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Comparativa

Comparativa: BMW X4 vs Mercedes GLC Coupé. Diésel... ¿Y deportivos?

BMW X4 vs Mercedes GLC

Te traemos dos SUV coupé de alto estanding, por eso puede resultarte llamativo que hayamos elegido, precisamente, dos variantes que equipan ahorradores motores diésel. ¿Funciona esta combinación? En esta comparativa del BMW X4 vs el Mercedes GLC Coupé, te damos la respuesta.

Por un lado, tenemos el BMW X4 xDrive 20d. Obsta decir que tiene un diseño llamativo, pero como hemos dicho, bajo su deportiva carrocería esconde un dos litros diésel de 190 CV. Su rival es el Mercedes GLC 250 d 4Matic. Lleva el acabado AMG, y bajo el capó, otro diésel, en este caso de 2,2 litros y 204 CV. Sus líneas también son coupé, pero transmiten en este modelo más fluidez, aunque claro, ese es un aspecto totalmente subjetivo. El espacio de ambos es casi idéntico.

VÍDEO: Aquí tienes una prueba a fondo del BMW X4

Sus diseños coupé penalizan el acceso a las plazas traseras, ya que debemos sortear un techo muy inclinado por arriba, y unos pasos de rueda enormes por abajo. Otra desventaja de estos diseños la visibilidad perimétrica. Especialmente hacia atrás, es realmente escasa. En el Mercedes nos ha gustado la postura en las plazas delanteras, así como los materiales y acabados.

Así son sus cockpits

Ambos apartados son levemente mejores que en el BMW. Pero el bávaro nos lo compensa con el respaldo trasero regulable en inclinación. Además, los asientos del X4 ofrecen un agarre lateral excelente, el manejo del iDrive es de lo más intuitivo que puedes encontrar en el mercado, y la conectividad apenas admite mejora.

El Mercedes no raya a tanta altura en estos apartados, sencillamente, porque tiene más edad, y eso se nota. Pero no nos molesta nada su instrumentación analógica, por otro lado, muy atractiva, tanto como el algo farragoso manejo del sistema multimedia a través de los menús de su pantalla. A los asientos, además, les falta sujeción lateral. Pasemos a la conducción.

El BMW, sorprendentemente ágil

Un BMW es un BMW, y eso vale también para el X4 con el diésel básico. Aun cuanto los 190 CV de su cuatro cilindros no sean para echar cohetes, cada metro recorrido en este bávaro es pura diversión.

BMW X4 vs Mercedes GLC

La dirección guía a este SUV de 4,75 metros con precisión, el chasis es firme pero no incómodo, y mantiene con limpieza la trayectoria ideal, todo ello apoyado en un cambio automático de ocho velocidades muy despierto que inserta rápido, cuando debe y sin tirones. Es tan estable en los tramos de curvas que uno enseguida se olvida de que tiene 1,9 toneladas entre manos.

El Mercedes prioriza el confort

Y un Mercedes, es un Mercedes, también en este caso. Su refinada suspensión neumática se traga las irregularidades del asfalto con suma elegancia, y no deja que el estrés del exterior pase al habitáculo. Y es que todo transmite relajación y suavidad, pero al mismo tiempo, menos deportivo que en el BMW.

BMW X4 vs Mercedes GLC

La respuesta de la dirección no es tan directa, aunque ojo, eso no significa que no puedas pasar por las curvas a buen ritmo. La carrocería nunca balancea en exceso, y su eficacia es mucho mayor de lo que uno espera de una mole de casi 1,9 toneladas.

El BMW frena antes, pero...

Pero la sensaciones son menos deportivas, algo que también se nota en los frenos: el GLC se detiene de 100 km/h a 0 en solo 35,5 metros, pero es que el BMW lo hace todavía mejor: un metro antes. A cambio, el Mercedes acelera bastante mejor: pasa de 0 a 100 en 7,4 segundos, mientras que el BMW requiere siete décimas más.

Y es que no solo es más potente, sino que tiene 500 Nm, frente a los 400 de su rival. Esto, claro, se refleja en el consumo: el BMW ha requerido 6,9 litros cada 100 km, y el Mercedes, 7,2. Y aunque lleven catalizador SCR, ambos coupés cumplen solo con la norma Euro 6c.

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