China se pone seria: tolerancia cero a los incendios de coches eléctricos

Incendio de un Mercedes-AMG ONE (híbrido)

Los incendios de coches eléctricos son un mal que atormenta a la industria del automóvil. En China quieren acabar con ellos prohibiéndoselos a los fabricantes.

Los incendios en coches eléctricos generan un gran interés mediático y muchas dudas entre los conductores, en parte porque se trata de una tecnología relativamente nueva y porque el comportamiento del fuego es distinto al de los vehículos con motor de combustión interna. Ahora, el gobierno chino quiere acabar con esos incendios en vehículos eléctricos con nuevas regulaciones para las baterías.

Aunque estadísticamente los incendios no son más frecuentes que en coches de gasolina o diésel, cuando se producen presentan características específicas que conviene entender. Según un estudio australiano, los coches térmicos tienen 80 veces más probabilidades de incendiarse que los eléctricos, cuyo riesgo se sitúa en el 0,0012%, menos que en los coches de gasolina, cuyo riesgo está en 0,1%.

La principal razón por la que puede incendiarse un coche eléctrico está relacionada con su batería de iones de litio. Este tipo de baterías almacena una gran cantidad de energía en un espacio reducido y funciona gracias a reacciones químicas internas.

Si la batería sufre un daño físico, un defecto de fabricación, una sobrecarga, un fallo del sistema de gestión electrónica o una exposición a temperaturas extremas, puede producirse un fenómeno conocido como “fuga térmica”. En esta situación, una o varias celdas de la batería aumentan rápidamente su temperatura, desencadenando una reacción en cadena que genera calor, gases inflamables y, en algunos casos, llamas.

China quiere acabar con los incendios de los coches eléctricos prohibiéndolos

Para tratar de acabar con estos accidentes, desde la República Popular de China han decidido implementar un paquete de 294 normas de seguridad que abarcan 13 sectores para los requisitos de seguridad de las baterías de los vehículos eléctricos.

Estas normas se centran en mejorar el consumo de energía y la tecnología de emisiones, aumentar la calidad y la seguridad, y modificar los estándares de reciclaje y reutilización. Entre los requisitos del apartado de seguridad, hay una norma que habla sobre incendios y explosiones en las baterías.

Las estrictas normas de seguridad chinas, que entrarán en vigor el 1 de julio de 2026, establecen una medida nacional que prohíbe que las baterías se incendien o exploten.

Liu Hongsheng, director del Departamento de Tecnología de Estándares de la Administración Estatal de la Regulación del Mercado, explicó que fabricantes como BYD y CATL deberán mejorar las estructuras de sus celdas y la gestión térmica para evitar incendios y otros accidentes térmicos.

Y es que el origen del fuego suele estar en el interior del paquete de baterías, que normalmente se encuentra en la parte baja del vehículo, integrado en el chasis. Un impacto fuerte en un accidente puede deformar el módulo de la batería y provocar un cortocircuito interno.

También pueden influir defectos en las conexiones, fallos en el sistema de refrigeración de la batería o problemas durante la carga, especialmente si se utilizan equipos defectuosos o no homologados. A diferencia de los coches de combustión, donde el incendio suele iniciarse por fugas de combustible o aceite en contacto con superficies calientes, en los eléctricos el fuego tiene un origen electroquímico.

Un fenómeno difícil de controlar y extinguir

Una de las razones por las que estos incendios son especialmente complicados de extinguir es que la batería puede seguir generando calor incluso después de que las llamas visibles hayan sido apagadas.

La fuga térmica no necesita oxígeno externo para mantenerse, ya que la reacción química interna de las celdas proporciona su propia energía. Esto hace que el fuego pueda reactivarse horas o incluso días después si la batería no se ha enfriado por completo.

Además, el paquete de baterías está sellado y protegido por estructuras metálicas resistentes, lo que dificulta el acceso directo al foco del incendio. Para apagarlo de forma efectiva, los servicios de emergencia necesitan grandes cantidades de agua, no tanto para sofocar las llamas como para reducir la temperatura de la batería durante un periodo prolongado.

En algunos casos, se opta por sumergir completamente el vehículo en contenedores de agua para garantizar que el enfriamiento sea uniforme y evitar una reignición.

Otro factor que complica la extinción es la liberación de gases tóxicos y altamente inflamables durante el incendio, como fluoruro de hidrógeno, lo que obliga a extremar las medidas de seguridad y a mantener una mayor distancia. Esto alarga los tiempos de intervención y requiere protocolos específicos que aún se están perfeccionando a medida que aumenta el número de coches eléctricos en circulación.

Varios fabricantes, entre los que se encuentra Audi, están trabajando en sistemas autónomos de extinción de incendios en coches eléctricos. Se trata de una tecnología todavía en fase de desarrollo que trata de detener el fuego antes incluso de que se produzca la mencionada fuga térmica. De momento, no hay coches eléctricos de producción que equipen estos sistemas.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España