Coletazos de la última nevada. Los transportistas piden la dimisión de Pere Navarro (DGT) por lo ocurrido durante la borrasca Ingrid

Las nevadas del pasado fin de semana paralizaron el transporte pesado por carretera por orden de la DGT, algo que no ha sentado bien al los transportistas.
La borrasca Ingrid puso en jaque a gran parte de la geografía española, con nevadas sobre todo en el centro y la mitad norte de la península que puso en aviso rojo a más de una decena de carreteras de alta capacidad. Con éste, se prohibió la circulación a muchos camiones, una solución que no fue del agrado de los transportistas, que han pedido la dimisión de Pere Navarro, Director de la Dirección General de Tráfico (DGT), por su mala gestión.
La Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), miembro del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), emitió un comunicado en el que se despachó a gusto contra el directivo.
En él se cargaba directamente contra la prohibición establecida, que vetaba de la circulación a los vehículos o conjuntos de vehículos destinados al transporte de mercancías cuya masa máxima autorizada (MMA) o masa máxima del conjunto (MMC) superase los 7.500 kg, durante un tiempo inicial comprendido entre el 23 y el 25 de enero.
El organismo tachaba la decisión de ser “una medida extrema, simplista, absurda, contraproducente y precipitada”, ya que se publicó a última hora, con la borrasca ya sobre el país, lo que no habría dejado margen de maniobra a los profesionales y empresas del sector.
Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC y miembro del Comité Ejecutivo de Presidencia de IRU, declararía en el comunicado: “Esta prohibición es totalmente injustificada. Nuestros conductores llevan ya ocho horas parados y es imprescindible garantizar la circulación para no paralizar la cadena de suministro. En el norte de Europa se circula con el triple de nieve, y aquí se pasa de no hacer nada a prohibirlo todo; ‘blanco o negro’, sin matices ni alternativas intermedias que permitirían mantener la seguridad sin bloquear el transporte”.
Desde la asociación se aludía a que una medida así era demasiado extrema para las condiciones climatológicas que había y que afectaba tanto a la cadena de suministro, lo que iba a dejar desabastecidos de productos a muchas poblaciones, echando a perder productos perecederos, como a los propios transportistas, que en algunos casos llevaban hasta dos semanas de ruta y estaban volviendo a casa.
Valdivia recalcaba que “hay medidas alternativas que habrían permitido organizar la circulación de forma más eficiente, en lugar de imponer prohibiciones generales: formación de convoyes, priorización de camiones con productos perecederos y aplicación de medidas intermedias que permitan una circulación controlada y segura”.
Las quejas también iban en dirección a la falta de planificación de la DGT, que al no informar de manera previa, tomó de repente unas medidas de precaución que consideran desmesuradas. De haber avisado con tiempo, los transportistas habrían podido adelantar el transporte, haber descargado su mercancía antes y así haber evitado quedar desamparados en carretera.

Además, Valdivia sostenía que “las empresas de ASTIC llevan décadas circulando por países como Alemania, Austria, Suiza, Polonia o Noruega, donde las condiciones climatológicas son tremendamente adversas, incluso con espesores de nieve superiores y los camiones no se detienen. La clave es lograr una coordinación efectiva que minimice el impacto en la cadena de suministro”.
La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), que forma parte del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) elevaba una queja señalando lo mismo.
Emitía otro comunicado en medio de la borrasca, señalando que había “más de 10.000 camiones embolsados en carreteras en las que no ha caído un solo copo de nieve, todo con base en una mera previsión meteorológica que no ha terminado de cumplirse”. Exigían medidas urgentes para que se reactivase el tráfico, ya que había mercancías de todo tipo (animales vivos, mercancías perecederas y peligrosas, etc.) varadas en carreteras limpias por las que sí que se podía circular.
Sin embargo, no llegaron inmediatamente, ni siquiera rápido, por lo que “este Comité exige del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, esas medidas urgentes, entre ellas el cese inmediato del autor de semejante desafuero, el Director General de Tráfico: Pere Navarro, que ha demostrado una absoluta falta de humanidad y completa incapacidad para gestionar una situación completamente normal en estas épocas del año”.
Lo cierto es que Navarro lleva ya tiempo en el ojo del huracán. La polémica por la borrasca Ingrid ha sido algo puntual, pero desde la recta final de 2025 ha sido objeto de críticas por toda la situación con las luces V-16, una medida de la DGT que no ha sentado bien entre los conductores y a lo que no ha ayudado toda una serie de declaraciones contradictorias que ha llevado a una confusión importante respecto a lo que sí se puede y a lo que no con las balizas.

