Reportaje

Coches clásicos

Cien años de la Gran Vía madrileña

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Redacción Auto Bild

17/08/2010 - 13:44

La gran arteria del centro de Madrid cumple un siglo de vida. Cientos de acontecimientos han ocurrido en esta mítica calle, miles de personas caminaron por ella y, sin embargo, no se ha quedado obsoleta, al contrario, ha sabido adaptarse a los tiempos y las circunstancias. Si ya la conoces a fondo tal vez ignoras algunas de las anécdotas que encierra y que AUTO BILD te desvela a continuación.

La gran arteria del centro de Madrid cumple un siglo de vida. Cientos de acontecimientos han ocurrido en esta mítica calle, miles de personas caminaron por ella y, sin embargo, no se ha quedado obsoleta, al contrario, ha sabido adaptarse a los tiempos y las circunstancias. Si ya la conoces a fondo quizá desconozcas algunas de las anécdotas que encierra y que AUTO BILD te desvela a continuación.

Cualquier persona que sienta apego por la ciudad de Madrid tiene una relación especial con la Gran Vía. A todo madrileño que se precie le ha sorprendido alguna vez la mañana deambulando sin rumbo por sus aceras o ha cometido el error de tratar de atravesarla con el coche en Navidad. Este tipo de vivencias, puedo asegurarlo personalmente, unen mucho. En cualquier caso, hace mucho tiempo que la Gran Vía dejó de ser únicamente de los madrileños, es más, nunca lo fue. Porque si Madrid tiene algo de cosmopolita, el 99% se lo debe a esta avenida.

La Gran Vía fue en su momento una solución y una necesidad para la capital de España. Las calles del centro de Madrid tienen un trazado que proviene del barroco, es decir, ofrecen al peatón o a los coches una estrechez y una anarquía que cualquiera que haya pasado alguna vez por ellas conoce a la perfección. Todavía hoy, cuando el peatón se asoma a esta calle desde cualquier otra del centro siente algo parecido a una bocanada de aire fresco.

Había que poner algo de orden entre todos los insalubres callejones de la zona y, de paso, era necesario conectar el noroeste con el centro de la ciudad, los barrios de Salamanca y Argüelles. A todas estas necesidades se unía, además, el nuevo concepto de comercio con grandes escaparates para conquistar al público. También había sido el camino que habían seguido muchas otras ciudades europeas para descongestionar su centro. Así, hubo algunos proyectos ya a mitad del siglo XIX.

Aspecto diáfano de la plaza del Callao en los años 20

Una de las grandes líneas de tranvía: la que atravesaba Gran Vía por Fuencarral

La oposición de los vecinos de los 344 edificios que fueron expropiados para demoler 30 manzanas y los litigios entre diferentes arquitectos no permitieron que las obras comenzasen hasta el 4 de abril de 1910. En el proyecto original, la calle debía haber estado pavimentada con madera y había otra gran vía que la habría cortado perpendicularmente para unir la plaza de la Cebada y la calle Fuencarral. Tal fue la oposición ciudadana al proyecto que hasta Federico Chueca le había dedicado la zarzuela Gran Vía en 1886.

Anecdotario cañí

No debía ser tan inamovible la opinión del maestro, pues él mismo dirigió la orquesta el día de la inauguración. En ese acto se puso en marcha el primer tramo, entre Alcalá y Fuencarral. Piqueta en mano, el rey Alfonso XIII colocaba la primera piedra del Edificio Metrópolis, en 1907.

Vista aérea del primer tramo de la Gran Vía. En los años 30, el tráfico empezó a ser un problema

En 1929, los peatones pasaban sin inmutarse junto al primer rascacielos de Europa, todavía sin inaugurar: el edificio Telefónica

Aunque este edificio ocupa el puesto 16º entre los más altos de Madrid, ahora la actividad que hay abajo es mucho mayor

La calle fue rebautizada como la ‘avenida de los obuses’ durante la Guerra Civil. En algún local de la Gran Vía se conservan todavía los agujeros de la metralla. También aquí se celebró la victoria del bando nacional

Aunque ya antes de la Guerra Civil, la Gran Vía ya había vivido una época de auge, probablemente, su período de máximo esplendor se sitúa entre 1950 y 1970.
Durante esos años, los comercios de lujo de su primer tramo (Alcalá- Callao) rivalizaban con los estrenos de las películas en sus cines, que atraían a las principales estrellas del momento, como Ava Gardner.

La entrada a la calle en la esquina con Alcalá en los 70

Lejos quedaba la época más triste, en la que Ernest Hemingway, John Dos Passos o Antoine de Saint Exupéry mandaban sus crónicas de guerra desde el hotel La Florida. El precioso edificio que lo albergaba en la plaza del Callao fue derruido en el año 1964 para levantar el de los otrora grandes almacenes Galerías Preciados.

Tras la desaparición de ese edificio, el cine Callao es de los pocos ejemplos de art decó de la capital, muchos de ellos en la Gran Vía, aunque la mayoría de los que allí hay son eclécticos. Este cine fue el primer gran cine de muchos que han marcado la historia de esta calle. Se inauguró por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto en 1926, sobre el mismo lugar en el que se había asentado el barracón de Callao. Su primera proyección fue ‘Luis Candelas, el bandido de Madrid’. La película duraba tres horas y como una ley impedía que los locales abrieran más tarde de la 1.00 h, hubo que adelantar la sesión a las 21.30. Está claro que los madrileños siempre han tenido costumbres nocturnas.

Hasta los años 70, era tradición ir a los quioscos cercanos a Callao para comprar juguetes a los niños. Al fondo, el edificio Carrión sin su famoso cartel publicitario

Al fondo, el edificio Carrión en la actualidad

Un historia sin final

Una anécdota singular tuvo lugar cuando la Gran Vía acababa de nacer. Un toro y una vaca se escaparon desde la carretera de Extremadura y tras deambular por las calles de Madrid y voltear gravemente a algunos transeúntes, fueron a toparse con el matador Diego Mazquiarán a la altura de la calle Valverde.
El diestro se pasó más de un cuarto de hora toreando al animal hasta que alguien acertó a traerle un estoque. Cuando terminó la faena, la multitud se lo llevó a hombros.

Terrazas de verano a pie de asfalto en los 80

En la acera del Casino Militar, las terrazas de cafetines hacían de atalayas sociales

El último edificio en concluirse fue el Hotel Washington, en 1952. Ha llovido mucho y aunque parece que esta calle no está ya tan de moda como entonces seguro que todavía tiene cuerda para otros 100 años.   

El cruce de la calle San Bernardo en los años setenta...

... y en la actualidad. La Torre de Madrid ya dominaba el cielo entonces

El carril bus, sin los modernos bolardos que lo protegen ahora, se inauguró en 1978

En el número 39, el edificio de Seguros Allianz

Un azaroso nombre

Algunos letreros recuerdan los viejos nombres de la Gran Vía

La Gran Vía ha sido llamada así desde siempre por la mayoría de sus peatones, aunque ha habido quien se empeñó en ponerle otros nombres oficiales:

Eduardo Dato/Av. Pi y Margall/Conde de Peñalver (hasta 1936)
Av. de la CNT/Av. de Rusia (1936-1939)
Avenida de José Antonio (1939-1981)

Un paseo singular

Hay muchos más edificios interesantes en la Gran Vía, pero aquí tienes algunos para fijarte en ellos la próxima vez que pases por allí:

Torre de Madrid, no está en la Gran Vía, pero domina su paisaje

Teatro Lope de Vega

Palacio de la Prensa

Casa del Libro

Hotel Cibeles

 Edificio Grassy, no se llama así pero en el local de abajo está el museo de este famoso relojero de Milán

La Gran Vía en cifras

Fecha de inicio de la obras:
 1910
Años de inauguración 
(por fases): 1924-1929
Longitud: 1.306 metros
Ancho de la calzada: 25-30 m

Fotos: Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Fondo Fotográfico M. Santos Yubero, AUTO BILD y Wikipedia Commons.

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