Carlos Cuerpo, ministro de Economía, sobre la subida del 16% en el precio de la gasolina y 28% en el caso del diésel: "Somos conscientes en el efecto, día a día, sobre los bolsillos"

Cuerpo promete estar trabajando de la mejor manera posible para poder poner una solución al alto precio de los combustibles.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha reconocido abiertamente la gravedad de la escalada de los precios de los carburantes, que han registrado incrementos del 16% en la gasolina y del 28% en el diésel, asegurando que el Gobierno es plenamente consciente del impacto directo que este encarecimiento tiene en el bolsillo de los ciudadanos y en la competitividad de las empresas españolas.
Durante su intervención, el titular de la cartera económica ha subrayado que el Ejecutivo monitoriza de forma diaria la evolución de los mercados energéticos internacionales, los cuales están sufriendo una volatilidad extrema debido a las tensiones geopolíticas y a los desajustes entre la oferta y la demanda global.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente presión social y económica, donde las familias y los transportistas ven cómo el coste de llenar el depósito se ha convertido en una carga financiera difícil de sostener, comprometiendo la renta disponible y elevando los costes operativos de sectores estratégicos para el Producto Interior Bruto nacional.
El ministro ha explicado que el alza del 28% en el precio del gasóleo es especialmente preocupante, dado que este combustible es el motor principal del transporte de mercancías y de la maquinaria agrícola, lo que genera un efecto de arrastre sobre el precio final de los alimentos y otros bienes de consumo básico.
A pesar de reconocer el problema, Cuerpo ha mantenido una postura de cautela respecto a la implementación inmediata de nuevas subvenciones generalizadas, argumentando que cualquier medida de choque debe ser quirúrgica y fiscalmente responsable para no alimentar la espiral inflacionaria que el Banco Central Europeo intenta contener.
Ante esta situación, el ministro ha insistido en que la solución estructural pasa por acelerar la transición energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, aunque ha admitido que esas soluciones no ofrecen el alivio inmediato que el ciudadano reclama en la gasolinera.

No obstante, ha dejado la puerta abierta a la revisión de los mecanismos de protección para los colectivos más vulnerables y para los sectores profesionales que dependen intensivamente del carburante, sugiriendo que se están evaluando diferentes escenarios de intervención si la tendencia alcista se consolida durante el próximo trimestre.
La patronal del transporte y las asociaciones de consumidores han recibido las palabras de Cuerpo con escepticismo, demandando acciones concretas que vayan más allá del reconocimiento de la situación.
El ministro, por su parte, ha defendido la gestión económica del gabinete, destacando que España sigue manteniendo diferenciales de crecimiento positivos respecto a la media de la eurozona, aunque reconoce que el precio de la energía actúa como un impuesto invisible que drena los recursos de los hogares.
Junto a ello, el ministro Cuerpo ha recordado que una parte significativa del precio final está ligada a impuestos que financian servicios públicos esenciales, pero ha asegurado que el Ejecutivo no es ajeno al sufrimiento de los trabajadores que necesitan el coche para desplazarse a sus puestos de trabajo en zonas donde el transporte público no es una alternativa viable.
A medida que el diésel se acerca a niveles históricos de carestía, la presión sobre el Ministerio de Economía para que actúe de forma similar a como lo hizo durante las crisis anteriores se vuelve casi insoportable.
Carlos Cuerpo ha reiterado que el Ejecutivo tiene la experiencia y las herramientas necesarias para responder si la situación empeora, pero ha pedido confianza en la solidez de las instituciones y en la capacidad de resiliencia de la economía española.

De hecho, el seguimiento de los precios en el "día a día" al que se refiere el ministro implica una coordinación técnica constante entre Energía, Hacienda y Economía, buscando detectar cualquier anomalía en la formación de precios por parte de las petroleras que pueda estar agravando la situación de forma artificial.
Finalmente, el mensaje de Carlos Cuerpo trata de proyectar una imagen de vigilancia activa y responsabilidad. Aunque el 16% y el 28% son cifras que impactan negativamente en la psicología del consumidor, el Gobierno confía en que las medidas de apoyo ya existentes y las futuras intervenciones selectivas sirvan de colchón frente a la adversidad.
Mientras los precios en el surtidor sigan al alza, el escrutinio sobre las decisiones de Cuerpo y su equipo seguirá siendo máximo, pues de su capacidad de reacción depende gran parte de la paz social y la salud del tejido empresarial español en el corto plazo.


