Se produce un espectacular incendio en el parking de la fábrica de BYD en Shenzen, China. "Solo han sido coches de prueba o desguazados"

La fábrica situada en Pingshan ha sufrido un incendio descontrolado en cuestión de pocas horas y las autoridades descartan que fuese provocado por las baterías.
Durante la madrugada de este martes, un aparatoso incendio se ha desatado en un edificio de aparcamientos ubicado dentro del inmenso parque industrial de BYD en el distrito de Pingshan, en la ciudad de Shenzhen.
Las imágenes, que rápidamente han inundado las redes sociales chinas y se han viralizado globalmente, muestran llamas de gran magnitud devorando una sección considerable de una estructura de varias plantas, mientras los servicios de emergencia trabajaban a contrarreloj para evitar que el fuego se propagara a las líneas de producción cercanas.
A pesar de la espectacularidad de las llamas y la alarma generada entre los residentes y los inversores, la compañía ha emitido un comunicado oficial de urgencia para calmar los ánimos. Según ha informado el departamento de comunicación de BYD, el incidente no ha provocado víctimas personales ni ha afectado a las áreas críticas de fabricación de componentes o ensamblaje de baterías.
La empresa ha subrayado un detalle fundamental para minimizar el impacto en su imagen pública, y es que los vehículos calcinados no formaban parte de la flota destinada a la venta ni eran unidades recién salidas de fábrica. "Solo han sido coches de prueba o desguazados", ha reiterado la firma, explicando que la zona afectada era un área de almacenamiento específica para unidades destinadas a pruebas de estrés o vehículos que ya habían sido retirados de circulación por haber cumplido su ciclo de vida útil.
El cuerpo de bomberos local, que desplazó decenas de dotaciones al complejo industrial, logró controlar el incendio tras varias horas de trabajo intenso. Las primeras investigaciones preliminares publicadas por las autoridades de Shenzhen coinciden con la versión de la empresa y arrojan luz sobre el posible origen del siniestro.
No obstante, todo apunta a que el fuego no se inició por una combustión espontánea de las baterías de litio, que suele ser el mayor temor en estos casos, sino por una negligencia durante unas operaciones de construcción externas que se estaban llevando a cabo en el aparcamiento.
Este matiz es crucial para BYD, que se esfuerza constantemente por demostrar la fiabilidad de sus "Blade Batteries" ante un mercado cada vez más sensible a los incidentes relacionados con la seguridad térmica de los coches eléctricos.
Sin embargo, el incendio ha reavivado el debate sobre la complejidad de gestionar siniestros en los que se ven involucrados vehículos electrificados, incluso cuando estos son modelos antiguos o de prueba.
Los expertos en emergencias señalan que los incendios de baterías de iones de litio presentan desafíos únicos comparados con los vehículos de combustión interna. Estas unidades arden a temperaturas mucho más elevadas, emiten gases tóxicos densos, lo que explica el color y la opacidad del humo observado en Shenzhen, y tienen una preocupante tendencia a la reignición horas o incluso días después de haber sido aparentemente extinguidos.

En esta ocasión, la rápida intervención y los sistemas de contención del parque industrial de Pingshan evitaron que el desastre fuera mayor, pero el mercado financiero reaccionó con una ligera caída inicial en las acciones de la compañía, reflejando el nerviosismo que rodea a cualquier noticia de este tipo en el sector.
La situación en la sede central de BYD ha vuelto gradualmente a la normalidad a lo largo del día. Los empleados han podido retomar sus labores y la cadena de suministro no parece haber sufrido interrupciones significativas. No obstante, este suceso ocurre en un momento delicado para el gigante chino, que enfrenta una competencia feroz tanto en su mercado doméstico como en su expansión internacional hacia Europa y América Latina.
Incidentes visualmente tan potentes como este parking en llamas obligan a las marcas a redoblar sus protocolos de seguridad, no solo en los productos que llegan al cliente final, sino también en la gestión de los residuos y los vehículos de desarrollo que se acumulan en sus centros logísticos.
Mientras las autoridades terminan de elaborar el informe definitivo, la compañía ha anunciado que llevará a cabo una revisión integral de los protocolos de subcontratación para obras de mantenimiento en sus instalaciones. El objetivo es garantizar que actividades ajenas a la producción, como las reformas estructurales o la gestión de parkings, no pongan en riesgo la integridad del complejo ni la percepción de seguridad de la marca.
