Chuck, técnico de aviación, construye un furgocóptero: esta es la historia de la mítica Volkswagen T1 que puede volar

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Chuck Jurgen Teschke, técnico de aviación, ha conseguido que la mítica 'Bulli', la furgoneta de altos vuelos que lleva más 75 años despertando pasiones, pueda volar de verdad.
Cuando te apasionan los coches y eres técnico de aviación se te pueden llegar a ocurrir ideas muy locas para combinar tu pasión y tu profesión. Es el caso de Chuck Jurgen Teschke, el canadiense que ha hecho realidad lo que se podría denominar como el primer furgocóptero de la historia, aunque él en realidad comenzó llamándolo 'VW Airbus' o 'Hippie heli', pero finalmente lo definió como Frankencopter.
Todo comenzó en octubre del año 2024, momento en que la mente de Chuck imaginó un proyecto imposible: mezclar una VW T1 con un helicóptero Airbus H125.
En realidad es algo imposible para la mayoría, pero no para él, porque en ese momento que ya había creado su propia máquina cortacésped, reformado embarcaciones, mejorado maquinaria agrícola para su propio uso y transformado una moto en una quitanieves.

Chuck es canadiense y, por suerte, localizó el Airbus H125 en la ciudad de Prince George, relativamente cerca de su casa. En pocos días tenía listo el diseño que ha mantenido intacto hasta hacerlo realidad.
Pero faltaba la clave de este proyecto, localizar una Volkswagen T1. Como su idea era cortarla casi por completo y básicamente mantener el frontal, le valía casi cualquiera que no encareciera en exceso el proceso. Y así, como ves en las fotos, encontró una herrumbrosa y abandonada T1 en medio del campo.

Hora de ponerse en marcha y crear la VW Bulli con hélices
En apenas dos meses tras cientos de cortes con radial y horas y horas de soldaduras ya tenía armada la base en la que, como por arte de magia, la Bulli se había fusionado con en un helicóptero.
Pero como buen técnico de aviación que es, Chuck no se pensaba conformar con eso, su idea era montar tanto el rotor principal como el de la cola y un escape hecho a medida para hacerlo totalmente funcional.
Se puso manos a la obra y mientras tanto no se olvidaba de la parte estética, por lo que entrelazaba jornadas de ingeniería con días en los que se centraba en el pulido y pintado de la carrocería, ¿o debería decir fuselaje?

Apenas seis meses después ya lo tenía listo y lo tiene expuesto en su jardín para poder presumir cada día de una creación única. Y seguro que te estás preguntando: "¿En qué momento Chuck lo puso a volar por primera vez?".
Desafortunadamente, la idea de este genio canadiense nunca fue que volara, sino que simplemente fuera "una obra de arte industrial estático”, según sus propias palabras.

El vehículo cuenta con grandes faros, ventanas en el techo y una pintura bicolor renovada, lo que le da apariencia de estar listo para despegar. Algunos pensará que no debería haber modificado los genuinos faros redondos de la T1, pero un helicóptero necesita tener buena visibilidad en todos los ángulos, lo que explica ese cambio y el hecho de que también se hayan incorporado ventanillas en la parte superior.
La furgoneta es el mayor atractivo de la ciudad
Como no puede ser de otra forma, esta peculiar construcción, que en Navidad llena de luces, se ha convertido en un atractivo local en Alberta, ciudad donde reside Chuck, y también en todo un fenómeno viral en las redes sociales.
Aunque no vuele, este furgocóptero es un artefacto digno de recordar. Y la mente irremediablemente creativa de Chuck no piensa detenerse, porque según me cuenta ya tiene preparados nuevos proyectos entre los que destaca la conversión de un Volkswagen Beetle en un helicóptero tipo Aerospatiale Lama (esos cuya cola parece el brazo de una grúa de construcción) y piensa, además, añadirle una ametralladora en el frontal.

Esperemos que también sea para decorar su museo particular y no para encarnarse en la piel de Michael Douglas en 'Un día de furia'...

