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¿Quién dijo que los familiares son coches aburridos?

Familiares con motor diésel. No suena muy glamuroso, ¿verdad? A muchos, incluso puede darles la sensación de estar leyendo una comparativa de los años noventa. Pues te equivocas si piensas que estos modelos no tienen virtudes para conquistarte. Lo demostramos poniéndonos al volante. Comparativa: Opel Insignia Sports Tourer vs Renault Talisman Sport Tourer y Volkswagen Passat Variant.

Empecemos con el Opel: mide casi cinco metros, y su diseño está cuidado hasta el último cromado, con una sección trasera del techo que se inclina para darle un aspecto coupé. Y la lista de los asistentes electrónicos del Opel Insignia Sports Tourer es casi interminable. Sus rivales están a un nivel similar: el Renault Talisman Sport Tourer, aparte de una estampa atractiva con mucha elegancia francesa, ofrece hasta dirección a las ruedas traseras. El Volkswagen Passat Variant brilla con su amortiguación regulable y su dirección inteligente.

VÍDEO: El Talisman Sport Tourer, a fondo

El Opel de esta comparativa monta un diésel de dos litros con 170 CV y un cambio automático de ocho velocidades. El Renault opta por un motor más pequeño (cosas del 'downsizing'), un 1.6 dCi acoplado a una caja de doble embrague con seis relaciones. El Volkswagen sube la apuesta a 190 CV con un 2.0 TDI, y transmite la fuerza a las rudas delanteras a través de un cambio de doble embrague con siete velocidades. El cambio del Volkswagen Passat inserta suave y rápido, casi ni te das cuenta cuando va pasando de una velocidad a otra. Pero en el 'kick down' se toma demasiado tiempo para pensárselo antes de salir disparado hacia delante.

El más potente consume menos

El TDI es un motor ahorrador (solo 6 litros a los 100 kilómetros en nuestro test), es silencioso y, sobre todo, tiene mucho empuje. Hasta más allá de los 200 km/h (en autovías alemanas, por supuesto), sigue mostrando una brío excepcional. Al dCi de Renault le faltan 30 CV respecto al Volkswagen, y se nota por eso más débil, especialmente en marchas altas. Pero también al llevarlo a la zona alta del cuentavueltas muestra cierta parsimonia. Además, el funcionamiento de su transmisión no es tan refinado como el de sus rivales. Y además, el pequeño 1,6 litros no le saca partido a su menor tamaño en consumo, al contrario: ha tragado medio litro más que el Passat. El Opel ha consumido 6,2 litros, y en prestaciones no es capaz tampoco de seguir el ritmo del Volkswagen, mientras que su respuesta es más ruda. Especialmente me ha molestado la frecuencia de ruido constante a 1.500 vueltas, que te puede enervar bastante en el día a día. A eso hay que añadir que se perciben vibraciones casi en cualquier régimen al que circules. El funcionamiento de su cambio, eso sí, es bastante suave y ausente de molestos tirones.

A los asientos del Opel, aunque son cómodos, les falta agarre lateral en la zona superior del respaldo. El manejo de los elementos de control requiere prestar más atención de la deseada. Los mandos de climatizador, por ejemplo, están situados demasiado abajo. Son pequeños detalles, que se pueden hacer grandes tras un uso habitual. Como el hecho de que, aunque con diferencia sea el más grande por fuera tenga una visibilidad perimétrica mejorable y menos volumen de maletero que sus rivales. Una vez en marcha, el rodar del Insignia es algo seco, y sobre asfalto en mal estado se vuelve algo nervioso.

Opel Insignia Sports Tourer vs Renault Talisman Sport Tourer y Volkswagen Passat Variant
Opel Insignia Sports Tourer vs Renault Talisman Sport Tourer y Volkswagen Passat Variant

El Passat circula con más aplomo y filtra con mayor eficacia. Se siente más ágil aún que los 35 kilos en que aventaja al Opel. Los asientos son amplios, confortables y agarran bien el cuerpo. En definitiva, el Passat es silencioso, confortable, veloz y funcional. Es un coche que, más allá de un precio desorbitado para este segmento (especialmente con el equipamiento de nuestra unidad de pruebas) apenas tiene pegas que ponerle. El Renault tiene un rodar muy francés: suave, merced al tarado blando de sus amortiguadores regulables. Y el sonido es bastante contenido. Sobre irregularidades sí que se balancea un poco, y a tope de carga, las suspensiones encuentran rápidamente su límite, allí donde el Passat y el Insignia aún tienen un margen considerable. En los asientos se echa en falta un mullido algo más firme, y a los frenos les falta el mordiente de sus rivales.

Y llegamos a los precios. Ninguno de los tres es barato, y están por encima de lo que uno espera en este segmento: todos superan con holgura los 40.000 euros, eso sí, con bastantes extras. Pero en el caso del Passat nos parece excesivo: se acerca peligrosamente a los 50.000 euros. No olvidemos que estamos en la categoría media. Por eso, esta cifra duele especialmente.

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