El mundo al revés: en China los ricos conducen coches de gasolina. Y la razón está en la matrícula

Un coche eléctrico durante su proceso de carga.
Un coche eléctrico durante su proceso de carga.

En China la mitad de los coches que se vendieron el año pasado fueron eléctricos. En el gigante asiático, han pasado de ir en bici a lidera el mercado de eléctricos.

En China se produce un fenómeno que muchos ecologistas soñarían en Europa: los ricos conducen coches de gasolina, mientras los pobres recurren al eléctrico. Parece el mundo al revés, pero hay una razón.

Actualmente, la gran mayoría de los que pueden comprar un coche eléctrico tiene un poder adquisitivo medio-alto. Según un Estudio de Tendencias de Consumo de 2025, elaborado para Sofinco, el perfil es, por lo general, hombre con ingresos altos, por encima de los 44 años, residentes en grandes municipios, con hijos menores de 16 años y acostumbrado a ahorrar.

Sin embargo, en China ocurre lo contrario. En un reportaje de BBC News, entrevista a Lu Yunfeng, a un taxista chino de Catón, al sur de China, que afirma: "Conducir un coche de gasolina es demasiado caro. Ahorro dinero con un vehículo eléctrico. Además, protejo el medio ambiente".

Mientras en Europa sudan para aumentar las ventas de coches eléctricos, en el gigante asiático representaron la mitad de las matriculaciones el año pasado. Claro en allí las cosas se hacen de otra manera. 

A principios de siglo las autoridades chinas trazaron planes para dominar las tecnologías del futuro. En prácticamente dos décadas, los chinos han pasado de ir en bicicleta a liderar el mercado mundial de vehículos eléctricos.

En lo que respecta al vehículo eléctrico, “China lleva más diez años de ventaja y es diez veces mejor que cualquier otro país”, dice el analista del sector automovilístico Michael Dunne.

Por ejemplo, BYD ya ha superado a Tesla y sus ventas se han visto impulsadas por un vasto mercado nacional de más de 1.400 millones de personas. Y ahora la compañía busca vender más coches en el extranjero. Lo mismo ocurre con otros fabricantes medianos y pequeños.

De ir en bici a liderar el mercado mundial de coches eléctricos

Algunos analistas atribuyen el origen del dominio chino en el sector del coche eléctrico a Wan Gang, un ingeniero formado en Alemania que asumió el cargo de ministro de Comercio y Ciencia de China en 2007.

En aquel entonces, las marcas chinas no podían competir con las europeas. Tampoco con las estadounidenses y japonesas. Todas ellas contaban con una ventaja indiscutible en cuanto a calidad y prestigio, así como en la producción de vehículos de combustión.

Pero China tenía recursos, una mano de obra cualificada y un ecosistema de proveedores en la industria automotriz. A esto hay que añadir que muchas marcas europeas trasladaron la producción a China para reducir costes. Así que los chinos aprendieron a hacer coches de calidad.

En un momento dado, Wan decidió "cambiar las reglas del juego y dar un giro radical al pasarse a los vehículos eléctricos", afirma Dunne. De esta forma, China se ha adelantado a la Unión Europea, a Estados Unidos y a Japón.

A partir de 2001, el gobierno chino empezó a incluir los vehículos eléctricos en su plan quinquenal, pero no fue hasta la década de 2010 cuando comenzó a incentivar a las compañías del sector.

El gobierno chino invirtió alrededor de 231.000 millones de dólares en el desarrollo del sector de coches eléctricos, desde consumidores y fabricantes de automóviles hasta proveedores de electricidad y baterías.

Esto ha permitido a china dominar la cadena de suministro en la producción de baterías, es decir, controlar la extracción y procesamiento de tierras raras necesarias para fabricar esas baterías.

En China los ricos conducen coches de gasolina. Y la razón está en la matrícula

Aparte de que muchos jóvenes chinos se sienten atraídos por las nuevas tecnologías, el gobierno destina buena parte del gasto público a hacer que los vehículos eléctricos sean financieramente atractivos, según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés).

Los ciudadanos reciben subvenciones por pasar de un vehículo de combustión a otro eléctrico, además de otras ventajas, como no pagar algunos impuestos y descuentos a la hora de cargar.

Además, en China se pagan miles de dólares por la matrícula de un vehículo (a veces más que el precio del propio coche), debido a las normativas para limitar la congestión y la contaminación.

Los propietarios de automóviles eléctricos se ahorran este gasto, de ahí que lo prefieran a uno de combustión. Esto explica también que solamente los que más pudientes económicamente puedan permitirse coches de gasolina.

Como explica Lu Yunfeng, el taxista mencionado arriba, antes se gastaba unos 24 euros en llenar el tanque de gasolina de su anterior coche para recorrer unos 400 kilómetros y ahora paga apenas una cuarta parte para cubrir la misma distancia.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España