Te cuento la historia de las 500 Millas de Indianápolis, una carrera centenaria donde el español Álex Palou puede alcanzar la gloria este domingo

Las 500 Millas de Indianápolis es una carrera mítica con historia, estrategia y tradición, donde Álex Palou lucha por convertirse en el primer español en ganar.
Las 500 Millas de Indianápolis se encuentran entre esas carreras que cualquier piloto querría ganar en su vida. Disputada desde 1911 - con algunas interrupciones entre medias -, ha coronado a grandes pilotos y fabricantes, especialistas de la velocidad, que saben sacar el máximo de sus capacidades y máquinas. Este año, el español Álex Palou se encuentra entre los favoritos al triunfo.
Solo un par de horas después de que los pilotos de la parrilla de la Fórmula 1 crucen la meta en el Gran Premio de Mónaco, en el circuito de Indianápolis (en Indiana, EE.UU.), se pronunciarán las palabras que dan comienzo a uno de los mayores espectáculo del mundo del motor. "Drivers, start your engines (pilotos, arrancad vuestros motores)".
A la vez que más de 350.000 personas rugen en las gradas, los corazones de los 33 pilotos participantes se acelerarán al tiempo que se bajan las viseras de sus cascos para comenzar las vueltas de calentamiento tras el Pace Car (o safety car) al óvalo más famoso del mundo.
El número de pilotos que compite no es casualidad - ni un guiño a la victoria que persigue Fernando Alonso -, sino una tradición que comenzó en los inicios de la carrera. A diferencia de la Fórmula 1, donde hay una parrilla fija para todas pruebas del campeonato, en la Indycar los participantes pueden variar para esta prueba.
Para encontrar una explicación a la cifra de 33 pilotos, hemos de remontarnos a sus comienzos. La carrera fue ideada por el empresario Carl G. Fisher, un emprendedor americano que se que dice tuvo el primer concesionario de automóviles en los Estados Unidos y trabajó en la creación del circuito para promocionar la industria automovilística. La primera carrera en el recién construido Indianápolis Motorspeedway tuvo lugar en 1909.
El trazado no estaba pavimentado en un inicio, por lo que las primeras carreras que se hicieron allí provocaron serios inconvenientes y heridos con piedras sueltas desprendidas por los coches. Fisher convenció entonces a sus socios para instalar 3,2 millones de ladrillos como pavimento (si no lo sabes, el circuito es conocido por este motivo como "The Brickyard") y centrar sus esfuerzos en un gran evento anual. En estas condiciones más seguras dio comienzo en 1911 lo que hoy conocemos como 500 Millas de Indianápolis.
En la primera edición de la Indy500 participaron un total de 40 vehículos, una cifra que rápidamente fue considerada excesiva para una carrera en un circuito de 2,5 millas (algo más de cuatro kilómetros), especialmente con las bajas velocidades de la época. De este modo, se consideró que debía haber espacio entre coches de 400 pies, lo que resultó en un total de 33 vehículos como máximo desde 1921.
Si bien esta regla se ha modificado a lo largo de la historia por razones de fuerza mayor u otra naturaleza decidida por la organización, en la actualidad se mantiene como tradición. Si no hay tantos vehículos inscritos como 33, se deja la cifra en los vehículos que haya, pero si hay más, se establece una clasificación eliminatoria (Bump Day), donde quienes establecen una peor velocidad media son eliminados y no pueden tomar la salida en la prueba.

Una carrera llena de tradiciones
Las 500 Millas de Indianápolis no es un evento automovilístico que pueda compararse con otro cualquiera, especialmente si el público que intenta establecer un paralelismo se encuentra en Europa. Es una de las grandes carreras del mundo, como el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, las 24 Horas de Le Mans, las 500 Millas de Daytona... pero es incomparable, con sus propias reglas y tradiciones.
El circuito en sí es todo un reto, que consiste en un óvalo rectangular (2,5 millas de longitud) con cuatro curvas de 90º, conectadas entre sí por cuatro rectas, dos largas y dos cortas. Su peralte obliga a los pilotos a trazar cada curva con la máxima precisión para obtener la mayor velocidad y agarre, sin cometer el más mínimo error o contravolante, que puede acabar en un fuerte accidente contra el muro.
La estrategia es clave para obtener un gran resultado en las 500 Millas de Indianápolis. Aunque es una carrera de velocidad, no siempre gana el conjunto piloto-coche-motor más rápido, la eficiencia es clave para ello. A lo largo de las 200 vueltas, el ahorro de combustible puede resultar crucial para reducir el tiempo total en boxes, y por tanto obtener una ventaja.
También lo son los periodos de 'caution', donde el Pace Car aparece para reagrupar el pelotón después de un accidente. El momento que se produzca una de estas neutralizaciones (suele haber varias) afectará a la estrategia de los pilotos y a su posición en carrera, dependiendo de si tienen que entrar a repostar o no.
Con tantas variables, cualquier piloto en el grupo de cabeza en las vueltas finales puede alcanzar la victoria. No necesariamente tiene que ir en el primer puesto para hacerlo, de hecho eso suele ser contraproducente, ya que los rebufos aportan un extra de velocidad y comenzar la última vuelta en segunda posición suele ser la mejor opción para lanzar el ataque definitivo y ganar.
Si bien antes hablábamos de la superficie de ladrillos, en la actualidad el circuito está (casi) completamente asfaltado. En 1936 comenzaron los primeros trabajos para cubrir con asfalto algunas zonas, como las curvas, y para 1961 ya se había revestido en su totalidad… salvo una sola yarda, la de meta, un símbolo que ha sobrevivido al paso del tiempo.

Pero si hablamos de curiosidades y anécdotas, una de las llamativas es la forma en que los vencedores celebran las victorias. No es champán como en otros campeonatos - esto sería un sacrilegio - sino leche. Desde que Louis Meyer pidió esta bebida para celebrar su victoria en 1936, se ha convertido en una tradición.
A lo largo del tiempo, solo la ha roto Emerson Fittipaldi en 1993, que prefirió beber zumo de naranja porque quiso promocionar una empresa relacionada con este producto en su país. Y, cómo no, le llovieron las críticas. Antes de cada evento, cada piloto debe seleccionar el tipo de leche que quiere consumir si gana las 500 MIllas de Indianápolis, entre entera, semidesnatada o desnatada.
Además del correspondiente baño de leche, esta carrera también tiene cuantiosos premios económicos, que se reparten entre los participantes: el mayor botín se lo lleva el ganador, con más de tres millones de dólares en concepto de premio... aunque no siempre es el mismo, ya que depende de la venta de entradas, derechos televisivos y otros factores.
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Álex Palou, el campeonísimo de la Indycar está preparado para hacer historia
El hecho de que no compita en la Fórmula 1 - aunque lo intentó, al acercarse a McLaren hace unos años - es lo que quizás haya hecho que Álex Palou no tenga el reconocimiento que merece a este lado del Atlántico. El barcelonés ha competido en la Indycar desde 2020, y rápidamente consiguió convertirse en uno de los referentes del campeonato.
Su primer año con un equipo de la parte baja de la parrilla fue tan bueno que uno de los grandes, Ganassi Racing, decidió ficharle para 2021. En su debut con la reputada escuadra se alzó con el título, el cual renovó más tarde en 2023 y 2024, para convertirse en tricampeón de categoría americana.
Sin embargo, aunque ha batido a algunos de los grandes de este deporte, como el seis veces campeón Scott Dixon, a Palou se le resiste todavía la gran victoria que falta en su palmarés americano: las 500 Millas de Indianápolis. Nunca ha tenido la suerte que se necesita en esta carrera, y su mejor resultado hasta la fecha es el segundo puesto de 2021. El año pasado hasta logró la pole, pero al final fue cuarto.

En la edición de 2025, Palou comenzará la carrera desde el sexto puesto, un lugar que le sitúa en la segunda fila de la parrilla... y que le da muchas opciones de luchar por un triunfo que se le ha resistido. El poleman fue el debutante Robert Shwartzman, un antiguo conocido de la Fórmula 2 que llegó a pasar por la Academia de Pilotos de Ferrari... y que se fue a América a buscar su oportunidad de ganar.
Nunca un piloto español ha ganado en las 500 Millas de Indianápolis. Más allá de Palou, quien más cerca ha estado, en varias ocasiones, ha sido Oriol Servià, que participó once ocasiones entre 2008 y 2019, logrando un cuarto lugar en 2011 como mejor resultado. También corrió aquí Fernando Alonso en 2017 (llegó a liderar), 2019 (aunque no tomó la salida) y 2020.
Fermín Vélez, todo un pionero al irse a competir a América en su época, compitió en las 500 Millas de 1996 y 1997, logrando un décimo puesto como mejor resultado en su última participación. Mucho antes, Pierre de Vizcaya, participó en la edición de 1923... aunque abandonó en la parte final.
Las 500 Millas de Indianápolis 2025 darán comienzo a las 18:45h del domingo 25 de mayo y se podrán ver en directo en el canal Vamos de Movistar+, disponible para los abanonados a su servicio de televisión.