Michael Lohscheller, CEO de Polestar: "Europa es nuestro principal motor de crecimiento"

Estados Unidos prohíbe la venta de coches Polestar por incorporar tecnología china. El mercado europeo representa casi el 80% de las ventas del fabricante sueco.
Hace unas semanas probamos el nuevo Polestar 5, un espectacular coche eléctrico con aire GT y más de 600 kilómetros de autonomía. Lamentablemente, la berlina eléctrica de lujo no se podrá comercializar en Estados Unidos. Tampoco ningún modelo de la marca sueca por incorporar tecnología china.
Polestar acaba de anunciar que dejará de vender automóviles en el país de las barras y estrellas a partir del año modelo 2027. El fabricante de automóviles nórdico no ha recibido la autorización del Departamento de Comercio de Estados para vender vehículos.
El motivo es la nueva normativa estadounidense sobre vehículos conectados, anunciada en 2025, y que entrará en 2027. Esta normativa restringe la importación y venta de ciertos automóviles con tecnología de conectividad vinculada a China o Rusia. Polestar es propiedad de Volvo y Geely Holding Group, la corporación china que opera Geely Auto.
Polestar no podrá vender sus coches en Estados Unidos a partir de 2027
Volvo obtuvo la autorización para importar y vender vehículos a finales de mayo. La compañía nórdica no es la única que tiene este problema. También una estadounidense como Ford se ha visto afectada.
Según un informe reciente de Reuters, la marca del óvalo azul ha solicitado la autorización para poder comercializar el Lincoln Nautilus, que también se fabrica en China.
Según el comunicado de prensa de Polestar, el fabricante seguirá vendiendo su stock actual de los modelos Polestar 3 y Polestar 4 en Estados Unidos. Asimismo, continuará ofreciendo acceso a su red de servicio.
La compañía sueca indicó que el 94% de sus ventas minoristas en el primer trimestre de 2026 provinieron de fuera del mercado estadounidense.
¿Qué dice Polestar?

La respuesta de Polestar no se ha hecho esperar. Nos hemos puesto en contacto con la compañía nórdica y señala que va a centrar su enfoque estratégico en Europa.
El viejo continente representa actualmente cerca del 80% del volumen de sus ventas, mediante la continua expansión de su red y la preparación para la localización de la fabricación de futuros modelos.
Según Michael Lohscheller, CEO de Polestar “la industria del automóvil está entrando en una nueva fase, basada en las dinámicas regionales. Nuestra estrategia refleja esta realidad, siendo Europa nuestro principal motor de crecimiento y nuestro plan fabricar el Polestar 7 en Europa”.
“Nuestras ventas récord en 2025 y en el primer trimestre de 2026 demuestran que estamos avanzando con paso firme, con varios lanzamientos en nuevos mercados que tendrán lugar en Europa este año. Además, seguiremos invirtiendo en mercados donde tenemos oportunidades para seguir creciendo, como el Sudeste asiático, Europa del Este, Hispanoamérica y Canadá”, añade.
Asimismo, Lohscheller subraya que “Polestar sigue plantando cara a los actores más grandes y consolidados gracias a nuestros impresionantes coches y a nuestra creciente gama de modelos. El Polestar 5 ha recibido una acogida increíble por parte de los medios de comunicación de todo el mundo, y las entregas a los clientes están previstas para este verano”.
De cara al futuro, “está prevista una nueva variante de nuestro éxito de ventas mundial, el Polestar 4, para la segunda mitad de este año, seguida del nuevo Polestar 2 en 2027 y, posteriormente, del SUV compacto Polestar 7”, concluye.
Guerra entre Estados Unidos y China

Llama la atención que sea el país que lleva por bandera la defensa del libre mercado el que prohíba a una compañía vender su producto, porque utiliza tecnología de un país concreto.
Hay que recordar que hace décadas muchas empresas decidieron trasladar su producción a fábricas chinas para aumentar los márgenes de beneficios, aprovechando los bajos costes laborales. Durante años, se ha hablado de China como “la fábrica del mundo”.
Pero, precisamente esto, entre otras razones, ha permitido al gigante asiático convertirse en una superpotencia, gracias al comercio. Ahora, China tiene la capacidad de disputar a Estados Unidos la hegemonía mundial y, lógicamente, esto no gusta nada en Washington.
La normativa norteamericana que prohíbe la venta de vehículos con tecnología china se enmarca en esta guerra que mantiene la Casa Blanca con Pekín. Aunque es el país del Tío Sam quien tiene todas las de perder.
Estados Unidos depende más de China que al revés, prácticamente porque gran parte de los productos que consumen los ciudadanos estadounidenses se fabrican en el país oriental. El balance comercial favorece a los chinos.
Sectores como el agrícola también dependen en buena medida de China, que es un comprador clave de semillas, y los agricultores estadounidenses no están muy contentos con las medidas de Donald Trump.
Pero, sobre todo, Estados Unidos depende de China en una cuestión muy importante en el presente y más en el futuro: las tierras raras. Como hemos dicho en muchas ocasiones en Auto Bild, el gigante asiático controla alrededor del 75% de la extracción de estos materiales y más del 90% de su procesamiento.
Las tierras raras son fundamentales en la actualidad, no ya para producir baterías, lo cual adquiere mucha importancia con la electrificación de la automoción, sino especialmente en sectores como la industria militar.
Estas materias primas son claves para el desarrollo de equipos, softwares y armamento de última generación. Para hacernos una idea, un caza F35 estadounidense lleva alrededor de 400 kg de tierras raras. Sólo una unidad.
Esta necesidad de Estados Unidos por las tierras raras, unida a los recursos energéticos (petróleo y gas), explica los movimientos de Trump y su gabinete desde que llegó al Despacho Oval de la Casa Blanca.




