Reportaje

Coches 4x4

Viaje al Parque Nacional Kruger: regreso al edén

Gabriel Jiménez

25/01/2014 - 20:15

AUTO BILD 4x4 viaja a Sudáfrica para adentrarse en el Parque Nacional Kruger, una de las mayores reservas naturales del planeta, y en donde, según un antiguo mito africano, estuvo situado el Paraíso.

No sé cuánto de verdad tiene el citado mito, pero lo que sí es cierto es que Sudáfrica es un país bello y desconocido a partes iguales. Sobre todo el extremo sur, donde se halla Ciudad del Cabo –de la Buena Esperanza–, otrora conocida como el Cabo de las Tormentas. Mientras rememoro el viaje con las inigualables imágenes grabadas en mi retina, trato de imaginarme cómo debió ser el impacto que causó al navegante portugués Bartolomé Díaz y a su tripulación la estampa de Table Mountain (montaña mesa, en inglés) al alcanzar sus costas. Casi siento envidia.

Para la mayoría de los mortales Sudáfrica representa el imborrable recuerdo de la consecución del primer Campeonato del Mundo de fútbol conquistado por la Selección Española. Para otros, quizá, lo primero que les venga a la cabeza es el vergonzoso Apartheid que durante décadas marcó el devenir de la población negra y coloured (mestiza) de ese país. Pero a mí me evoca a ciudades como Stellenbosch, la segunda urbe más antigua de Sudáfrica, rodeada de exuberantes valles más propios de Escandinavia; a viñedos, como todos aquellos que se extienden a lo largo y ancho de Western Cape, y de los que se obtienen sabrosos caldos; la mezcla de culturas, idiomas y etnias –de ahí el sobrenombre de nación del arco iris–; y, sobre todo, me sugiere naturaleza en estado puro. Porque el gran tesoro –gracias al cual Sudáfrica sigue manteniendo un trocito del mítico Edén a pesar de la destructora mano del hombre– es el Parque Nacional Kruger, constituido en 1898, donde AUTO BILD 4x4 ha podido contemplar en vivo y en directo animales salvajes en su entorno. Toda una aventura; todo un safari.

Cosas a tener en cuenta en el parke Kruger

Este enorme espacio natural protegido, situado al noreste de Sudáfrica y que debe su nombre a Paul Kruger, presidente de una de las repúblicas 'boer' que lucharon por su emancipación del Imperio Británico entre 1880 y 1902, fue constituido en 1898. Ocupa casi dos millones de hectáreas, 350 kilómetros de norte a sur y una anchura mínima de 40 kilómetros y una máxima de 80, Kruger cuenta con más de 450 especies de pájaros y 138 de mamíferos, entre los que se encuentran los 'Big Five' (los 'cinco grandes'): el leopardo, el león, el elefante, el rinoceronte y el búfalo.

                               

Parque Kruger mapa

Las tarifas de entrada dependen de la procedencia del visitante. En el caso de españoles no residentes, se paga unos 18 euros por persona y día (coche aparte). En cuanto a la pernoctación (no obligatoria; se pueden hacer visitas de un día), hay 17 campamentos pero conviene reservar con antelación. Los precios varían en función de la temporada y el alojamiento. Una vez en el parque, el visitante puede recorrerlo libremente, pero respetando la normativa de seguridad.
Kruger es zona de malaria, por lo que conviene ir provisto de profilaxis. En su página web puedes encontrar toda la información al detalle.

ETAPA 1: Blyde River Canyon  >>  Letaba C.

Tras aterrizar en Johannesburgo y tomar el coche del alquiler, pusimos rumbo al noreste, con dirección a Phalaborwa (a unos 380 km), una de las entradas del Parque Kruger. Antes de comenzar el safari (en swuahili significa viaje), es muy recomendable visitar el cañón del río Blyde, el tercero más largo del mundo. Allí el visitante se puede recrear la vista contemplando cataratas por doquier, accidentes geológicos espectaculares y vegetación exuberante, todo ello recorriendo una sinuosa carretera de espectacular belleza.

La primera parada es el Pinnacle (pináculo), una columna de cuarcita al principio del cañón. A pocos metros se halla el mirador de Window's God (Ventana de Dios), que apareció en la película Los dioses deben estar locos. Por el camino visitamos otras cascadas como Lisbon o Berlin. Pero lo más espectacular son, sin duda, las marmitas de Bourkes' Luck, formadas tras siglos de erosión del agua.

La última parada antes de entrar en el Parque Kruger fue para contemplar los picos montañosos conocidos como Three Rondavels (rondavel es un tipo de cabaña africana de base circular y techo de ramas secas), sobre el río Blyde. De ahí nos encaminos hacia Phalaborwa, una de las puertas occidentales de Kruger. Tras identificarnos y pagar las tasas, metimos la directa hacia el campamento Letaba. Había prisa, porque a las 18.00 horas se cierran las puertas.

ETAPA 2: Letaba Camp  >>  Satara Camp

Si hay algo que tiene que tener claro cualquier persona que desee hacer un safari es que hay que madrugar mucho. Los animales salvajes no tienen horario, o más bien sí, el suyo propio. Son muchas las especies que dormitan durante el día y salen a cazar o a alimentarse por la noche. Por este motivo, lo más recomendable es salir del campamento a las 6.00 h de la mañana –un poco antes de que comience a amanecer y cuando abren las puertas de los campamentos– y así poder sorprender a los animales.

¡Y a nosotros nos funcionó! porque lo primero que nos topamos nada más salir del campamento fue unas hienas con sus crías. Hay que tener mucho cuidado con esta especie, porque lejos de ser carroñera como se piensa equivocadamente, es depredadora y muy peligrosa. En cualquier caso fue simplemente espectacular tener a menos de un metro a este tipo de mamíferos.

Tras amanecer volvimos al campamento para desayunar y visitar el Museo del Elefante, muy recomendable para aprender a cómo comportarse si nos cruzamos con un probóscide, sobre todo si hay una cría: lo más importante es quedarse quieto y en silencio, y esperar a que se vaya. El elefante es uno de los Big Five (los cinco grandes, los más peligrosos y difíciles de cazar), junto al león, el leopardo, el rinoceronte y el búfalo. El objetivo de todo safari es ver los Big Five. Hoy vimos elefantes y búfalos. ¡Bien!

ETAPA 3: Satara  Camp  >>  Skukuza Camp

Al igual que el día anterior, hoy también nos levantamos con la fresquita... y una intensa lluvia que dejó las pistas no asfaltadas algo complicadas para los turismos, pero nada problemático para nuestro Renault Koleos. Tras toparnos con un grupo de ñues y decenas y decenas de impalas –al principio despiertan curiosidad, pero al haber casi 800.000 ejemplares en todo el parque, llegan a resultar anodinos–, en un camino perdido, entre unos matorrales algo nos llamó la atención: efectivamente, un grupo de leonas y leones jóvenes asomaron la cabeza lo justo para que los pudiéramos contemplar.

Pero los leones son animales muy, muy vagos, y no nos deleitaron con nada reseñable más que unos cuantos bostezos que, eso sí, dejaron entrever su poderosa mandíbula.

Al estar lloviendo copiosamente, optamos por volver al campamento a desayunar y proseguir el camino hacia el campamento Skukuza, el mayor de Kruger. Durante el trayecto nos encontramos con un grupo de buitres que estaban devorando los restos de un búfalo. Paramos a comer en otro campamento, Oliphant Camp. Hay que aclarar que todos los campamentos tienen la misma contrata, por ende, los mismos menús... para engañar el estómago y poco más.

La jornada no dio mucho más de sí; esto ocurre en los safaris: hay días muy fructíferos en lo que avistamientos se refiere, y otros más flojos. Para compensar, por la noche contratamos un Night Drive (salida nocturna) y pudimos conocer, bajo un firmamento plagado de estrellas y la luna llena como guía, cómo es el Parque Kruger por la noche: un lugar que impone mucho, mucho.

ETAPA 4: Skukuza Camp  >>  Crocodile Bridge Camp

A diferencia del día anterior, no llovía, pero hacía bastante frío. Con el estómago vacío y a medio despertar nos desplazamos hasta un hide, un escondite protegido desde el que es posible observar animales a una distancia prudente. El citado escondite, a escasa distancia de Skukuza Camp, está situado en un extremo de Panic Lake, el Lago del Pánico. Un sugerente nombre que tiene su explicación. Y es que en este lago se pueden contemplar además de multitud de aves, hipopótamos e incluso cocodrilos. Los primeros, aunque puedan parecer torpones y encantadores, son animales muy fieros, muy rápidos y, sobre todo, son capaces de partir en dos a un humano. ¡Ojito, pues, cuando te topes un lindo hipo!

Pero la verdad es que aunque causen pánico las especies que conviven en ese lago, desde el refugio-escondite todo se observa con seguridad y vale la pena contemplar cómo expulsan aire los hipopótamos sumergidos en el agua y con sólo los ojos y el morro asomando. Y también es digno de ver cómo se mueve el cocodrilo veloz pero sigilosamente por entre las aguas, a la espera de lo que pueda caer... Y todo es espectáculo con el graznido de las distintas aves como único telón de fondo sonoro. Naturaleza en estado puro...

Con ese buen sabor de boca, proseguimos nuestro safari en busca de avistamientos, pero no tuvimos mucha suerte: solo elefantes, impalas y multitud de gallinas de Guinea. Al llegar al campamento de Crocodile Bridge, con noche cerrada, escuchamos a varios hipopótamos. Y en nuestro alojamiento aparecieron un par de mosquitos. Mal rollito...

ETAPA 5: Crocodile Bridge  >>  Johanesburgo

Como en otros muchos aspectos de la vida, lo mejor se deja para el final. Durante las etapas anteriores habíamos visto búfalos, leones –a lo lejos–, elefantes, hipopótamos, jirafas, multitud de aves e impalas y otras especies de atractivo menor. Pero la última jornada se convirtió en el remate de lujo.

Para empezar, nada más salir del campamento de Crocodile Bridge, vimos parado un coche en la cuneta de la vía principal. Eso significaba que estaba viendo algo interesante: nada más y nada menos que ¡un leopardo! Te puedo asegurar que las imágenes que tomé con mi cámara no hacen justicia a este imponente felino, porque es una de las criaturas más bonitas que existen. El leopardo nos deleitó con más de una hora de paseo junto a nuestro coche, subidas a los árboles, vuelta a caminar hasta que desapareció entre las espesura del parque.

Seguidamente nos cruzamos por una vía secundaria primero con un rinoceronte y su cría, y luego un enorme elefante que rozó literalmente nuestro coche y nos los puso de corbata...

Y un poco más adelante, apareció entre los matorrales el león que hay bajo a estas líneas. Se estuvo paseando entre los coches con absoluta seguridad y espantó con su sola presencia a todos los animales que estaban abrevando en la charca que puedes ver en la otra página. ¡Eso es poder!

Y cuando ya salíamos del Parque con destino a Johanesburgo nos topamos con unos búfalos. Es decir, vimos los Big Five en la misma jornada. ¡Increíble e inolvidable!

Consejos: Conducir en Sudáfrica

Como en la mayoría de los países de la Commonwealth, en Sudáfrica se conduce por la izquierda. Para poder conducir allí solo es necesario el Permiso Internacional. A la hora de alquilar un coche, revisa toda la documentación bien, así como el estado del vehículo; no dejes pasar ni un arañazo por nimio que sea.

En Sudáfrica es deporte nacional intentar colártela como sea. Y da igual que alquiles con una empresa reputada: en nuestro caso, alquilamos con Hertz. Al devolver el Koleos con el depósito lleno y pese haber recibido el visto bueno de un operario de Hertz, nos penalizaron a los pocos días con 70 euros por devolver el coche con el tanque ¡vacío! Pudimos demostrar lo contrario, pero costó que nos reembolsaran el dinero.

Por otro lado, aunque el Parque Kruger es un recinto cerrado, no es óbice para que haya radares y policías camuflados entre los arbustos al acecho. Las vías principales del parque están asfaltadas, pero la mayoría son pistas y cuando llueve, la cosa se complica. Por eso, mejor alquila un SUV. En Sudáfrica hay que tener mucha precaución al circular, porque suele haber a todas horas gente andando por el arcén o animales, como, por ejemplo, facoceros. Es también frecuente que los vehículos se echen al arcén para facilitar el adelantamiento. Se agradece activando el 'warning'.

En Kruger hay normas claras sobre comportamiento: no se puede bajar bajo ningún concepto del coche y tampoco se pueden hacer 'acrobacias' como la del chico de la imagen. En caso de pinchar, tiene que haber al menos una persona vigilando que no aparezcan animales. Ante un elefante, siempre tranquilo...

Ficha técnica de Sudáfrica:

- Capital: Pretoria

- Población: 50.586.000 habitantes

- Superficie: 1.221.038 km2

- Lenguas: afrikaans, inglés, sepedi, isiXhosa, isiZulu, sesotho, setswana, isiSwati, isiNdebele, tshivenda y xitsonga

- Moneda: Rand (10 Rand = 1 Euro)

- Vacunas: profilaxis de Malarone contra la malaria (si se viaja al Parque Kruger)

Más información en internet: www.southafrica.net 

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Gabriel Jiménez

Director del Área de Motor de Axel Springer España

Soy Piscis, sufridor del Atleti y me gusta juntar letras, a poder ser relacionadas con cualquier artefacto que lleve del punto A al punto B

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