Andrea García, camionera más joven de España: "Me gusta más conducir de día que de noche. Es más tranquila, aunque sí que es verdad que hay que tener más cuidado"

La camionera más joven de España y referente del sector alerta de las precauciones de conducir tanto de día como de noche y sus preferencias.
Andrea García Cano, una joven barcelonesa de 22 años reconocida como la conductora de camiones más joven de España, ha revolucionado el sector del transporte al compartir abiertamente su experiencia cotidiana en las carreteras. Con los permisos para camiones rígidos y tráileres recién obtenidos tras cumplir la mayoría de edad reglamentaria, la profesional catalana ha explicado en una entrevista para el espacio "El camionero recomienda historias" cómo compagina su rutina laboral con sus preferencias al volante.
"Me gusta más conducir de día que de noche. Es más tranquila, aunque sí que es verdad que hay que tener más cuidado", confiesa Andrea al valorar las dinámicas del tráfico, la visibilidad en ruta y el cansancio acumulado tras largas jornadas en la cabina. Su llegada al sector de la automoción pesada no responde a una tradición familiar de transportistas, sino a una vocación personal gestada desde la infancia. La joven recuerda que desde muy pequeña sentía una gran fascinación por los coches, las motocicletas, los camiones y, especialmente, por los trayectos de larga distancia.
Al cumplir los 18 años y sacar el carné de turismo, acudió inmediatamente a la autoescuela para consultar el procedimiento para profesionalizarse en el transporte pesado. Antes de tomar los mandos de un camión, Andrea trabajó como carretillera manejando toros mecánicos dentro de un almacén logístico. Aquella experiencia le permitió familiarizarse con el flujo de mercancías y las operativas de carga y descarga, afianzando su deseo de saltar a la carretera.
El verdadero aprendizaje comenzó al volante de un camión rígido realizando repartos para una gran cadena de supermercados. Transitar por el centro de Barcelona y avenidas principales con un tráfico denso repleto de coches, peatones e impredecibles motocicletas representó una prueba exigente para una conductora novata. Andrea incide en que circular de día implica lidiar con un volumen de tráfico masivo y una interacción constante con usuarios vulnerables de la vía, lo que exige una atención dividida y genera un estrés considerable en zonas urbanas.
A pesar de contar con luz natural completa, el peligro diurno reside en las maniobras complejas, los frenazos inesperados de turismos y las distracciones ajenas en momentos de gran congestión. En contraste, la conducción nocturna elimina el atasco urbano y ofrece una vía despejada, pero introduce riesgos de una naturaleza completamente distinta y potencialmente más severa.
Andrea advierte de que el principal enemigo en la carretera nocturna es la somnolencia y la fatiga del conductor, un factor crítico cuando se manejan vehículos de gran tonelaje durante horas. La falta de visibilidad natural reduce el campo de visión a la superficie iluminada por los faros, ralentizando el tiempo de reacción ante obstáculos, animales en la calzada o averías en el arcén. Por ello, la camionera subraya que realizar rutas de noche exige extremar las precauciones, mantener una disciplina de descanso rigurosa antes de arrancar y apoyarse en la música para mantener la concentración.
Actualmente, Andrea compagina sus trayectos regionales con desplazamientos de larga distancia que conectan Cataluña con Zaragoza para realizar intercambios nocturnos de remolque y a través de distintas entrevistas en diversos medios y espacios digitales busca visibilizar el día a día de la profesión y denunciar los problemas estructurales del transporte. Es más, entre sus principales reivindicaciones figura la urgencia de mejorar los salarios en el sector y flexibilizar la rigidez normativa del tacógrafo digital, ya que las pequeñas maniobras obligatorias en áreas de descanso o gasolineras penalizan injustamente los tiempos reglamentarios de pausa de los chóferes.
A pesar de los peligros evidentes de la ruta, tanto de día como de noche, Andrea valora la independencia y la sensación de libertad que proporciona su trabajo frente a los puestos estáticos. Sin embargo, contempla esta etapa al volante como un escalón previo dentro de su plan de carrera. Esto se debe a que a medio plazo, proyecta cursar un grado superior en Transporte y Logística para optar a un puesto de gestión y control de tráfico en las oficinas centrales de su empresa, buscando fundar una familia con horarios estables. Con determinación y metas claras, la camionera más joven de España demuestra que la preparación y la prudencia son indispensables para dominar cualquier peligro en el asfalto.

