He probado el Mercedes GLA 220d, un SUV de lujo que ahora cuesta 5.000 euros menos que sus rivales y con Etiqueta ECO

Motor diésel de 190 caballos, pero bien visto por la DGT. Estas son las virtudes y algún defecto del GLA
Mercedes Benz es una de las marcas que más apuesta por el coche eléctrico, pero sin dejar de lado la combustión y menos después de la decisión de Bruselas de prolongar su vida. Por eso, modelos como este Mercedes GLA, incluso diésel, siguen siendo opciones muy recomendables, con ventajas y algún detalle a pulir como he descubierto en esta prueba.
Te hablo de un coche que fue lanzado en su primera generación allá por 2013 para ser el gran rival de los BMW X1 o Audi Q3 y que diez años más tarde, en 2023, se sometió a una profunda renovación que alumbró al que tengo entre manos con el logo de la estrella presidiendo su frontal.

Un Mercedes GLA que tiene su primera ventaja en una dimensiones compactas que le permiten moverse con soltura por todos los terrenos, ya sean urbanos o interurbanos. Además, cuando lo conduces siempre tienes la sensación de llevar un coche más pequeño de lo que es en realidad.
Porque mide 4,4 metros de largo, unos centímetros menos que el X1 y bastantes menos que el nuevo Q3, con lo que se convierte en el más manejable en ciudad de los tres. También es el más estrecho y eso repercute en un habitáculo muy cómodo para cuatro adultos, aunque un quinto en la segunda fila irá bastante apretado.
Así es un cuadro de mandos ya más veterano
Frente a mí encuentro un cuadro de mandos donde prima lo digital, aunque sin el nivel de grafías o proyecciones que se puede ver en otros vehículos de 2026. Aquí se nota que lleva más tiempo en el mercado y, por ejemplo, la pantalla de 10,25 pulgadas que alberga la funciones de infoentretenimiento es más pequeña que la de otros.
Sin embargo, eso no significa que sea menos manejable, porque a nivel de usabilidad los menús y las aplicaciones son realmente fáciles de usar y rápidas de aprender. Aquí siempre surge la duda de si no nos estaremos pasando de complicaciones en modelos más nuevos, porque a veces más funciones no suponen mejor usabilidad.

Me ha gustado mucho el puesto de conducción, con un centro de gravedad realmente bajo (aquí es el mejor de los tres SUV premium alemanes) y un volante de aro ancho desde que que se guía un coche con cierto nervio gracias al empuje de su motor. Sí, es un propulsor diésel, pero con casi 200 caballos.
Son en concreto 190, que mueven de sobra un coche que me ha sorprendido al ver su peso en la ficha técnica. Supera por poco los 1.700 kilos, una cifra que ya no estamos acostumbrados a ver en modelos pequeños de combustión, no olvides que este SUV no llega a 4,5 metros.

Asociado a una transmisión automática de siete velocidades con la palanca en el volante, este alemán se mueve en cruceros de 120 km/h sin problema, incluso cargado de pasajeros y convence por su capacidad de aceleración. Se siente su rumorosidad diésel y adelantar, sobre todo desde 1.750 vueltas es una tarea sencilla.
A nivel dinámico me ha gustado su equilibrio entre confort y comportamiento. No se decanta claramente por ninguna de las dos virtudes, pero se mueve bien entre ellas, ya que nadie podrá decir que en términos de suspensión es un coche duro y tampoco que sufra balanceos. Más bien al contrario, en curva tiene mucho aplomo y transmite seguridad gracias a una dirección muy precisa.
Precio y rivales
Algo justo se queda un maletero con 435 litros, por ejemplo un Q3 ya cuenta con 488 y un X1 con 540, mientras el espacio en la segunda fila se queda justo para tres adultos, aunque por ejemplo dos niños y sus sillas caben sin problema. El hueco para las piernas sí que resulta menos espacioso
Queda el análisis del precio frente a sus rivales, un elenco donde vuelven aparecer los representantes en esta categoría de Audi y BMW. Ambos más modernos que el Mercedes, sobre todo el primero y eso lastra en términos de diseño y apariencia al de la estrella, sobre todo si comparamos la presentación de sus interiores.
Sin embargo, esa mayor permanencia en el mercado le beneficia a la hora de comparar los precios y, por ejemplo, si enfrentamos a un GLA como este de 190 CV con un Q3 diésel de 150 CV, el primero cuesta 41.000 euros y el segundo se va a 47.000. Por su parte, un BMW X1 de 150 CV se coloca en un término medio, en los 44.000 euros.
Como conclusión, ¿interesa un Mercedes GLA 220d hoy? La respuesta es un rotundo sí. Es cierto que en poco menos de dos años veremos un modelo totalmente renovado, pero si buscas un SUV premium compacto, equilibrado en confort y rendimiento y con un diseño deportivo, esta es una gran oportunidad.

David López
Director de Auto Bild
David López está especializado en pruebas de coches de combustión, híbridos y eléctricos. Comparativas y distintos formatos audiovisuales