Comparativa del Hyundai Ioniq 6 vs Mazda6e: imponentes y veloces berlinas eléctricas

Pueden ser silenciosos. También son rápidos. Al fin y al cabo, son eléctricos. Pero, ¿qué más ofrecen? Los enfrentamos y te respondemos.
El nuevo Mazda6e tiene un aspecto bastante estilizado. Una elegante berlina con pliegues marcados y atrevidas curvas en la chapa se presenta ante nosotros, luciendo imponente. Formalmente es claramente una berlina, elegante, pensada para viajar y para el confort, no tan alta ni sobreelevada, y además funcional gracias al gran portón trasero tipo fastback.
Bien así, pero el Mazda no está solo: también el Hyundai Ioniq 6 apuesta por una línea baja, se presenta de forma clásica y fluida lejos de los SUV altos, y se asienta plano sobre el asfalto.
Motores, baterías y autonomías
Al igual que en forma y planteamiento, ambos modelos eléctricos también se parecen en la propulsión y en los datos técnicos clave. El Mazda6e está impulsado por un motor síncrono de imanes permanentes con 258 CV de potencia; en el Hyundai son 229 CV procedentes de un conjunto motriz del mismo tipo. De ello buenas prestaciones correctas, aunque no espectaculares. Ambos modelos envían su potencia a las ruedas traseras mediante una transmisión de una sola relación.
En cuanto a la capacidad de las baterías, Mazda y Hyundai se diferencian con mayor claridad. En el 6e, un paquete con 68,8 kWh de capacidad almacena la energía; en el Ioniq 6 se guardan 77,4 kWh. Con una diferencia aún mayor se reparten también las autonomías de los modelos.

Según nuestras mediciones, el mucho más eficiente Hyundai recorre 492 kilómetros hasta agotar la batería. El Mazda logra con la carga completa: una diferencia incómoda. Y hay más: el Hyundai, gracias a su sistema de 800 voltios, absorbe energía de la estación de carga con hasta 220 kW de potencia. Cargar la batería del 10 al 80 por ciento dura así 18 minutos.
El Mazda, con su sistema de 400 voltios, solo alcanza 165 kW y necesita 24 minutos para cargar la batería del 10 al 80 por ciento. El veredicto eléctrico en este punto es claro: un Ioniq llega más lejos, carga más rápido y consume menos.
Comportamiento
Además, el Hyundai es más rápido. En la aceleración deja al Mazda claramente atrás, alcanza mayor velocidad en autopista y arranca desde parado con más brío. Al mismo tiempo, se tiene la sensación de dirigir el coche más ligero y manejable. La dirección y el peso percibido armonizan bien entre sí; la suspensión trabaja correctamente salvo por una respuesta algo seca ante aristas y pequeñas irregularidades. En conjunto, el Ioniq se comporta de forma agradable, estable y segura en la conducción.

La suspensión del Mazda trabaja más suavemente que la del Hyundai, pero esa puesta a punto blanda también se revela como una debilidad. Tras baches pronunciados, el coche oscila amplia y rápidamente en el eje trasero y, en el peor de los casos, incluso puede perder el contacto con el suelo. En combinación con una dirección que reacciona de forma muy directa, esto puede provocar molestas imprecisiones en la trayectoria, lo que penalizamos con puntos en el apartado de seguridad de conducción.
Otra peculiaridad del japonés: cuando el alerón trasero se despliega, reduce la visibilidad a través de la ya de por sí estrecha luneta a una franja aún más pequeña, que además se distorsiona notablemente por la curvatura del cristal.
A favor del Mazda están, en cambio, sus frenos. Según nuestras pruebas, el 6e detiene el coche dos metros antes que el Ioniq 6 desde 100 km/h: ¡muy bien! Y también el Hyundai nos sorprendió con pequeños fallos. Detectamos anomalías en la estabilidad en línea recta. El coche reacciona al acelerar en autopista con una ligera tendencia hacia la izquierda; en retención, corrige mínimamente hacia la derecha.

Interiores
Tampoco logramos acostumbrarnos a la sofisticada tecnología de cámaras que sustituye a los retrovisores exteriores. La perspectiva resulta demasiado artificial; al cambiar de carril, la imagen en los pequeños monitores provoca maniobras inseguras. Además, es muy costosa. Y hay exceso de pantallas: a los displays informativos se suman en el puesto de conducción del Ioniq 6 las pantallas de los retrovisores.

Línea clara: el habitáculo del Mazda6e, casi sin botones, requiere un periodo de aprendizaje. Los asientos delanteros del Mazda ofrecen sujeción y un acolchado cómodo. En los cómodos asientos del Ioniq 6 uno se siente bien integrado en el coche.
El espacio es relajado en las plazas traseras del Hyundai. El Mazda ofrece un confort correcto detrás, aunque en conjunto es más estrecho que su rival. Práctico: el compartimento de equipaje del Mazda tiene una capacidad de 466 litros bajo un gran portón trasero; también el frunk, con 72 litros, es mayor que en el Hyundai.
Más justo: con 401 litros de volumen, el Ioniq 6 tiene el maletero más pequeño, que además resulta menos accesible por la pequeña tapa trasera.

Un Ioniq con todos los extras, como el de nuestra prueba, sale por más de 65.000 euros. El Mazda está disponible en la configuración probada (Takumi Plus), por unos casi ventajosos 46.900 euros.
Conclusión
Puesto 2: Hyundai Ioniq 6. En el conjunto de sus cualidades, el coche claramente mejor, pero como vehículo de pruebas y para la victoria, demasiado caro. Nota de la prueba AUTO BILD: 8,5.
Puesto 1: Mazda6e. Bien diseñado, agradable en marcha y, pese a las incidencias en comportamiento, la mejor relación calidad/precio. Nota de la prueba AUTO BILD: 8,5.
