Reportaje

Centro de investigación I+D de Seguridad Volvo

Raúl Salinas

01/04/2014 - 13:15

¿Alguna vez te has preguntado cómo se idean los sistemas de seguridad de los automóviles? AUTO BILD ha visitado el Centro de Investigación y Desarrollo de Seguridad de Volvo, uno de los más avanzados del mundo, donde ha podido asistir, además, a un ‘crash-test’ en vivo y en directo

Aunque yo no tendría más de 10 años, aún recuerdo cómo mi tío un día sudó tinta para poder liberar de un aparcamiento en línea su veterano Renault 12, que había quedado literalmente atrapado por culpa de un Volvo 240, uno de los modelos más emblemáticos y exitosos de la marca sueca, que destacaba por su silueta de caja de zapatos con ruedas y, sobre todo, sus enormes e imponentes paragolpes. “Sobrino, los Volvo son como un tanque”, apostilló mi tío, tras mentar al dueño del Volvo –y a toda su familia– y dejar tras de sí un penetrante olor a embrague y freno quemado.

Desconozco si cuando el ingeniero Gustav Larson y el economista Assar Gabrielsson fundaron la primigenia Volvo, en 1927, estaban pensando en que sus coches fueran una suerte de tanque, como lo definió mi tío, pero sí dejaron claro cuál iba a ser el ADN de todos sus coches: “Los automóviles son conducidos por seres humanos. El principio rector de todo lo que hacemos, por lo tanto, es y debe seguir siendo la seguridad”.

En este sentido, los padres fundadores de Volvo pueden estar tranquilos porque su principio rector sigue siendo la seña de identidad de la marca escandinava, inventora, entre otras muchas innovaciones, del cinturón de seguridad, en 1959. Y de ello se ocupa principalmente el Centro de I+D de Seguridad de Volvo en Gotemburgo (Suecia), que AUTO BILD ha visitado.

La joya de la corona de este imponente complejo es el Centro de Crash-Tests que, inaugurado en el año 2000, es uno de los más avanzados del mundo, no sólo por las instalaciones en sí, sino sobre todo por gestionar el proceso de investigación y desarrollo de la seguridad en el automóvil de forma holística, es decir, la seguridad es un todo distinto de la suma de las partes que lo componen.

Modelos de Volvo siniestrados en accidentes reales son estudiados por el Equipo de Investigación de la marca sueca

Suena más complicado de lo que es en realidad: su pauta de trabajo está basada en un círculo que se retroalimenta continuamente: todo gira en torno a la seguridad; a partir de ahí, los coches que fabrican ofrecen nuevos datos reales una vez son utilizados cotidianamente por los usuarios, quienes debido a su experiencia diaria demandan nuevos elementos de seguridad, que son desarrollados en el Centro de I+D de Seguridad de Volvo en Gotemburgo e instalados en prototipos que son analizados, probados y verificados en el citado complejo, para finalmente ser llevados a producción. Y así vuelve comenzar el proceso.

Equipo de investigación de accidentes

Sin embargo, en Volvo han querido dar una vuelta de tuerca a una de las fases del proceso antes citado, concretamente el referido al de recogida de datos reales. Tomando como objetivo su estrategia de Visión 2020 –basada en conseguir que en ese año nadie debería resultar muerto o herido de gravedad a bordo de un Volvo en caso de sufrir un accidente de tráfico–, crearon hace años el Equipo de Investigación de Accidentes, que trabaja codo con codo con la Policía sueca recopilando información de los siniestros viales y entrevistando a las víctimas de los mismos.

Lo que busca este equipo especial –que es avisado por la policía de carreteras cuando se produce un accidente en el que se ha visto involucrado un Volvo, cosa que ocurre en el 95% de los siniestros acaecidos en Suecia– es entender qué ha ocurrido y por qué. En este sentido, han investigado en profundidad más de 2.000 accidentes (crash- tests reales).

Dentro de esta interesante y laboriosa estrategia, el Equipo de Investigación de Accidentes de Volvo ha dado un paso más adelante y desde el año pasado investiga también el comportamiento de los conductores antes de que ocurra el accidente, pues en muchas ocasiones en pequeños detalles se puede hallar la causa del siniestro.

Así, a partir de 400 voluntarios en Suecia –y otros tantos en China y Tailandia, pues el comportamiento al volante en Asia difiere mucho del europeo–, a los que se monitoriza –durante un mínimo de seis meses y hasta un máximo de un año– mediante cámaras que registran los movimientos del conductor así como lo que ve y lo que no ve están obteniendo valiosos datos. 

Con esa ingente cantidad de datos reales combinados con los análisis de modelos Volvo siniestrados, así como los crash-tests virtuales y los reales llevados a cabo en el Centro de Seguridad, Volvo cuenta con los mimbres necesarios para desarrollar nuevos sistemas de seguridad que salven vidas. Así surgieron sistemas como el City Safety (lo probé sin querer el día que escribía estas líneas en tráfico real en Madrid), el detector de peatones, ciclistas o animales o el Road Edge and Barrier Detection (Detector de bordes de vía y barreras) para evitar salidas de vía.

Así es un 'crash test' en directo

El Volvo V40 naranja de la imagen sobre estas líneas ‘nació’ para ser sacrificado. ¿Su destino? Duro, muy duro: estamparse contra barrera de acero deformable a 64 km/h y procurar salir lo más indemne posible. Y, sobre todo, confirmar los datos obtenidos en el simulador virtual. Antes del choque, hay todo un trabajo de preparación que comprende entre una y dos semanas.

Sólo se cuenta con una oportunidad para el test (cuestan entre 70.000 y 100.000 euros) y nada puede fallar. La tensión se palpa en el ambiente; incluso yo estoy nervioso y ansioso a la vez. Comienza la cuenta atrás: 20… 15…10…5, 4, 3, 2, 1… Entonces se escucha cómo un coche se acerca a cierta velocidad. En un santiamén, el V40 naranja se estampa contra el bloque de acero.

A pesar de estar detrás de unas mamparas de seguridad y a unos 20 metros de la ‘zona cero’, el estruendo es impactante y varias piezas del coche siniestrado salen disparadas a toda velocidad y golpean contra el cristal, lo que demuestra la intensidad de la prueba. A pesar de que todo había sido milimétricamente estudiado y planificado en el simulador, la trayectoria del V40 tras el impacto es diferente y se lleva por delante unas cuantas cámaras. Lo que pone de relieve que cada accidente es un mundo... Aquí puedes ver el vídeo del crash-test:

Una vez en la ‘zona cero’, me sorprende descubrir que salvo la parte que ha sufrido el impacto (delantera izquierda), el resto ha quedado prácticamente intacto, así como la célula de seguridad del interior. El ‘dummy’ apenas ha sufrido daños. En términos generales, el ‘crash test’ ha sido un éxito: ¡se han salvado vidas!

Decenas de cámaras monitorizan un ‘crash-test’, tanto de velocidad normal como lenta. Por arriba, de lado e incluso por abajo (en la imagen, bajo el cristal); el ‘crash-test’ es monitorizado por todos los ángulos.

Un proceso en continua retroalimentación

Aunque hemos numerado los distintos estadios de este proceso circular, lo cierto es que la innovadora estrategia de Volvo en cuanto a la seguridad del automóvil no tiene principio ni final. En cualquier caso tomamos de partida el mundo real (1), de donde se recaban datos e información sobre accidentes, comportamientos, etc. Ese mundo real provoca el desarrollo de nuevas tecnologías o sistemas (2) que eviten ciertas consecuencias. En el Centro de Seguridad de Volvo se investiga qué solución se puede dar a esas demandas y se desarrollan (3). Posteriormente se instalan en prototipos a los que se somete a miles de estudios previos y pruebas virtuales (4) hasta que el nuevo sistema en cuestión tiene la madurez de ser verificado en un ‘crash-test’ (5), de donde se recogen multitud de datos que son analizados. Además, se prueba una y otra vez hasta que la nueva solución supera todos los tests para pasar a ser producida y montada en serie (6). Y una vez esté circulando el nuevo Volvo por la calle, se reanuda el proceso.

Monitorización del comportamiento

Una de las innovaciones más llamativas que ha puesto en marcha el Equipo de Investigación de Accidentes de Volvo es la de someter a varios centenares de voluntarios en Suecia y países asiáticos a una monitorización del comportamiento al volante. El objetivo que se persigue es aprender cómo conducen, lo que ven al volante y lo que no, cómo pisan los pedales (con cámara en los pies), sus reacciones, etc., y desarrollar soluciones a los problemas que surjan.

Conclusión

Si la experiencia siempre es un grado, en este caso lo es aún más. Volvo obtiene siempre los mejores resultados en los ‘crash-tests’ independientes precisamente por el foco que ponen en un apartado tan esencial como el de la seguridad. La ‘Visión 2020’ está cada vez más cerca.

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