseñados que ofrecen sujeción hasta la parte superior de la espalda, proporcionan un excelente apoyo lateral incluso al tomar curvas.

Espacio, incluso para personas de gran estatura

El espacio para la cabeza y las rodillas en la segunda fila permite que incluso las personas más altas puedan afrontar viajes largos sin problemas; para aportar un confort adicional a los pasajeros traseros hay climatización independiente, asientos exteriores calefactados y dos tomas USB-C.

Con los respaldos en posición vertical, detrás del portón trasero se pueden cargar 650 litros de equipaje; quien abata la segunda fila traseros puede disponer incluso de 1.650 litros. Y a quien eso no le parezca suficiente, el enganche de remolque opcional,  permite llevar hasta 2,3 toneladas.

Conclusión

El Volkswagen Tiguan 2.0 TDI de 200 CV con tracción integral no es ninguna ganga, pero sí un especialista en largas distancias bien planteado y con una gran funcionalidad en el día a día: caro de entrada, pero también convincente en funcionamiento. 

Valoración

Nota 8,3

Lo mejor

Espacio interior, confort, prestaciones, comportamiento equilibrado, desde cómodo hasta deportivo, consumo contenido, autonomía. 

Lo peor

Buenos acabados, pero algunos ajustes crujen sobre adoquines. Menús de la pantalla algo farragosos. Precio elevado. 

Más información sobre:

Volkswagen Tiguan

MODELO

Tiguan

NOTA7

VER PRUEBA

Probamos este agradable y servicial Volkswagen Tiguan en una de sus configuraciones más equilibradas, prácticas y realistas: el motor 1.5 TSI de 150 CV.