Comparativa

Comparativa: Abt TT RS-R/AC Schnitzer ACS2 Sport/Techart Cayman S

El Audi TT RS, BMW M2 y Porsche 718 Cayman S son deportivos compactos que rayan la perfección, auténticas referencias en su segmento. Por eso hay que tener arrojo para tocar lo que ya de por sí funciona como un reloj. Tres preparadores se han atrevido. Comparativa: Abt TT RS-R/AC Schnitzer ACS2 Sport/Techart Cayman S.

El TT RS-R es el más potente de los tres coches. Su motor turbo de cinco cilindros rinde 500 CV, 100 más que el modelo de serie. Para ello, Abt ha revisado la electrónica y añadido un refrigerador del turbo más grande y nuevo escape. La velocidad punta sube de 250 a 300 km/h. En cuanto al chasis, mantiene el sistema adaptativo de serie, aunque ahora las suspensiones están rebajadas en 20 milímetros y monta un kit de estabilizadoras. En lugar de las de 20 pulgadas, monta llantas de 19 ER-F que solo pesan 7,7 kilos, calzadas con Dunlop de 255. El kit del RS-R es caso: en Alemania anuncia un precio de más de 30.000 euros, y está limitado a 50 unidades.

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La carrocería lleva un nuevo espoiler delantero, flics laterales, nuevas carcasas de los espejos y difusor en la zaga, todo en carbono brillante. Los respaldos de los asientos van revestidos de fibra de carbono. El Serie 2 pesa unos 100 kilos más que el TT y el Cayman, y su motor se seis cilindros rinde ahora 420 CV, lo que supone 50 extra, gracias a una gestión electrónica reprogramada y a un refrigerador del turbo más grande. También aumenta su par motor: de 500, salta hasta 580 Nm. Estrena sistema de escape con cuatro salidas que remarcan el sonido deportivo. Monta un chasis helicoidal y llantas de 20 pulgadas con gomas Michelin. Los frenos son lo de serie, ya que tienen una solvencia más que probada y digieren perfectamente el aumento de potencia y par. La carrocería lleva un splitter frontal y wings laterales, y estrena difusor y espoiler en la zaga. Todo, como en el Abt, en carbono. Por unos 1.000 euros extra, dentro puede llevar pedalier de aluminio y una nueva rueda para el sistema iDrive en metal cromado.

El nuevo interior del Cayman sale bastante más caro: unos 10.000 euros, y a cambio recibes mucho cuero con costuras en amarillo y un nuevo volante deportivo con la corona en carbono, entre otros elementos. La carrocería estrena espoiler delantero y termina con un gran alerón en la zaga. Justo debajo, destaca un difusor en el color de la carrocería y las salidas del escape Titan, de carbono.   ¿Y qué pasa con el bóxer de cuatro cilindros? Pues que aumenta su potencia de 350 a 400 CV. Esto mejora sus cifras de aceleración, y eleva la velocidad máxima de 285 a 296 km/h. En cuanto al chasis, mantiene el PASM opcional del modelo original, y reduce la altura de la suspensión en 25 milímetros. Las llantas en negro son de 21 pulgadas y van calzadas con unos Continental. El paquete tuning completo supera holgadamente los 40.000 euros.

El Abt es el primero en saltar al circuito. Es impresionante la fuerza con la que empuja desde abajo, y lo rápido que la aguja llega a las 7.000 vueltas. En solo 3,6 segundos ya voy a 100 km/h, y alcanzo los 200 en 12,2. Los frenos me han decepcionado: desde 200 km/h, se detiene 10 metros más tarde que sus rivales. La culpa no es de sus discos de acero, porque lo cierto es que junto al ABS, su tacto y funcionamiento son impecables. Tiene más que ver con la elección de los neumáticos Dunlop. El comportamiento en curva se ha vuelto aún más directo: el chasis rebajado, las nuevas estabilizadoras y las llantas más ligeras se notan en cada giro, que enlazo con una facilidad y rapidez abrumadoras. Y sobre todo: reduce al mínimo el subviraje, bastante pronunciado en el modelo de serie.

Me subo al ACS2 Sport. El 0 a 100 km/h lo cubre en el mismo tiempo que el modelo original, pero al llegar a los 200 le aventaja en 2,6 segundos. Y las recuperaciones entre la cuarta y la séptima marcha también rascan algunas décimas. En cuanto al comportamiento, acentúa las virtudes del M2: es tan rápido como un M4 en circuito, y permite sobrevirajes controlados para disfrutar a placer con el deslizamiento de la zaga. El ajuste del chasis helicoidal es perfecto, y al ir rebajado, le da aún más aplomo y agilidad en los giros. El funcionamiento de la dirección, el cambio y los frenos es, sencillamente, perfecto.

Los 400 CV del Techart 718 Cayman S hacen que se aturulle un poco al principio en la aceleración desde cero, pero en cuanto coge algo de velocidad, el empuje es descomunal y homogéneo. Aunque tiene 100 CV menos que el Audi, solo queda siete décimas por detrás, y eso que pesan lo mismo. Al llegar a 200 km/h, le aventaja al modelo de serie en un segundo. El comportamiento en curvas es el que conocemos del Cayman, elevado al cuadrado: es todavía más directo, preciso y ágil, lo cual es decir mucho, porque el estándar ya está a un nivel estratosférico en estas lides. Después de esta divertida jornada con estas tres máquinas de diversión pura, me queda claro: estos tres preparadores han superado la dura prueba con creces.

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