Estos son los límites de velocidad en Europa; algunos levantan ampollas y otros, envidia

límites de velocidad en Europa
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Viajar por carretera por Europa puede convertirse en una pequeña prueba de adaptación para cualquier conductor porque, aunque las normas de circulación son bastante parecidas entre países, los límites de velocidad en Europa cambian de forma notable al cruzar una frontera. Lo que en España obliga a levantar el pie del acelerador puede convertirse en una velocidad perfectamente legal unos cientos de kilómetros más al norte, mientras que en otros lugares ocurre justo lo contrario. 

Si la comparamos con nuestros países vecinos, España tiene de unos límites relativamente conservadores. En autopistas y autovías, turismos y motocicletas tienen un máximo genérico de 120 km/h, mientras que en las carreteras convencionales el límite general es de 90 km/h. En ciudad, la velocidad depende del tipo de vía: 20 km/h en las calles de plataforma única, 30 km/h en aquellas con un único carril por sentido y 50 km/h cuando existen dos o más carriles por sentido.

Ese 120 km/h de las autovías y autopistas es precisamente el punto de partida que permite comprobar hasta qué punto España se encuentra en una posición intermedia dentro de Europa. La Comisión Europea señala que la mayoría de los países de la Unión establecen límites generales de entre 120 y 130 km/h en sus autopistas, pero existen excepciones que bien nos pueden hacer sentir envidia, bien nos pueden parecer demasiado limitantes.

Francia, nuestro país vecino, permite circular a 130 km/h en autopista, 10 kilómetros por hora más que en España, una diferencia que puede no parecer enorme, pero que es un estándar que muchos tienen nuestro país aunque sea ilegal.

En sus carreteras de doble calzada separadas por una mediana el máximo general es de 110 km/h, mientras que las carreteras convencionales tienen un límite de 80 km/h, aunque determinados tramos pueden elevarlo a 90 km/h. Además, las condiciones meteorológicas modifican estas cifras: con lluvia, el límite de las autopistas que normalmente permiten 130 km/h baja a 110 km/h.

Italia también parte de los 130 km/h en autopista, aunque su legislación contempla una posibilidad que resulta especialmente llamativa para los aficionados al automóvil. En determinadas autopistas de tres carriles por sentido, con características concretas y sistemas de control de velocidad media, la norma indica que se puede establecer un límite de 150 km/h, aunque es algo que nunca se ha llevado a la práctica.

Vehículos circulando a gran velocidad por una carretera

Fuera de las autopistas, el límite general es de 110 km/h en las principales carreteras y de 90 km/h en las secundarias, mientras que en zonas urbanas se sitúa en 50 km/h.

Austria mantiene una estructura similar, con los turismos de hasta 3,5 toneladas pudiendo circular a 130 km/h, frente a los 120 km/h españoles. En carreteras convencionales el límite general es de 100 km/h y en las zonas urbanas se mantiene en 50 km/h.

Portugal, uno de los destinos habituales de los conductores españoles, vuelve a situarse en cifras prácticamente idénticas a las de España: 120 km/h en autopistas, con límites inferiores en función del tipo de carretera. La legislación portuguesa establece además diferentes sanciones según la velocidad y el tipo de vía.

Los Países Bajos presentan uno de los casos más curiosos de toda Europa porque, aunque sus autopistas tienen un límite de 100 km/h, eso es solo durante el día, entre las 06:00 y las 19:00, mientras que por la tarde y noche, cuando se presupone que hay menos tráfico, los conductores pueden circular hasta a 120 y 130 km/h, en función de lo que esté indicado en la señalización.

Se puede observar que, aunque hay algunos países que tienen el límite de 120 km/h en sus autopistas (Bélgica es otro ejemplo de ello), como ocurre en España, los 130 km/h son bastante más habituales en el cómputo global. Además de los casos ya mencionados, se suman a la lista Croacia, Eslovaquia, Luxemburgo, Rumanía, República Checa, Eslovenia, Hungría y Grecia. Es por tanto, el límite más extendido.

Además, entrando en vías convencionales, hay división entre los que permiten un máximo de 90 km/h, como es nuestro país, y los que suben hasta los 100 km/h, entre los que están  Polonia, Rumanía, Austria, Holanda y Alemania.

Un vehículo a máxima velocidad en una carretera con límites.

Hemos dejado al país germano para el final por razones obvias, pero antes hay que hacer una mención especial a Polonia, que permite una velocidad máxima de 140 km/h, 20 km/h más que en España.

Entonces aparece Alemania, cuya famosa Autobahn continúa siendo la gran excepción europea porque no existe un límite general de velocidad para todas las autopistas. La velocidad de 130 km/h funciona como recomendación, pero determinados tramos sí cuentan con límites obligatorios, mientras que en otros no existe limitación alguna y depende en exclusiva de lo que pueda el coche y del valor que tenga quien vaya al volante.

El patito feo en lo que a límites de velocidad en Europa se refiere, es el Reino Unido. Aunque utiliza millas por hora, pierde en comparación con prácticamente todos los demás países: para los turismos el límite nacional es de 70 mph, unos 112 km/h, tanto en autopistas como en carreteras de doble calzada, mientras que en las carreteras de una sola calzada el límite nacional baja a 60 mph, aproximadamente 96 km/h.

Repasado el mapa europeo, se puede llegar a una conclusión bastante clara: nuestra situación tampoco es para quejarse. España, con sus 120 km/h en autopistas y autovías, no es ni mucho menos el país con los límites más restrictivos del continente, pero tampoco se encuentra entre los más permisivos.

Miramos con envidia a países como Francia, Italia y Austria, que permiten 130 km/h de forma general en sus autopistas; a Polonia, que llega a 140 km/h; y a una Alemania que es una excepción a todo lo demás. Sin embargo, también podemos estar contentos de no estar en la situación de Reino Unido y con un máximo equivalente a unos 112 km/h, o los Países Bajos con sus escasos 100 km/h.

Eso sí, la idea de los límites variables en función de las condiciones es como mínimo interesante, puesto que los 120 km/h fijos incluso en largas rectas de autopistas es algo que en pleno 2026 se hace difícil de digerir.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España