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Reportaje

Coche eléctrico

Extreme E: un campeonato de SUV eléctricos en el que prima la igualdad... incluso de género

AUTO BILD asiste en Cerdeña en una base de la OTAN, a un gran premio de Extreme E, 
un campeonato espectacularmente diferente

Así es un GP de la Extreme E. Son las 7 de la mañana y ya a estas horas el sol cae a plomo, mientras que el mercurio ya ha alcanzado los 30 grados. Estamos a principios de julio, ni siquiera la ola de calor –esa ola que en realidad no ha terminado de irse– ha llegado. 

Al fondo se vislumbra el mar, pero si echo un vistazo a mi alrededor solo veo polvo, tierra mientras un viento abrasador no te deja apenas respirar. Parece un paisaje apocalíptico, como el que se muestra en la película Interstellar. Lo curioso es que me encuentro en una isla del Mediterráneo, en Cerdeña, concretamente en la base de la base de la OTAN en Teulada.  

Extreme E: vista aérea base OTAN Cerdeña
Vista aérea de la base de la OTAN donde se disputa el GP de Cerdeña de Extreme E

Mediterráneo... infernal, más bien. Aquí el año pasado el fuego –y la mano del desalmado ser humano– devastaron más de 20.000 hectáreas. ¿Qué se me ha perdido aquí? ¿Además de los militares de la base, a alguien se le ha perdido algo aquí? 

No y sí. Precisamente generar notoriedad sobre el deterioro provocado por el cambio climático e intentar en la medida de lo posible revertir esa situación –a base de limpiar playas, eliminar plásticos, reforestar– como parte del Legacy Program es una de las piedras angulares de un campeonato tan extremo como singular: Extreme E.

Extreme E es otro invento del genio español Alejandro Agag, padre igualmente de la Formula E, y que con este certamen tan especial ha logrado atraer a figuras del Motor-sport como Carlos Sainz, Nasser Al-Attiyah o Sébastien Loeb, pero también a Laia Sanz, Cristina Gutiérrez o la mismísima Jutta Kleinschmidt.

Extreme E: Nasser Al-Attiyah y Jutta Kleinschmidt
Nasser Al-Attiyah y Jutta Kleinschmidt, del equipo Cupra ABT

Y es que otra peculiaridad de Extreme E es que en este campeonato, en el que compiten 10 equipos –algunos de ellos fundados por figuras tan extraordinarias como Nico Rosberg o Lewis Hamilton–, hay dos pilotos por escuadra, un hombre y una mujer, que corren con la misma montura.

Un coche, por cierto, que, además, es el mismo para todos los equipos: un SUV eléctrico calzado con enormes neumáticos, con un peso 1.840 kg, una potencia máxima de 400 kW (550 CV), una batería de 40 kWh, que acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y que es capaz de alcanzar los 200 km/h. 

Extreme E: Cupra Tavascan
Imagen dinámica del Cupra Tavascan XE

¡Una bestia! Pero bestia idéntica para todas las escuadras, pues lo que se busca es la máxima igualdad y que ningún equipo se imponga siempre. 

La clave del éxito radica en las manos y el talento de ambos pilotos, un hombre y una mujer. ¡Extraordinario!

El campeonato Extreme E consta de 5 citas –la de Cerdeña es la segunda, tras haber pasado por Arabia Saudí, y la siguiente, en septiembre se celebrará en Antofagasta (Chile)–, que se disputan en parajes alejados de la mano del ser humano, pero con el mar cerca.

Y es que este circo itinerante se mueve de cita en cita por medio de un barco, el Santa Helena, que transporta en 80 contenedores tanto los coches, como las piezas de repuesto, los boxes inflables, los equipos de generación de electricidad... todo, absolutamente todo. 

Extreme E: barco Santa Helena
Imagen del Santa Helena, el barco que transporta todo el 'circo' de Extreme E

En cinco días se descargan todas las piezas de este circo y se monta y tras el Gran Premio –que se compone de carreras de calificación, una repesca denominada Crazy Race (carrera loca) que es muy espectacular.

Y por último está la gran final (en todas las mangas, ultracortas y muy rápidas, compiten ambos pilotos)–, se vuelve a desmontar y el personal se emplea a fondo para dejar el espacio ocupado tal y como se lo encontró... o incluso en mejor estado si cabe.

Sin público pero con drones

Por la naturaleza de la prueba –se corren las mangas a kilómetros de distancia y al celebrarse en prácticamente en la nada más profunda, no hay forma de montar palcos– y porque la primera edición se celebró en 2021, en plena cresta de la ola de la pandemia, Extreme E no admite público, pero se puede seguir a través del canal de Teledeporte de TVE.

También se puede ver a través del propio canal del certamen en Internet o las redes sociales. 

Estas juegan una baza importante, pues en función de cómo se lo curre –simpatía, engagement generado, etc.–, el o la piloto de turno obtendrá más o menos puntos que al final ayudan. 

Un ejército de drones que persigue a los coches, más las cámaras en el interior de los habitáculos de los coches permiten seguir la carrera de forma inmersiva como si de un videojuego muy real se tratara.

Extreme E: seguimiento carrera
Así es como se sigue la carrera a través del canal propio de Extreme E

He de reconocer que llegué a la base de la OTAN sin saber poco o nada de Extreme E, pero no me duelen prendas en admitir que tras ver los saltos, los roces, los vuelcos –afortunadamente sin consecuencias– y la velocidad a la que van estos aguerridos pilotos, me parece un certamen extremadamente espectacular.

Y a ello contribuye sobre todo la igualdad de los coches. "El mayor reto es lo corta que es la carrera, y el tener que luchar unos contra otros a la vez. Si no estás situado en la mejor posición en la salida o bien tomas un carril equivocado o erras en la salida, la carrera ha terminado. 

Por tanto, la brevedad de la carrera hace que cualquier problema suponga que te puedas quedar atrás”, me comentaba Jutta Kleinschmidt, piloto del equipo Cupra. ¿Se puede pedir más? 

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