BMW no se atrevió a lanzar un X5 M de primera generación. Ahora, junto con Kith, lo ha creado y le ha metido el motor V10 de Fórmula 1

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Nunca vimos un BMW X5 M de la generación E53, pero la colaboración con Kith lo ha hecho realidad en cierta manera.
Incluso visto desde ahora, el BMW X5 de primera generación es uno de esos SUV musculosos como los que ya no se hacen. Por eso, durante mucho tiempo se ha fantaseado con la idea de qué habría pasado si BMW se hubiera atrevido a echar toda la carne en el asador y hubiera creado el primer BMW X5 M de la historia. Ha habido que esperar casi 30 años para verlo hecho realidad, pero Kith lo ha conseguido.
El X5 E53 llegó al mercado en 1999, inauguró una nueva categoría para la marca y llegó a equipar motores de ocho cilindros, pero nunca recibió una auténtica versión M. Ahora, ambas compañías han creado un ejemplar único que combina el aspecto del modelo original con el motor V10 del BMW M5 E60 y un cambio manual de seis velocidades.
El proyecto forma parte del cuarto capítulo de la colaboración entre BMW y Kith, la firma de moda y estilo de vida fundada por Ronnie Fieg. Presentado durante la Monterey Car Week y desarrollado durante más de un año, este X5 no es una preparación independiente realizada al margen de BMW, si no que ambas empresas supervisaron conjuntamente la restauración integral del vehículo donante.
Lógicamente, lo más interesante es lo que se encuentra bajo el capó, porque, aunque el X5 de Ronnie Fieg conserva la carrocería del E53, pero abandona el propulsor original para recibir un motor S85 V10 de 5,0 litros, el mismo bloque atmosférico que hizo famoso al BMW M5 de la generación E60. La mecánica se combina además con una caja de cambios manual de seis velocidades y se mantiene la tracción integral de fábrica.
Lo interesante es que el S85 está estrechamente relacionado con la tecnología desarrollada por BMW Motorsport para la competición y comparte la arquitectura V10 a 90 grados característica de aquella época, pero no lleva literalmente un motor procedente de un Fórmula 1.
Aunque sea el elemento más destacado del conjunto, la transformación del todocamino tampoco termina en el motor. Kith ha instalado un sistema de escape personalizado para que el V10 tenga una personalidad sonora acorde con lo que se espera de una mecánica de semejante calibre. También se ha recalibrado la suspensión y se han incorporado frenos BMW M Sport, modificaciones necesarias para que el chasis pueda lidiar con la nueva pegada que tiene el coche.

Por fuera, Kith ha optado por no transformar radicalmente el diseño del primer X5, si no mantenerse fiel a su estilo original.
El coche está acabado en Titanium Silver Metallic, un color que remite directamente a la configuración original del E53, y las modificaciones exteriores son relativamente discretas. El resultado conserva buena parte de las líneas diseñadas originalmente por Frank Stephenson, aunque existen cambios destinados a dar cabida a la nueva mecánica y a darle una presencia más imponente.
Es precisamente esa discreción la que hace que el proyecto tenga personalidad propia, en lugar de enseñar lo que se tiene, tiene un perfil bajo. A simple vista parece un X5 clásico cuidadosamente restaurado, pero debajo esconde una configuración mecánica que mucha gente demandó durante mucho tiempo.

Es una filosofía que se replica también en el interior, que presenta un habitáculo completamente personalizado con cuero negro grabado con el monograma de Kith. Además, tiene un cuadro de instrumentos específico, que en uno de los relojes luce un logo que es una combinación entre el de Kith y el de la división M de la marca alemana.
El E53 no se ha presentado solo, si no que está acompañado de un BMW X5 de quinta generación que Kith también ha personalizado. El modelo moderno utiliza un motor de seis cilindros en línea B58 con sistema microhíbrido de 48 voltios y recibe una serie de elementos específicos que buscan asemejarle a su antecesor, como la pintura Frozen Titanium Silver, llantas de 23 pulgadas y un interior tapizado en cuero negro con detalles Kith.
A pesar de ello, la visión frontal de ambos coches, uno al lado del otro, deja claro lo mucho que ha cambiado el automóvil en 26 años. Ya solo lo que no se ve de primeras es radicalmente diferente (electrificación, enormes pantallas, asistentes de conducción, multitud de sistemas de propulsión, etc.), pero es que a simple vista es obvio.
El primer X5 era un coche imponente y musculoso, características que se han llevado todavía más al extremo con el modelo creado por Kith. A pesar de ello, junto a la actual generación para hasta pequeño y con unos rasgos mucho más comedidos.

