Es el puente más alto del mundo, pero lo más alucinante no es su altura de 625 metros sino que por debajo de él pasa una cascada artificial de 300 metros

Puente del Cañón de Huajiang
Puente del Cañón de Huajiang

El Puente del Cañón de Huajiang es toda una atracción turística gracias al encuentro fortuito de un acuífero kárstico.

China lleva años siendo una de las potencias mundiales en la ingeniería de grandes puentes, pero una de sus últimas obras ha conseguido llamar la atención incluso más de lo habitual. No es por sus dimensiones, extensión o altura (que también), si no porque incluye una cascada artificial que crea un efecto de lo más llamativo.

Hablamos del Puente del Cañón de Huajiang, situado en la provincia de Guizhou, que ostenta el récord de ser el puente más alto del mundo, con una altura de 625 metros sobre el río Beipan. Solo por eso, ya sería digno de mención, pero es que además en su parte intermedia integra una gigantesca cascada artificial de unos 300 metros de ancho que cae desde la propia estructura y desciende cientos de metros hasta el fondo del cañón.

La imagen resulta casi surrealista, hasta el punto de que, dependiendo de la publicación que se vea, directamente parece que esté hecho con inteligencia artificial (IA). A pesar de ello, es real y es una muestra clara de hasta dónde puede llegar la ingeniería humana.

Desde el tablero del puente emerge una inmensa cortina de agua que se precipita hacia el vacío, creando un espectáculo visible desde kilómetros de distancia. De día ya llama la atención, pero es que de noche, además, la cascada se ilumina con un sistema de láseres y focos que transforma la estructura en una atracción turística repleta de colores.

Lo más curioso es que este elemento no estaba previsto en el diseño inicial de la infraestructura, sino que nació como consecuencia de un imprevisto durante las obras.

Mientras los equipos perforaban uno de los accesos al puente se encontraron con un importante acuífero kárstico, es decir, un sistema de agua subterránea que se crea en rocas solubles. Es un fenómeno relativamente habitual en la provincia de Guizhou debido a su geología, dominada por formaciones de piedra caliza, en las que se pueden producir este tipo de accidentes naturales.

Obligados a lidiar con esto, en lugar de limitarse a bombear el agua al exterior o redirigirla mediante tuberías convencionales, los ingenieros optaron por “atacar” aquel problema de una manera bastante más original: convertirlo en un añadido que potenciara el atractivo de la conducción.

La solución fue canalizar el agua hasta el centro del puente y que desde allí caiga libremente, dando lugar a una de las cascadas más impresionantes del mundo.

Las autoridades chinas la presentan como la cascada artificial situada a mayor altura del mundo. La cortina de agua tiene alrededor de 300 metros de anchura y cae más de 600 metros hasta el río situado en el fondo del desfiladero. Además, el caudal puede regularse para modificar el aspecto visual del salto de agua en función de las condiciones o de los espectáculos programados.

Aunque la cascada es el elemento más llamativo de todo el conjunto, el puente ya es una obra de ingeniería extraordinaria por sí mismo. La estructura tiene una longitud total de 2.890 metros y un vano principal de 1.420 metros suspendido entre dos enormes torres. Su tablero se encuentra 625 metros por encima del río Beipan, superando al cercano Puente Duge, que hasta ahora ostentaba el récord mundial de altura.

Su construcción comenzó en 2022 y supuso un gran desafío técnico debido a la accidentada orografía del cañón de Huajiang. La provincia de Guizhou es una de las regiones más montañosas y aisladas de China, donde durante mucho tiempo las carreteras tenían que recorrer los laterales de los desfiladeros en trazados repletos de curvas. Gracias al nuevo puente, el tiempo necesario para cruzar el cañón se reduce de aproximadamente 70 minutos a poco más de un minuto, lo que facilita enormemente los desplazamientos entre las distintas localidades de la zona.

Cubierto el aspecto práctico de la construcción, el gobierno chino se propuso convertir el puente en uno de los grandes reclamos turísticos del país. Para ello cuenta con varios elementos diseñados específicamente para atraer visitantes, como pasarelas panorámicas con suelo de cristal, ascensores acristalados que ascienden por una de las torres, una cafetería situada a cientos de metros sobre el valle y zonas destinadas a deportes de aventura, como el puenting y el parapente.

Es un área en la que el país está bastante tranquilo, porque el dominio chino en este tipo de construcciones está a otro nivel. Un claro ejemplo de ello es que 50 de los 54 puentes más altos del planeta se encuentran en China. La combinación de una geografía extremadamente abrupta, una enorme experiencia en ingeniería de puentes y una fuerte inversión pública en infraestructuras ha tenido este resultado.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España