China tiene un problema serio con los coches eléctricos. Sencillamente, han fabricado tantos que sobran y hasta el gobierno ha intervenido

China tiene un problema con los coches eléctricos, en concreto, con las automatriculaciones: no se venden y se acumulan los vehículos en los concesionarios.
Si hay pocos, malo; si hay muchos, también. China tiene un problema serio con los coches eléctricos. Sencillamente, han fabricado tantos que sobran y el gobierno se ha visto obligado, incluso, a intervenir. Y no tiene nada que ver con los aranceles de Estados Unidos.
En los últimos años, la industria automovilística china ha experimentado un crecimiento exponencial, incluso, descontrolado, hasta el punto de que ha desembarcado en numerosos mercados donde hace una década habría sido impensable.
Un ejemplo es Europa, donde los coches chinos se venden como churros en países como España, debido a sus precios más bajos. Véase el caso del MG ZS, que en lo que va de año es el segundo modelo más vendido en nuestro país.
Con los coches eléctricos chinos pasa algo parecido. Cada vez se ven más por la calle, a pesar de los aranceles de la Unión Europea, porque siguen siendo más baratos que los coches europeos.
Pero ese crecimiento descontrolado empieza a tener problemas y todas las miradas apuntan a los coches kilómetro cero. Hay un exceso de automatriculaciones y hay tantos coches que no saben qué hacer con ellos, así que han decidido usar los concesionarios como almacenes. Y el gobierno chino ha intervenido.
El problema de China con los coches eléctricos de kilómetro cero

Oímos a mucha gente hablar de los vehículos de kilómetro cero, pero muchas veces los confunden con los de segunda mano u ocasión. También algunos anuncios.
Se trata de automóviles que, ni son nuevos ni de segunda mano, sino una vía intermedia. Son coches que se han matriculado recientemente, pero que apenas han tenido uso. Y cuando decimos apenas, es que sólo tienen unas decenas de kilómetros (menos de 100, en cualquier caso).
Esto supone una oportunidad para alguien que busque un coche por debajo de su precio de venta, aunque tengan que renunciar a opciones de personalización o equipamiento, color, tipo de llantas… Lógicamente, te llevas el coche que hay, no más. Eso sí, más barato.
Esta modalidad tiene ventajas para los concesionarios. Normalmente, la utilizan para cumplir con los objetivos comerciales que un fabricante establece a su red de concesionarios.
Al matricularlos, aunque no se venden inmediatamente, esos coches ya figuran como “vendidos”, lo que permite a los concesionarios cumplir con dichos objetivos. Como podrás imaginar, estos coches de kilómetro cero se venden muy rápido, ya que suelen ser ofertas muy atractivas durante un periodo de tiempo concreto.
La desventaja que tiene esta práctica es que, después de matricularse y declararse como vendidos, estos coches pasan a engrosar el stock de los concesionarios. Y aquí es donde llega el problema para China con sus coches eléctricos, que ha fabricado muchos y los concesionarios han descubierto las automatriculaciones, pero nadie los compra.
En consecuencia, esos automóviles eléctricos se acumulan en los centros de los fabricantes, lo cual está generando un problema serio.
Concesionarios piden a los fabricantes que dejen de vender

Según señalan algunos medios chinos, el problema está afectando a marcas como BYD, que ha tenido que cerrar, al menos, 20 concesionarios sólo en la provincia de Shandong.
Según informa Reuters, la situación ha llegado a tal punto que el pasado martes los concesionarios chinos pidieron a los fabricantes que dejen de vender tantos automóviles, ya que las intensas guerras de precios están presionando su flujo de caja, reduciendo su rentabilidad y obligando a algunos a cerrar.
Por otro lado, la Cámara de Comercio de Concesionarios de Automóviles de China ha encendido la luz de alarma y consideran que los fabricantes deberían fijar unos objetivos anuales de producción y ventas razonables y no deberían transferir inventarios a los concesionarios, obligándolos a almacenar los vehículos.
Por su parte, tanto la Asociación China de Fabricantes de Automóviles como el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información han lanzado advertencias públicas contra las “guerras de precios desordenadas”, lo que está provocando una caída de los márgenes de beneficio en toda la industria como prueba de una creciente competencia destructiva.
Hay que decir que China lleva años inmersa en una guerra de precios que ha llevado a las marcas a bajar considerablemente las tarifas, de ahí que los márgenes de beneficio sean cada vez menores.
Algunos analistas afirman que esta lucha encarnizada se debe a la caída del consumo interno y al exceso de capacidad que ha dejado a muchos luchando por cumplir sus objetivos de ventas, y advierten de que podría hundir la propia industria del automóvil.
Sin embargo, en China no se ha producido tanto una caída de la demanda interna cuanto un descenso de la externa, principalmente, procedente de Europa, que compra menos a China por la crisis que atraviesa.
Foto destacada: AP Photo/Eugene Hoshiko.
