China avisa a Reino Unido: si aplica las mismas normas que Europa a sus coches eléctricos, habrá consecuencias

Un trabajador ensambla un SUV en una planta china de vehículos eléctricos
Un trabajador ensambla un SUV en una planta china de vehículos eléctricosAP
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El gigante asiático asegura que tomará medidas, y que al ejecutivo británico le vendrá mejor cooperar y ser prudente.

El delicado equilibrio del comercio internacional en el sector del automóvil atraviesa momentos de máxima tensión, y tras las últimas advertencias lanzadas desde Pekín lo hace todavía más. El Ministerio de Comercio de China ha remitido a las autoridades británicas un aviso para dejar clara su postura respecto a las medidas proteccionistas contra sus coches eléctricos.

El mensaje es bastante claro: si el Reino Unido se une a la Unión Europea e impone aranceles o restricciones comerciales a los vehículos eléctricos fabricados en el gigante asiático, la respuesta no tardará en llegar en forma de contramedidas firmes diseñadas para proteger la industria automotriz china. Y eso es algo que, hasta cierto grado, el Gobierno británico no se puede permitir.

Peatones y tráfico en una calle de Londres.
Peatones y tráfico en una calle de Londres.Pexels

El dilema de Londres entre el mercado europeo y el asiático

El origen de este escenario de fricción responde a la compleja encrucijada diplomática y económica en la que se encuentra el Reino Unido tras su salida del bloque comunitario, el famoso Brexit. Para el sistema industrial británico, alinearse con las políticas comerciales de la Unión Europea es muy atractivo porque facilita la integración de sus fabricantes en los programas europeos, y asegura la competitividad de sus exportaciones en todos los países del continente como uno más. Sin embargo, este acercamiento a las tesis proteccionistas europeas choca de frente con la relación comercial que mantiene con China, basada en acuerdos de colaboración sobre tecnologías de electrificación y suministros clave.

La preocupación en el Gobierno de Pekín aumentó a raíz de las recientes declaraciones de miembros del Ejecutivo británico, quienes confirmaron que las conversaciones con los socios europeos para abordar la entrada de coches eléctricos chinos continúan abiertas. China ha insistido en que la cooperación bilateral en materia automovilística se ha construido a través de la historia sobre un principio de beneficio mutuo e igualdad. Por ello, el Ministerio de Comercio chino ha emplazado al Gobierno británico a actuar con prudencia, respetar las normas fundacionales de la Organización Mundial del Comercio y no seguir el camino impositivo iniciado por la Comisión Europea.

Aranceles comunitarios y presiones cruzadas

El bloque comunitario aprobó una serie de aranceles compensatorios definitivos a la importación de coches eléctricos de batería procedentes de China, aplicando recargos variables que, al sumarse a la tasa general del 10 % anterior, elevaron la carga impositiva en los casos más severos hasta rozar el 45 %. En aquel momento, el Reino Unido prefirió desmarcarse de esa línea para salvaguardar sus flujos comerciales y proteger el acceso de sus marcas a los componentes y vehículos producidos en plantas chinas.

No obstante, el escenario ha cambiado a medida que se intensifican las negociaciones para que las empresas británicas se puedan beneficiar de marcos de apoyo industrial comunitarios, como la Ley Aceleradora Industrial de la Unión Europea. Este programa concede preferencia en contratos públicos y ayudas a aquellos bienes producidos dentro del espacio comunitario bajo la etiqueta "Made in Europe". La posibilidad de que los productos británicos queden excluidos de dicho esquema ha llevado a Londres a evaluar un alineamiento en materia arancelaria, una postura que desde Bruselas se ha visto como una condición deseable para reforzar la estrategia común europea frente a la capacidad productiva del país asiático.

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.Manish Swarup

El impacto en la industria automotriz y la respuesta del sector

La idea de que se produzca un conflicto comercial prolongado genera mucha inquietud entre los fabricantes y analistas del sector del automóvil. El mercado del Reino Unido se ha convertido en un destino estratégico para la expansión internacional de marcas chinas, que han encontrado en el consumidor británico una notable apertura hacia los modelos electrificados de precios competitivos. Al mismo tiempo, la industria británica depende en gran medida de sus exportaciones de vehículos de alta gama y de la importación de baterías y tecnología de movilidad eléctrica procedente de proveedores orientales.

Las propias autoridades británicas del área de negocios e industria han reconocido abiertamente el riesgo que supondría desencadenar un ciclo de represalias comerciales con China. Un endurecimiento de las condiciones de importación para los modelos eléctricos chinos no solo encarecería la oferta disponible para el comprador británico en pleno proceso de transición energética, sino que expondría a los constructores locales a consecuencias directas en el mercado asiático. La decisión que adopte el Ejecutivo de Londres determinará si el país logra mantener una posición de neutralidad comercial o si, por el contrario, se integra por completo en la batalla arancelaria global que condiciona el futuro del coche eléctrico.

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