¿Coches eléctricos para 2035? Y no son solo algunos fabricantes. El canciller de Alemania pide levantar la prohibición: "No se puede mantener"

La industria alemana ha vuelto a abrir el debate sobre si se debería modificar la normativa europea de prohibir los motores de combustión a partir de 2035.

Desde hace meses los fabricantes europeos están viviendo con mayor cautela el salto a la electrificación. La escasa demanda de coches eléctricos, sumados a problemas propios de las marcas, ha hecho que estas compañías pidan flexibilizar la normativa de emisiones para 2035.

Uno de los puntos clave que iban a comenzar este mismo 2025 era la famosa normativa CAFE. Este reglamento establecía que todos aquellos fabricantes que no cumplieran con los nuevos límites de emisiones, unos límites que estaba previsto que bajaran un 15% respecto a la anterior normativa, iban a tener que hacer frente a unas sanciones millonarias. 

En general, se establecía un importe de más de 15.000 millones en multas. Por suerte, esta normativa se aplazó el pasado mes de marzo tras la insistencia de fabricantes, directivos y otros actores del sector. Aunque la norma no se ha anulado por completo, sí que la ha retrasado tres años, hasta 2027

"En vez del cumplimiento anual, las empresas tendrán tres años. Los objetivos son los mismos, deben cumplir los objetivos, pero supone un mayor respiro para la industria, significa también más claridad, sin cambiar los objetivos acordados", explicaba la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El Gobierno alemán busca hacer recapacitar a Europa

Sin embargo, la industria no ha querido conformarse con esta moratoria y ha seguido reclamando una mayor flexibilidad donde se tenga en cuenta a los combustibles "neutros en carbono"

En esta línea, ACEA, patronal que representa a los principales fabricantes de coches europeos, ha enviado un documento a Bruselas donde se recogen todas estas peticiones. 

En concreto, el sector señala que los costes energéticos en Europa, la dependencia de baterías asiáticas y una demanda de eléctricos algo más lenta de lo esperado les está impidiendo cumplir con los retos marcados, lo que puede hacer peligrar el futuro de las compañías. Para que esto no pase, piden rediseñar los planes. 

Entre otras cosas, los directivos del sector piden que se tenga en cuenta otras tecnologías sostenibles, como son los coches híbridos. Además, también piden señales regulatorias más claras para la inversión en fábricas europeas y una política de materias primas que reduzca la diferencia de costes con China.

En esta lucha, los fabricantes no están peleando solos, muchos de sus gobiernos se han unido. El ejemplo más claro es Alemania, cuya industria automovilística es uno de los pilares económicos del país. En este sentido, Friedrich Merz, canciller alemán, se ha mostrado muy contrario a la prohibición europea de vender coches de combustión a partir de 2035. 

"El veto a los motores de combustión, en su forma actual, no se puede mantener", afirmó Merz. Aunque el canciller no pide abandonar los objetivos climáticos, sí considera que se debe revisar el diseño de la norma. 

Para el responsable de Alemania, la regulación tal y como está planteada no se ajusta ni al estado de la tecnología ni a la situación industrial europea.

Otro de los grandes problemas a los que se está enfrentando la industria automovilística europea es a la competencia global, sobre todo a la china. Esto se suma a la guerra arancelaria entre Bruselas y EEUU, lo que está debilitando a las marcas. 

Sobre esto también se ha pronunciado Merz, que ha pedido que la UE estudie vías de cumplimiento alternativas, como reconocer a los combustibles neutros en carbono, ajustar cómo se computan los coches híbridos enchufables e incentivar con créditos las acciones que reduzcan las emisiones fuera del tubo de escape.

El canciller incidió en que la transición debe ser tecnológicamente abierta en el corto y medio plazo. Además, insiste en que el coche eléctrico va a seguir siendo la pieza clave para reducir las emisiones, aunque habrá ocasiones en las que las transiciones graduales u otras soluciones también serán una alternativa adecuada para reducir emisiones, a la vez que se evitan pérdidas económicas.

Las marcas alemanas subrayan las palabras de su canciller

Sin embargo, Mertz no está solo en su cruzada contra la nueva normativa de la UE. A él se han sumado los CEO de los principales fabricantes del país germano.

En este sentido, uno de los primeros en pronunciarse ha sido Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz, que ha pedido revisar la normativa que prohíbe la producción y comercialización de los motores de combustión en 2035. 

"Si se mantiene tal como está, puede provocar una carrera final de compras de gasolina/diésel antes del veto", indicó el CEO, lo que haría que la industria europea se debilitase frente al auge de los coches chinos. 

En la misma línea, se ha pronunciado Oliver Blume, consejero delegado de Porsche y del Grupo Volkswagen. "Es irreal esperar el 100% eléctrico en 2035", afirma. Como solución, Blume propone flexibilizar las normas y revisarlas periódicamente, todo ello sin dejar atrás su cartera de coches eléctricos. 

Por último, Oliver Zipse, CEO de BMW, también subrayó que esta prohibición es "un gran error" y reclama una estrategia climática más abierta. En su opinión, no se debería fijar "una fecha de defunción" a los motores de combustión

Como nota discordante se encuentra el CEO de Audi, Gernot Döllner, que se desmarcó de las declaraciones de sus homólogos y defiende ese veto de cara a 2035. 

"El eléctrico es, sencillamente, la mejor tecnología" para reducir las emisiones de CO2 de cara a la próxima década, sostiene. Además, considera "contraproducente" reabrir la norma, porque desorienta al cliente y frena decisiones de compra e inversión.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Lidia Vega

Redactora

Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.