El ataque de EEUU e Israel a Irán ha hecho subir el petróleo. Pero el precio más alto que hemos pagado por la gasolina lo sufrimos en 2022 por otro conflicto

El precio de la gasolina alcanzó su máximo histórico en 2022 por la guerra de Ucrania
El precio de la gasolina alcanzó su máximo histórico en 2022 por la guerra de UcraniaAP Photo/Martin Meissner.

El mundo vive pendiente de lo que ocurre en Oriente Próximo tras la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán por las consecuencias que puede tener para el precio del petróleo.

Desde comienzos de esta semana, los conductores están pendientes de los surtidores de las gasolineras. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha hecho subir el petróleo, debido al bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el precio más alto que hemos pagado por el combustible fue en 2022 y por otra guerra.

Seguro que lo recuerdas perfectamente, porque acudir a una estación de servicio se convirtió en algo peor que ir al dentista. Fue en 2022, en junio, a comienzos de aquel verano en el que las vacaciones salieron más caras que nunca, debido, precisamente, al incremento del precio de la gasolina y el diésel.

En diciembre de ese año, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó el Boletín Informativo de la distribución de carburantes en estaciones de servicio en el que incluía un resumen del conjunto del año 2022.

Una de las principales conclusiones es que el precio del carburante alcanzó su máximo histórico y una de las causas fue la guerra entre Rusia y Ucrania. En aquel momento, habían pasado cuatro meses desde que estalló el conflicto y no teníamos ni idea de cuánto podría durar. Ahora ya llevamos cuatro años…

Las sanciones a Rusia y el efecto búmeran

Ursula von der Leyen
Ursula von der LeyenX: @Europarl_ES

Como explicaba la CNMC en su informe, el inicio de la guerra de Ucrania provocó cotizaciones internacionales de los carburantes anormalmente elevados y una volatilidad excepcional como consecuencia de las sanciones a las refinerías rusas, en particular las del gasóleo, pues Rusia es uno de los principales proveedores de gasóleo a Europa.

La explicación es sencilla: las sanciones a Rusia tuvieron un efecto búmeran, ya que Europa importaba crudo ruso a un precio bajo. Pero, al romper relaciones con Moscú, tuvo que acudir a otros mercados, a precios más caros.

No obstante, y pese a las sanciones a Rusia, los países europeos nunca han dejado de comprar petróleo y gas rusos. Sin ir más lejos, España ha aumentado la compra de hidrocarburos rusos desde el inicio de la guerra en Ucrania. Lo mismo puede decirse de Francia. Es más, Francia ha aumentado la compra de gas ruso que luego revende a Alemania.

¿Cómo es posible? Muy sencillo: el petróleo ruso no llega directamente a Europa, sino que pasa previamente por otros países, como la India o China, donde se refina y luego se exporta al viejo continente a través de Turquía o, incluso, de Marruecos. De hecho, España importa mucho diésel ruso desde el otro lado del estrecho. Lo que ocurre es que ese petróleo “pierde la nacionalidad rusa” por el camino.

En junio de 2022 el precio de los combustibles alcanzó su máximo histórico

El precio de la gasolina alcanzó su máximo histórico en 2022 por la guerra de Ucrania.
Evolución de los precios del gasóleo A y la gasolina.CMNC.

La situación de los mercados internacionales impactó de lleno en los precios de los carburantes en Europa y España. El precio medio en Península y Baleares se situó en 2022 en 1,790 euros/litro para la gasolina 95 y en 1,807 euros/litros para el gasóleo A.

Esto significó un aumento de 40 céntimos/litro para la gasolina y 55,2 céntimos/litro para el diésel. Pero el máximo histórico se alcanzó en junio, cuando ambos combustibles superaron el temido umbral de los 2 euros por litro.

El pico se produjo el 17 de junio, cuando la gasolina 95 alcanzó los 2,156 euros/litro de media. Por su parte, el diésel tocó su máximo histórico el 23 de ese mismo mes, situándose en 2,106 euros el litro.

En apenas cinco meses desde que empezó el 2022, el precio de los combustibles subió un 39%. En consecuencia, llenar un depósito de gasolina de unos 50 litros costaba más de 100 euros, un 73% más que a principios de año.

Bonificación del Gobierno

Sube el precio de la gasolina y el diésel, pero no el del petróleo.
Sube el precio de la gasolina y el diésel, pero no el del petróleo.

Ante el aumento significativo del precio de la gasolina, el Gobierno decidió aplicar una medida excepcional, un descuento de 20 céntimos por litro sobre el precio final de los carburantes, entre los meses de abril a diciembre.

La CNMC supervisó la traslación de la ayuda al consumidor final a través del seguimiento de los márgenes brutos de las gasolineras, esto es, la diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional.

Los márgenes fueron inusualmente volátiles debido a la evolución de las cotizaciones y, en general, pudo constatarse que las estaciones de servicio trasladaron las bonificaciones al consumidor final.

Sin embargo, algunos analistas criticaron la medida de los 20 céntimos e insistieron en que lo ideal habría sido reducir la carga impositiva sobre el producto. Recordemos que casi la mitad de lo que se paga por cada repostaje va a las arcas del estado.

Entonces, al aumentar el precio de manera exponencial, también lo hizo la recaudación y el Gobierno lo que hacía era destinar una parte de esa recaudación extra para la bonificación.

El boletín de la CNMC concluyó que en 2022 no fue posible hacer comparaciones con Europa porque cada país adoptó medidas diferentes para hacer frente a la escalada de precios de los combustibles y empleó distintos criterios para el reporte a Eurostat, haciendo la comparación inconsistente.

Las gasolineras más caras

Una estación de servicio.
Una estación de servicio.

El organismo regulador analizó también las gasolineras más caras de España en ese momento. Para ello, tuvo en cuenta los precios publicados en los monolitos sin bonificaciones ni descuentos.

A partir de esta información, las estaciones de servicio más caras fueron BP, Cepsa y Repsol. Los más bajos continuaron observándose en las instalaciones independientes que son las que no están vinculadas a las petroleras.

En cuanto a las provincias más caras y baratas, Guipúzcoa fue la que alcanzó el precio más alto de España, en la mayor parte de los meses en gasolina 95 y durante todos los meses del año en gasóleo A.

En el otro extremo estuvieron Almería, Tarragona y Lérida, como las provincias peninsulares con los precios más reducidos. Canarias, Ceuta y Melilla volvieron a marcar las tarifas más bajas de todo el territorio nacional por su menor carga fiscal, así como (junto con Baleares) los precios antes de impuestos más elevados por su insularidad.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España