Gregorio Serrano, exdirector de la DGT: "El estado de nuestras carreteras no es preocupante, es absolutamente lamentable e impresentable"

Gregorio Serrano en su anuncio como director de la DGT
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El que fue el mayor dirigente de Tráfico en España se pronuncia sobre el estado actual de las carreteras españolas y lanza un aviso a la dirección actual de Pere Navarro.

El deterioro progresivo de la red viaria y el déficit acumulado en el mantenimiento de las infraestructuras de transporte han desatado una contundente reacción por parte de uno de los nombres más relevantes en el ámbito de la gestión del tráfico en España. Gregorio Serrano, quien estuviera al frente de la Dirección General de Tráfico (DGT), ha realizado una severa radiografía sobre las condiciones actuales de las carreteras del país. 

Lejos de matizar su diagnóstico con términos moderados, el responsable institucional ha calificado la coyuntura viaria con palabras tajantes, asegurando que "el estado de nuestras carreteras no es preocupante, es absolutamente lamentable e impresentable", unas declaraciones que han vuelto a poner en el centro del debate público la urgencia de destinar mayores recursos económicos a la conservación de las calzadas. Durante un exhaustivo repaso a las deficiencias organizativas y presupuestarias que aquejan a la red nacional, Serrano ha señalado que la falta de inversión sostenida en el firme, la señalización y los elementos de contención no solo compromete la comodidad de los conductores, sino que impacta de manera directa y destructiva sobre los índices de seguridad vial.

 Según su visión profesional, el abandono de los trabajos de reasfaltado y la acumulación de baches, fisuras y deficiencias de adherencia convierten a tramos enteros de la red secundaria e interurbana en verdaderas trampas para la circulación, incrementando de manera sustancial la probabilidad de sufrir accidentes graves o salidas de vía involuntarias. El exdirector del organismo estatal sostiene que las intervenciones en conservación no deben contemplarse como un gasto prescindible en las partidas presupuestarias de las administraciones públicas, sino como una inversión prioritaria de alto valor estratégico para la prevención de siniestros.

Para Serrano, demorar las labores de mantenimiento preventivo termina generando un sobrecoste desmedido a medio y largo plazo, ya que las reparaciones de urgencia sobre pavimentos completamente arruinados resultan infinitamente más costosas para las arcas públicas que una planificación periódica y constante de conservación. Esta dejadez, a su juicio, proyecta una imagen deficiente ante la ciudadanía y los transportistas profesionales que transitan a diario por el territorio.

Asimismo, la intervención aborda la incoherencia existente entre la exigencia de estándares cada vez más rigurosos a los conductores (relacionados con las inspecciones técnicas de los vehículos, las normativas medioambientales o las restricciones de velocidad) y la falta de reciprocidad por parte de los titulares de las vías a la hora de garantizar una infraestructura firme, moderna y segura. La falta de mantenimiento repercute negativamente en el desgaste prematuro de los neumáticos, la amortiguación y la mecánica general del parque automovilístico, lo que incrementa el descontento de los usuarios que abonan sus correspondientes impuestos destinados a la movilidad.

Las reflexiones vertidas por Gregorio Serrano también hacen hincapié en la necesidad de abordar un plan integral de choque sin distinción de colores políticos, coordinando las actuaciones entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y las diputaciones provinciales, competencias que se reparten la titularidad de los más de 160.000 kilómetros de carreteras que vertebran el país. La falta de homologación en el estado de conservación entre distintas regiones provoca marcadas desigualdades en la calidad de la conducción y en los niveles de protección que reciben los ciudadanos en función de la demarcación territorial por la que transiten.

Esta preocupante situación de desinterés institucional afecta también a la visibilidad nocturna y a la correcta evacuación del agua en días de lluvias intensas, factores cruciales que aumentan exponencialmente el riesgo de aquaplaning y colisiones múltiples. La inacción prolongada ante el paulatino envejecimiento de las carreteras no solo degrada la movilidad cotidiana, sino que erosiona la competitividad económica del sector logístico, atando de manos a miles de camioneros que sufren diariamente el mal estado del firme en sus rutas habituales.

El contundente testimonio expresado por el exdirector de la DGT resuena con fuerza en el sector del transporte, las asociaciones de automovilistas y los colectivos de víctimas de accidentes de tráfico, quienes vienen reclamando desde hace años la reversión del histórico déficit de tarifa en conservación. La entrevista completa en la que Serrano analiza minuciosamente este panorama y propone soluciones estructurales para frenar la degradación de la red vial se encuentra disponible para su visionado en los canales digitales de divulgación y plataformas de vídeo asociadas a la seguridad vial.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España