He probado el Peugeot 308 SW PHEV 195, y lo puedo decir: ya es una de las referencias de su segmento

He probado el Peugeot 308 SW PHEV 195
He probado el Peugeot 308 SW PHEV 195

Un sistema de propulsión sofisticado, un elevado nivel de equipamiento y un amplio paquete de asistentes: este familiar esconde grandes virtudes. El problema: no es precisamente barato.

Nuestro coche de pruebas cuenta con una compleja tecnología híbrida, está configurado con el nivel de equipamiento más completo, pesa alrededor de 1,8 toneladas y cuesta casi 50.000 euros. Es toda una bomba tecnológica. ¿Quién quiere algo así? ¿No se está pasando Peugeot un poco de la raya? Al fin y al cabo, siempre hemos entendido que un Peugeot 308 SW debía ser un familiar práctico, asequible y, ante todo, funcional… Tranquilidad: en líneas generales, este Peugeot sigue siéndolo. Porque, a pesar del costoso equipamiento y de la tecnología adicional (híbrida) bajo la carrocería, el SW sigue siendo un versátil vehículo para todo.

Con sus 4,64 metros de longitud, ofrece un buen espacio en las plazas delanteras, y personas de hasta 1,80 metros pueden viajar cómodamente en la parte trasera. Además, el mayor voladizo posterior de la carrocería del SW permite disponer de un compartimento de carga profundo y con una gran superficie útil; así, el volumen del maletero alcanza hasta 1.402 litros. Sin embargo, la batería situada bajo el doble fondo del maletero resta algo de capacidad. El típico “compartimento secreto” bajo la tapa ocupa varios centímetros dentro del espacio de carga. Asimismo, el bloque de baterías situado en la zaga influye en la capacidad de carga útil. Hemos calculado un máximo de 435 kilogramos, una cifra por debajo de la media.

Habitáculo cómodo y avanzado, pero...

Al menos el respaldo trasero, cómodo para pasajeros de hasta 1,80 metros de altura, puede abatirse fácilmente mediante desbloqueo remoto y en tres secciones independientes, quedando completamente plano. Además, las cubiertas y paneles presentan una construcción robusta.

Peugeot también ha acertado especialmente con los asientos delanteros: gracias a unos laterales con estructura integrada, ofrecen una excelente sujeción lateral incluso en la superficie del respaldo y cuentan con múltiples ajustes eléctricos. Además, la banqueta puede prolongarse varios valiosos centímetros para mejorar el apoyo de los muslos, y dispone de una función de masaje potente y agradable.

El interior del 308 en el acabado GT Exclusive transmite una sensación moderna y está cuidadosamente ensamblado, algo acorde con sus aspiraciones. Menos convincente resulta el sistema de manejo: la interfaz basada en mosaicos con una disposición y etiquetado muy similares exige un período de aprendizaje. Existen varios niveles de menú en sentido horizontal y numerosos submenús ocultos tras teclas de acceso rápido. Además, la pantalla está situada bastante lejos del conductor, integrada profundamente en el salpicadero.

Para pulsar los iconos de la pantalla es necesario inclinarse hacia delante prácticamente para cada orden. Al menos, mediante la activación a través de una aplicación, el 308 puede utilizar comandos de voz basados en ChatGPT, siendo capaz de interpretar peticiones formuladas de manera natural, como solicitudes relacionadas con la climatización o los informes meteorológicos.

Motor

La potencia total del sistema de propulsión, de 195 CV, procede de la combinación de un motor de gasolina de 1,6 litros y un motor eléctrico. Sin embargo, durante las aceleraciones a fondo, la sensación es más bien la de un vehículo de unos 150 CV.

Es cierto que el SW arranca con rapidez desde parado, pero los registros de aceleración hasta 100 km/h (8,1 segundos) o las cifras de recuperación (de 80 a 120 km/h en 4,9 segundos) también están al alcance de utilitarios mucho más modestamente motorizados.

La transmisión automática de doble embrague y siete velocidades selecciona las marchas de forma discreta, mantiene el régimen de giro en zonas bajas y funciona sin errores. Como mucho, nos habría gustado una respuesta más inmediata del acelerador al salir del modo de “navegación a vela”.

Comportamiento

El 308 se siente más ligero de lo que realmente es. El pequeño volante, una asistencia de dirección bien calibrada y una relación de dirección adecuada proporcionan al Peugeot una sensación de conducción ágil. Sin desviarse de una suspensión agradablemente orientada al confort, el SW mantiene con precisión la trayectoria marcada y sigue fielmente las órdenes del conductor. También es estable en marcha: un leve subviraje inicial es rápidamente controlado por el ESP, dando como resultado un comportamiento impecable en maniobras de esquiva.

En cuanto a los frenos, los casi 37 metros necesarios para detenerse desde 100 km/h no son una cifra brillante para un coche equipado con neumáticos de 18 pulgadas de buen agarre, aunque siguen siendo aceptables dentro de esta categoría.

En cuanto al consumo, en nuestras mediciones (y con temperaturas bajo cero), el Peugeot recorrió únicamente 45 kilómetros utilizando exclusivamente la energía de la batería, cuando la marca promete 81 kilómetros. Lo positivo es que el motor de gasolina, por sí solo, consume 6,9 litros cada 100 kilómetros en el recorrido de pruebas de AUTO BILD. Con la batería completamente cargada, la cifra se reduce a unos contenidos 4,1 l/100 km.

Menos positivo resulta que la tecnología solo permita una potencia máxima de carga de 7,4 kW en un punto de recarga eléctrica. Eso significa que, con la batería vacía, es necesario detenerse aproximadamente dos horas para una recarga completa en una wallbox o un punto similar.

Valoración

Nota 8

Lo mejor

Acabados y equipamiento, comportamiento ágil y confortable, espacio interior. 

Lo peor

Prestaciones algo justas para su potencia. Precio por encima de la media en su segmento. 

Más información sobre:

Peugeot 308

MODELO

308

NOTA7

VER PRUEBA

Con un diseño personal y expresivo, el Peugeot 308 SW quiere representar la belleza para los pragmáticos. ¿Se interpone esto en su cometido como coche de uso diario?