La DGT aclara en redes sociales qué significan los colores en la circulación con nieve

Los colores en la circulación con nieve es un sistema de códigos que utiliza la DGT para informar a los conductores sobre las condiciones de las carreteras y las restricciones de circulación.
España uno de los inviernos más frío y lluviosos de los últimos años, con fuertes nevadas en algunos puntos, especialmente, en la mitad septentrional. Esto deja un bonito paisaje, pero también dificulta la conducción. La Dirección General de Tráfico ya anunció el aviso rojo por la borrasca Ingrid; ahora te explica qué significan los colores en la circulación con nieve.
La nieve es el fenómeno meteorológico más llamativo de todos. No es habitual que llegue a cubrir las ciudades y sus vías de acceso, aunque sí tiene presencia en las carreteras de zonas montañosas y altas o frías.
Por ello, la accidentalidad es baja, aunque suele provocar importantes contratiempos que sólo es posible solucionar con la intervención de las máquinas quitanieves y la extensión de fundentes. Si cada conductor lleva cadenas en el maletero y las instala en caso necesario, se reducen los inconvenientes.
La nieve oculta las señales y marcas viales, también reduce la visibilidad del conductor y puede producir mareos. Con los primeros copos, la calzada se vuelve muy deslizante, y las dificultades aumentan a medida que crece el espesor, y no podrás circular si no tienes cadenas.
En cambio, el hielo resulta menos llamativo que la nieve, pero mucho más peligroso, ya que no se detecta hasta que se pisa una placa. La adherencia en este caso es crítica, mucho menos que con nieve.
El hielo suele ocultarse en umbrías, resguardos orientados al norte y puentes sobre ríos. Al derretirse la nieve, el agua que se desliza por el asfalto en las zonas peraltadas puede helarse por la noche.
¿Qué significan los colores en la circulación con nieve? La DGT te lo explica
En momentos en los que hay un importante riesgo de nevadas, es importante conocer el estado de las carreteras por donde vas a transitar para evitar problemas. Se trata de un sistema de códigos que utiliza la DGT para informar a los conductores sobre las condiciones de las carreteras y las restricciones de circulación.
Verde: transitable con precaución, reducción de la velocidad.
- Se activa cuando comienza a nevar. Aunque la situación aún no es crítica, ya se imponen algunas restricciones:
- La velocidad máxima se limita a 100 km/h en autopistas y autovías, y a 80 km/h en el resto de vías.
- Los camiones deben circular por el carril derecho y no pueden adelantar.
- Se recomienda evitar puertos y estar atentos a los partes meteorológicos.
Amarillo: prohibido a camiones y articulados.
- Se prohíbe la circulación de camiones y vehículos articulados.
- Turismos y autobuses deben reducir su velocidad máxima a 60 km/h.
- Es crucial evitar maniobras bruscas, especialmente en curvas y descensos.
Rojo: obligatorio cadenas o neumáticos de invierno.
- El nivel rojo se activa cuando las vías están bastante cubiertas de nieve. Las restricciones son severas:
- Se prohíbe la circulación de vehículos articulados, camiones y autobuses.
- Solo se permite circular con cadenas o neumáticos especiales a una velocidad máxima de 30 km/h.
- No se debe adelantar a vehículos inmovilizados sin la seguridad de poder continuar la marcha.
Negro: Cortado a la circulación.
- Este es el nivel más crítico, activado cuando el espesor de la nieve en las vías es ingente:
- Se prohíbe totalmente la circulación de cualquier vehículo.
- Si quedas bloqueado, no abandones el coche a menos que haya un refugio cercano.
- Utiliza la calefacción del vehículo manteniendo el motor encendido mientras tengas combustible.
Cómo conducir con nieve

Conducir con nieve no es lo mismo que con asfalto seco. Ni siquiera mojado. Requiere extremar aún más las precauciones y tener en cuenta una serie de consejos.
En primer lugar, aminorar la velocidad, ya que el agarre se reduce de forma drástica y cualquier acción que en condiciones normales pasaría desapercibida, como frenar o girar, sobre nieve se vuelve más delicada.
No se trata sólo de ir más despacio, sino también de conducir a un ritmo que permita reaccionar sin sobresaltos a cualquier imprevisto. Igualmente, es importante seguir las rodadas de otros vehículos y evitar manejar con brusquedad el volante, el acelerador y el freno.
Relacionado con lo anterior, es necesario aumentar la distancia de seguridad. Esta distancia adicional permite frenar de forma progresiva y controlar mejor el vehículo, evitando maniobras bruscas que puedan desencadenar una pérdida de control.
Asimismo, es crucial hacer una conducción suave. El volante, el acelerador y el freno deben tratarse como si el coche estuviera sobre una superficie frágil. Un giro de volante brusco o un golpe de gas pueden hacer que las ruedas pierdan adherencia en la carretera.
Por último, son imprescindibles usar neumáticos de invierno o cadenas. Los primeros están pensados para usarse durante un periodo largo de tiempo, mientras que las cadenas son para un uso más puntual.
