Este estudio dice que un coche eléctrico genera menos CO2 a lo largo de su vida útil que un equivalente de gasolina. Y no lo dice cualquiera: lo ha hecho el MIT

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Un estudio realizado por investigadores del MIT revela que las emisiones de CO2 que genera un coche eléctrico son menores a las de uno de gasolina a lo largo de su vida útil.

Los coches eléctricos son una tecnología tan nueva, aunque el concepto existe desde hace más de un siglo, que muchos son los investigadores que realizan estudios para averiguar aspectos tan variados como las preferencias de compra, factores que impiden su expansión o el impacto en el medio ambiente. El Massachusetts Institute of Technology (MIT) acaba de publicar un nuevo estudio en el que demuestra que los vehículos eléctricos son más limpios en términos de emisiones a lo largo de su vida útil de lo que lo puede ser cualquier otro coche de gasolina equivalente.

Independientemente del lugar en el que residas o de los hábitos de conducción de cada usuario, un coche eléctrico tiene muchas probabilidades de generar una huella de carbono menor y un coste total inferior al de un vehículo equivalente con motor de combustión interna, tal y como revela el último estudio del MIT.

Dicho estudio, llevado a cabo en Estados Unidos y publicado este mismo año, pone en duda algunos de los mitos más extendidos sobre los vehículos eléctricos y proporciona herramientas para evaluar sus beneficios en función de cada situación concreta.

Menos emisiones a lo largo de su vida útil

El ahorro de emisiones de un coche eléctrico varía en función de numerosos factores, como el origen de la electricidad con la que se recarga su batería, el clima o los hábitos de conducción. También es cierto que los eléctricos suelen tener un precio de compra más elevado que los vehículos de gasolina (si no contamos las ayudas como el nuevo Plan Auto+), aunque compensan esa diferencia con el ahorro en combustible y mantenimiento.

La mayoría de estudios publicados hasta la fecha analizaban solo unos pocos de estos factores, lo que dificulta hacernos una idea global de lo que supone la movilidad eléctrica en términos medioambientales. Por eso, los investigadores del MIT decidieron recopilar datos de todos los códigos postales de Estados Unidos y analizar una amplia gama de variables que pueden afectar tanto a las emisiones como a los costes.

El estudio del MIT tiene en cuenta el clima local, las fuentes de generación de electricidad, la congestión del tráfico, la conducción urbana, los patrones de circulación, los precios de la electricidad y de la gasolina, así como las diferencias individuales en los hábitos de conducción.

Con los resultados obtenidos, actualizaron una página web que permite comparar las emisiones durante todo el ciclo de vida y el coste total de propiedad de prácticamente cualquier coche eléctrico y de gasolina gracias a unos filtros específicos para el sistema de propulsión, el tipo de vehículo, la tracción e incluso diferentes rangos de potencia. “Ofrecemos respuestas cuantitativas a las preguntas más habituales que plantean los futuros propietarios de un vehículo eléctrico”, explican los investigadores.

El estudio concluye que los coches eléctricos reducen más las emisiones de CO2 en aquellas que cuentan con una red eléctrica más limpia, una mayor densidad de tráfico, donde se recorre un kilometraje anual alto y tienen un clima templado. Sin embargo, en una misma región la reducción de las emisiones contaminantes es mayor para quienes conducen con más frecuencia, utilizan vehículos de mayor tamaño y pasan más tiempo en atascos.

Según los cálculos publicados en el estudio, un coche eléctrico reduce las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 40% y un 60% respecto a un modelo de gasolina, siendo el grado de descarbonización de la red eléctrica el factor que más influye en que las emisiones contaminantes sean más bajas o más altas dependiendo de la región.

Redes eléctricas con menos presencia de combustibles fósiles

Los investigadores destacan que las redes eléctricas utilizadas para cargar los coches eléctricos se han vuelto cada vez más limpias y que, incluso en las zonas con una generación eléctrica basada mayormente en la quema de combustibles fósiles, los vehículos eléctricos casi siempre presentan un mejor balance ambiental.

Además, dado que las redes eléctricas continúan reduciendo sus emisiones, esta variable tendrá cada vez menos peso en el futuro y serán los hábitos individuales de conducción los que marcarán una mayor diferencia. De hecho, el estudio demuestra que, en algunos casos, las diferencias entre conductores ya tienen tanta influencia como la suma del resto de los factores.

El estudio también concluye que los coches eléctricos reducen las emisiones incluso en las condiciones climáticas más desfavorables, desmontando la idea de que apenas aportan beneficios ambientales en zonas muy frías. Aunque las bajas temperaturas afectan al rendimiento de las baterías, el impacto sobre el ahorro de emisiones a lo largo de un año completo es todavía muy reducido.

Y en cuanto a los costes, el precio de la electricidad es el factor que más influye al comparar el gasto entre los distintos tipos de vehículos. En muchos países, incluyendo España, los coches eléctricos ya son más competitivos que los de gasolina equivalente una vez se aplican las ayudas oficiales. Además, en regiones donde la electricidad tiene un precio más bajo, los vehículos eléctricos presentan un coste total de propiedad inferior durante toda su vida útil.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España