He probado el Cupra Leon Sportstourer VZ: este familiar se mide con deportivos de altura

Como familiar moderno con potencia y agilidad en curvas, 2.0 TSI sigue su propio camino. Sin embargo, la vieja escuela aún está presente en este deportivo.
Este atleta español es el anti-SUV: no conoce el miedo a la autonomía ni el horror de los tiempos de carga. Incluso sin su carrocería alta, resulta enormemente práctico y simplemente atractivo: alargado, dinámico, anguloso y pegado al asfalto.
Probamos el superpotente familiar VZ 2.0 TSI con el paquete de equipamiento Extreme, que no es barato, ojo: supera con creces los 60.000 euros de partida. A cambio, la línea Extreme incluye muchos elementos deportivos como un alto nivel de confort y todos los sistemas modernos de asistencia importantes.
Interior y equipamiento
Ejemplos: un sistema de amortiguadores ajustable, dirección progresiva adaptativa según la velocidad, llantas de 19 pulgadas con neumáticos Bridgestone Potenza Race de agarre extremo, un sistema de frenos mayor de Akebono, así como asientos tipo baquet de competición con ajuste eléctrico y fuerte sujeción lateral en el respaldo.
Y ya que hablamos de sentarse: también en la parte trasera del Sportstourer se viaja cómodamente, con espacio suficiente para las rodillas. El maletero ofrece hasta 1.600 litros de capacidad; el Leon puede transportar un máximo de 528 kilogramos.

El puesto de conducción del Cupra está dominado por una pantalla táctil de 12,9 pulgadas, parte de la opción “Cupra Connect plus”, que además incluye todo el sistema multimedia con navegación 3D en tiempo real.
El cuadro de instrumentos admite diferentes configuraciones. El velocímetro llega hasta los 300 km/h, aunque el VZ está electrónicamente limitado a 250 km/h.
Motor
Cupra ha potenciado generosamente el 2.0 TSI del Leon VZ con tecnología turbo, extrayendo 333 CV y unos contundentes 420 Nm de par. El cuatro cilindros puede girar alto o ir relajado, mostrarse agresivo o tranquilo, y suena suave o ruge y bufa por los cuatro tubos de escape: un motor realmente versátil, con fuerza y carácter.

El sistema de tracción no conoce deslizamientos indeseados: distribución de par en el eje trasero, desplazamiento variable del par entre delante y detrás, efecto autoblocante (electrónico) en el eje delantero… todo ello se traduce en una salida firme y una guía lateral limpia. Nuestras cifras lo demuestran: en aceleración (4,9 segundos hasta 100 km/h) y en la prueba de frenado (34 metros hasta detenerse), el Sportstourer puede medirse con auténticos deportivos.
Comportamiento
El Cupra se deja dirigir con mucha precisión y sensibilidad; apenas hay influencias perceptibles en la dirección, a pesar de que las ruedas delanteras también son motrices. En general, su terreno favorito son las curvas cerradas.

Mediante la tecla Cupra en el volante se pueden seleccionar distintos modos de conducción, modificando el comportamiento del motor, los amortiguadores y el ESP hacia un modo “más vivo”, e incluso activar en el programa Performance una configuración muy permisiva para circuito.
También se puede elegir un modo Drift (con mayor potencia en el eje trasero y control de estabilidad desactivado). Una pequeña reflexión: nada mal para un coche de concepción de tracción delantera, aunque en el fondo es solo un juego para pista cerrada.
La transmisión automática de doble embrague cambia con suavidad, y mediante la tecla de modos puede afilarse para realizar transiciones más contundentes. Un tirón artificial generado por la gestión del motor refuerza la ilusión. Típico del DSG: al pisar a fondo, pasa un tiempo hasta que la secuencia de engranaje, aumento de revoluciones, actuación del embrague y preparación de la presión del turbo se sincroniza.

En este nivel no es un fallo grave, pero sí digno de mención: el coche no es especialmente silencioso (sobre todo por los ruidos de rodadura), y la suspensión reacciona de forma algo seca ante pequeñas irregularidades.
Conclusión
Aunque el tipo de coche “familiar deportivo” se haya convertido en una rareza (muy injustamente), este Cupra invita a redescubrirlo. Es rápido, firme, divertido, y a la vez moderno en multimedia y asistencia, bien equipado y tan seguro como funcional.
Pero más de 60.000 euros por un compacto... eso sí que es poco habitual.
