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Prueba: Bentley Continental GT 2018. ¿El mejor GT del mundo?

13/09/2017 - 10:08

El nuevo Bentley Continental GT aspira a ser el mejor GT del mercado. Ni más, ni menos. ¿Lo logra en esta tercera generación? Lo comprobamos al volante. Prueba: Bentley Continental GT 2018. ¿En mejor GT del mundo?

En comparación con el modelo anterior, el eje delantero se ha adelantado 13,5 centímetros, lo que posibilita que el morro de este coche sea aún más largo y un frontal algo más bajo. Aun con su batalla más larga y su anchura, que gana cinco centímetros, sigue siendo un Bentley indiscutiblemente. Mantiene su parrilla superancha y los clásicos cuatro faros delanteros, ahora con luces de LED Matrix. 
El espacio ganado entre los pasos de rueda y el hueco de las puertas lo rellena Bentley con un elegante logo W12, para que todos sepan que uno va al volante de la versión tope de gama, de 635 CV. La zaga estrena pilotos con forma elíptica, que sigue la forma de los escapes. 

VIDEO: El diseño del Continental GT, al detalle

La producción de este Bentley empezará este mismo mes, y llegará al mercado a principios de 2018, en la versión que hoy probamos. El V8S con motor Porsche y la variante plug-in hybrid, llegarán más tarde. 

Entro en el interior, y enseguida encuentro la posición perfecta en su butacón, con 18 regulaciones distintas, calefacción, ventilación y masaje. Miro al velocímetro, y llega la primera sorpresa: es el primer Bentley de serie con un cockpit totalmente digital. Permite infinidad de configuraciones, incluso cambiar de km/h a mph con solo darle a un botón. Eso sí: en Bentley han perseguido que el aspecto sea lo más analógico posible. La tradición manda.También estrena head-up display. Aunque no te lo creas, hasta ahora no lo llevaba. Una última sorpresa: le doy al botón de arranque, y el salpicadero de madera noble se abre, dejando que emerja una pantalla táctil de 12,3 pulgadas.

Una vez en marcha, lo primero que percibo es que el Continental GT ha ganado en aplomo y agilidad. Tengo ante mí una carretera con varias curvas y rectas, y enlaza las primeras con soltura inusitada para un coche de este peso, conteniendo bien la carrocería con su nuevo sistema electrónico de control de balanceos, y solo se permite leves subvirajes, perfectamente corregibles. La ganancia en agarre es más que patente, y la dirección es ahora mucho más comunicativa. 

La levas del cambio van ahora en el volante en lugar de en la columna de la dirección, aunque eso es cuestión de gustos. Las tres primera marchas tienen desarrollos cortos, de modo que empuja ya desde bajas vueltas. La suspensión neumática con tres cámaras permite una combinación excelsa de confort extremo y deportividad. Aunque lleva tracción integral con reparto de par variable, lo cierto es que sus 2,2 toneladas permiten jugar con el deslizamiento de la zaga incluso a 160 km/h. Me sorprende cómo me permite jugar con los drifts con leves correcciones de gas y dirección. En la segunda marcha, se convierte en un hooligan con el que incluso puedo dejar una cuantas estelas marcadas en el asfalto, mientras me deleito con el chirriar de las ruedas. 

No sé aún a ciencia cierta si este es el mejor GT del mundo. Pero, desde luego, ofrece todo lo que se le puede pedir a un coche así: lujo y confort extremos, y grandes dosis de deportividad y diversión al volante. 


 

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