Audi se ha dado cuenta de que no puede satisfacer a todos los mercados a la vez y por eso ha decidido dejar de lado el proyecto de coche global

Los gustos específicos de cada una de las regiones hacen que crear un coche que contente a todos es algo imposible.
El mundo ha evolucionado a un ente global en el que todo está en todas partes a la vez, algo que también se puede aplicar al sector del automóvil. Durante décadas, muchos fabricantes han querido desarrollar un único coche capaz de satisfacer las necesidades de clientes de todo el mundo, pero ya hay algunos que han caído en que es algo que no tiene sentido, el último de ellos Audi.
La marca de los cuatro aros cree que la diferenciación cada vez mayor entre los gustos de los consumidores europeos, norteamericanos y chinos hace necesario replantearse la forma de desarrollar nuevos modelos y abandonar la idea de un “coche global”.
Así lo ha explicado el director técnico de Audi, Rouven Mohr, durante la presentación internacional de la nueva generación del Audi Q7, como recoge Go Auto. El responsable de ingeniería considera que las diferencias entre los principales mercados han llegado a un punto en el que resulta imposible diseñar un único producto que convenza a todos por igual.
“Creo que la idea del coche global, es decir, un coche que sirva para todo el mundo, se ha acabado, para ser sincero, porque ya no encaja ni en Estados Unidos ni en China. Necesitas este tipo de estrategia local para el mercado local”, explica el directivo.
La consecuencia directa de esta nueva filosofía es que Audi ha decidido separar completamente el desarrollo de sus vehículos para los mercados occidentales y para China. En Europa, Norteamérica y otros mercados tradicionales, la marca seguirá apostando por los modelos que llevan el conocido logotipo de los cuatro aros.
Sin embargo, en China el protagonismo recaerá cada vez más en AUDI, la nueva marca creada junto al fabricante chino SAIC, que prescinde precisamente del emblema tradicional y se dirige específicamente a los consumidores del gigante asiático.

Esta división responde a una realidad que la propia Audi reconoce abiertamente: los clientes chinos buscan automóviles con un enfoque mucho más tecnológico, con grandes pantallas, un elevado nivel de automatización y funciones digitales específicas para ese mercado. En cambio, los compradores europeos y norteamericanos siguen valorando aspectos mucho más tradicionales del automóvil premium, como la calidad de los materiales, los mandos físicos o un diseño del habitáculo menos dominado por las pantallas.
Esa diferenciación permitirá que los modelos globales de Audi dejen de estar condicionados por las preferencias del mercado chino, algo que en los últimos años había influido notablemente en el diseño interior de muchos de sus vehículos y que había sido objeto de no pocas críticas, especialmente por unos clientes que clamaban por la vuelta de los controles analógicos. Al mismo tiempo, la nueva marca AUDI podrá desarrollar productos específicamente adaptados a las expectativas de los clientes chinos sin necesidad de trasladar esas decisiones al resto del mundo.
Eso no significa, sin embargo, que los modelos de los cuatro aros desaparezcan de China. Mohr reconoce que sigue existiendo un importante grupo de clientes que busca precisamente ese carácter europeo que tradicionalmente ha definido a Audi y que continúa teniendo espacio dentro del mercado chino, aunque el mayor crecimiento se concentre actualmente en otros segmentos.
Este cambio estratégico también afecta a la forma en la que la compañía desarrolla sus futuros vehículos, algo que ya adelantó a principios de año el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, señalando que la marca pretendía adoptar en Europa la denominada “velocidad china”, reduciendo niveles burocráticos y reorganizando el proceso de desarrollo para acelerar la llegada de nuevos modelos.
Mohr confirma ahora que esa transformación ya está en marcha gracias a una nueva estructura de trabajo denominada “project house”. Bajo este sistema, los distintos departamentos implicados en el desarrollo de un vehículo trabajan de forma mucho más integrada y con una capacidad de decisión mucho mayor que en el pasado: “La idea principal es reunir a las personas relevantes, cerca unas de otras, cerca del producto, y darles capacidad para tomar decisiones rápidas sobre el producto, con un enfoque claramente centrado en él”.
Y es algo que ya está dando sus primeros resultados, empezando por el Nuvolari, un superdeportivo cuya producción estará limitada a 499 unidades, que ha sido desarrollado siguiendo este modelo organizativo. “Hemos sido más rápidos que nunca”, explica, y añade que “en este momento, estamos trabajando con un enfoque similar también en el A4 e-tron”, cuyo lanzamiento está previsto para 2028.
“La velocidad de desarrollo, especialmente la velocidad en la toma de decisiones, se ha acelerado muchísimo, muchísimo, muchísimo. De nuevo, todo se resume en velocidad y enfoque”, comenta.


