Tesla y lo que nadie sabe: siete curiosidades solo para verdaderos aficionados a los coches

Elon Musk y Tesla dan mucho que hablar, pero te traemos siete anécdotas que es posible que no conozcas sobre la marca.
En ni siquiera dos décadas, Tesla ha pasado de ser lo que parecía un sueño imposible a ser una de las marcas de coches eléctricos más reconocidas del mundo entero. Gracias a (o por culpa de) su CEO, Elon Musk, está siempre en el candelero y todo el mundo sabe bastante sobre ella, pero hoy te taremos siete curiosidades no tan conocidas y que te permitirán ganar alguna que otra apuesta.
1. El primer “Autopilot” real de Tesla fue un experimento interno
Tesla siempre ha estado asociada a la conducción autónoma (o, al menos, al intento e ella), pero mucho antes de que Autopilot se presentara oficialmente en 2015, varios ingenieros de la marca trabajaron a nivel interno y de manera extraoficial en un sistema muy similar.
Éste era capaz de mantener el coche dentro del carril y gestionar velocidades bajas en tráfico denso, así que lo utilizaban de manera discreta dentro del campus de Tesla en Palo Alto. Mantenerlo en secreto no era solo evitar filtraciones, también se debía a que el sistema era demasiado experimental y no cumplía con los estándares de seguridad requeridos para pruebas públicas.
A pesar de ello, esta versión primitiva dejó claro que el concepto era viable, así que sirvió de base para convencer a la dirección de que la empresa debía apostar por un enfoque avanzado de conducción asistida. Todo lo que ha ocurrido después es historia.
2. El Model S casi se llamó “Model F”
El conocido chiste de Elon Musk sobre tener una gama de modelos que deletreara “S-E-X-Y” es medio mito, medio realidad. Lo que sí está confirmado es que Tesla quería registrar “Model E” para el coche que acabaría siendo el Tesla Model 3, pero Ford tenía los derechos sobre ese nombre desde hacía décadas y bloqueó legalmente la posibilidad.
Finalmente se optó por el ‘3’ por el parecido que tenía con la letra, pero no es el único coche para el que se barajó un nombre diferente. Por ejemplo, para el Model S llegó a plantearse la denominación ‘Model F’, aunque finalmente no llegó a buen puerto.
3. Tesla usó componentes inspirados en un iPad para prototipos tempranos
Una de las decisiones más llamativas en el desarrollo del Tesla Model S fue apostar por una gigantesca pantalla central tipo tablet, algo inédito en la industria aunque a la postre sea una moda que se haya extendido en todo el sector.
En los primeros prototipos de diseño, Tesla no tenía proveedores capaces de fabricar paneles de 17 pulgadas con la resolución, sensibilidad táctil y brillo que buscaban, así que se emplearon tablets comerciales como referencia para las pruebas de interfaz. No se llegaron a integrar iPads físicamente en los vehículos, pero sí se desmontaron y estudiaron para replicar sus características.
4. La fábrica de Fremont tenía robots bautizados como Transformers
Puede parecer que la historia de Tesla con los robots es algo reciente (Musk está pensando en construir un ejército), pero nada más lejos de la realidad. La compañía estadounidense heredó la planta de Fremont tras un acuerdo con Toyota y dentro de ella había grandes robots industriales (nada que ver con los humanoides de los que disponen actualmente) que fueron protagonistas de una curiosa tradición.
Los ingenieros de la marca empezaron a ponerles nombres de personajes de ciencia ficción a los grandes robots industriales. Así, recibieron nombres como Optimus Prime, Megatron o Bumblebee, todos ellos sacados de los Transformers. Lo curioso es que el nombre no era al azar, si no que solía depender de la “personalidad” del robot: dependiendo de si era más grande o pequeño, ruidoso o silencioso, recibía uno u otro apodo.
5. El Roadster original casi no ve la luz por falta de fondos
Aunque llevamos años esperando al Tesla Roadster, éste no es el Roadster original. Fue el primer coche de la compañía, desarrollado sobre la plataforma modificada del Lotus Elise. Su desarrollo, en 2008, había consumido más recursos de los previstos y los retrasos aumentaban los costes cada mes, lo que llevó a la marca al borde de la quiebra.

Si a eso se suma que ese año coincidió con la crisis financiera global, la situación fue muy complicada. La empresa no conseguía encontrar financiación externa, así que el propio Elon Musk tuvo que inyectar prácticamente todo su capital personal para mantener la empresa viva durante unas semanas críticas. Su desempeño fue clave, porque sin ese apoyo económico Tesla habría desaparecido antes incluso de presentar su primer coche de producción.
6. El sonido del Model 3 fue diseñado por especialistas en audio
Tesla no es que destaque especialmente por la calidad y acabados de sus modelos, pero sí que es cierto que ha puesto siempre un énfasis especial en los detalles sensoriales de sus coches. Uno de los más curiosos es la sonoridad de los clics, cierres y señales digitales dentro del vehículo.
Hasta tal punto es así que, durante la creación del Model 3, Tesla colaboró con diseñadores de sonido con experiencia en la industria del cine y videojuegos para crear tonos para el vehículo, buscando sonidos que resultaran satisfactorios a nivel emocional para el usuario, signifique eso lo que signifique.
La idea era que cerrar una puerta, activar un modo o pulsar un botón en la pantalla transmitiera una sensación de alta tecnológica. Básicamente, se diseñaron sonidos que contribuyeran a transmitir una mayor calidad percibida, consiguiendo sensaciones premium aunque el pequeño de la familia no lo fuera tanto.
7. Había un Tesla Model S todavía más salvaje que el Plaid
Durante el desarrollo de versiones de alto rendimiento como el Model S Plaid, Tesla experimentó con configuraciones que ofrecían una potencia y aceleración aún mayores que las versiones comerciales.
Aquél ya es una bestia con tres motores y una potencia de 1.020 CV, pero dentro de la compañía se barajó una versión todavía más extrema. Aunque no llegó a buen puerto, se anunció y se desarrolló un Tesla Model S Plaid+, que empleaba la misma configuración de tres motores, pero subía el rendimiento hasta los 1.100 CV y anticipaba una autonomía de 840 km.

