He probado el Skoda Superb 2.0 TDI 4x4: una berlina enorme, potente y ahorradora, ideal para viajar

En este coche hay mucha tecnología y, gracias al portón trasero tipo fastback, una naturaleza muy funcional. Hemos probado el 2.0 TDI 4x4 en el refinado acabado Laurin & Klement.
En la muy particular forma de carrocería fastback de tamaño superior (casi cinco metros de largo) de esta berlina se combinan el equipamiento completo del acabado de lujo Laurin & Klement con el espacio de un SUV XXL. Y este Skoda Superb viene con un bloque diésel de dos litros y 193 CV que vuelve a demostrar que estos motores son los mejores aliados para los viajes largos sin rascarse mucho el bolsillo.
A pesar de su plataforma compacta MQB evo (la del Volkswagen Golf y el T-Roc II), Skoda extiende la distancia entre ejes de la berlina hasta unos notables 2,84 metros (como el Passat), lo que crea una ergonomía cómoda para conductor y acompañante. Los asientos delanteros destacan en varios aspectos: son cómodos, ofrecen buen apoyo y están bien tapizados en cuero.
Mucho espacio para personas y equipaje
Las condiciones de espacio en la parte trasera son sobresalientes. A la generosa distancia para las rodillas en la segunda fila se suman un asiento cómodo y un acceso sencillo gracias a las amplias puertas.
Al mismo tiempo, Skoda ha dotado al Superb de un largo voladizo trasero. Resultado: un enorme maletero que alberga entre 645 y 1.795 litros de carga. Incluida la posibilidad agradablemente sencilla de cargar el coche a través del enorme portón trasero, que en el acabado Laurin & Klement se abre y cierra eléctricamente.
Dentro de esta versión también se incluyen más ayudas funcionales y detalles de equipamiento lujosos. Por ejemplo, la climatización de tres zonas pensada para familias e incluso asientos calefactables traseros, un sofisticado sistema de iluminación LED con iluminación variable o asientos delanteros con función de masaje.
En cuanto al cockpit, Skoda ha encontrado en el Superb de cuarta generación un concepto de manejo que compensa en parte la típica “sobrecarga” del uso mediante pantalla táctil en la consola central. Así, el mando giratorio central controla la intensidad del ventilador, el volumen o la selección del modo de conducción. Pulsar el botón cambia entre las tres funciones. Y un detalle típico de la marca que hace que el Superb nos resulete muy simpático: el paraguas en el revestimiento de la puerta lateral.
Motor
En el frontal del Superb, un TDI de dos litros con 193 CV y 400 Nm se encarga de la propulsión. El motor se muestra con buena capacidad de empuje y no se ve afectado incluso a regímenes cercanos a la zona roja. Incluso a 180 km/h (lo hemos probado por autovías alemanas) sigue acelerando perceptiblemente sin volverse ruidoso.
Una pena, pero por desgracia típico de las transmisiones de doble embrague: en el kickdown la respuesta del sistema de propulsión parece adormecida, primero debe pasar por el aumento de presión de sobrealimentación, el ajuste de revoluciones y la reorganización del cambio, hasta que finalmente avanza con retraso pero con contundencia.
Comportamiento y consumo
Así que lo mejor es mantener la calma, lo suyo es conducir relajadamente. El Superb lo hace de maravilla, se desliza sin estrés y ahorra combustible diésel. En nuestra ruta de prueba bastaron 6,0 l/100 km, e incluso 4,9 litros con una conducción suave.
El sistema de amortiguación del Superb ofrece hasta diez posibilidades para ajustar la “dureza”. Esto es una de las razones de la sensación de conducción especialmente cómoda. En los ajustes más blandos, el Superb filtra las irregularidades con gran suavidad e incluso a gran velocidad el balanceo no es demasiado acusado. A esto se suma una buena insonorización.
No nos han gustado tanto los asistentes. El de mantenimiento de carril guía el coche de forma imprecisa por el centro, corrige a veces tarde y siempre con algo de brusquedad. Aún más exagerada es la función de frenado en maniobras. Si los sensores de aparcamiento detectan, por ejemplo, ramas de un seto al salir de una plaza, el freno de maniobra detiene el Superb con rudeza, provocando un sobresalto molesto.

Pasemos al precio: Skoda ofrece el Superb como 2.0 TDI con tracción total desde apenas 50.000 euros. Para nuestro ejemplar, con el acabado “Laurin & Klement” y todos los extras imaginables, la factura final ascendió a algo más de 60.000
Conclusión
El formato “fastback” ha caído injustamente en el olvido; al menos el Superb 2.0 TDI demuestra de forma impresionante lo versátil y convincente que puede ser este tipo de berlina. Especialmente en el Skoda como TDI se aplica: es económico, potente y un compañero de viajes de larga distancia extremadamente agradable.
Valoración
Nota 8,9
Lo mejor
Espacio, comportamiento equilibrado, motor potente y ahorrador, equipamiento, detalles prácticos.
Lo peor
Algunos asistentes funcionan de manera algo imprecisa y brusca.


