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Prueba Suzuki GSX-S 1000: naked para todos, para todo

David Garcia de Navarrete

La Suzuki GSX-S 1000 es la primera naked deportiva de 1000 que presenta la marca de Hamamatsu, aunque precisamente ella fuera una de las inspiradoras de las primeras deportivas sin carenado artesanales hechas por los propios aficionados.

La Suzuki GSX-S 1000 es una naked que merece pasar a la historia de la marca. Suzuki, por una serie de cuestiones históricas que no os contamos ahora porque nos quedamos sin sitio para la prueba, fue la marca que más fanáticos sedujo en los años de la aparición de las primeras naked deportivas radicales, conocidas fundamentalmente como Street Fighters… por lo que deducirás que su origen era sobre todo inglés.


Así, los aficionados, cogían una GSXR de primera generación, la quitaban el carenado, instalaban un manillar alto y ya tenías una moto potente, poderosa, adrenalínica, pero mucho más ligera y fácil de pilotar que una “hyper racing”. Como verás, esta filosofía de convertir una superbike en supernaked se ha ido desarrollando a lo largo de los años y con muchos las marcas que han desarrollado modelos con sus deportivas. Precisamente, una de las últimas y mejores es la BMW S1000R, cuya prueba pudiste leer recientemente aquí en AUTOBILD.

Lo más extraño de todo es que precisamente, el alma mater de la filosofía “fighter” no hubiera desarrollado antes una naked deportiva con la inmejorable base de sus GSXR. A lo largo de los años hemos visto excelentes sport turismo de 1100, 750 y 600 con GSX-F, y buenas naked ligeras de iniciación como la Gladius o más grandes como la incomprendida GSR, sin olvidar la mastodóntica y salvaje B-King 1300, pero faltaba esa poderosa naked con la que mucho han soñado. Sin ir más lejos, pronto podréis ver aquí un reportaje sobre una preparación naked salvaje de un muy amigo realizada, precisamente, con la base de una GSXR 1000 2003… exactamente igual que la moto que Suzuki presentó en el pasado Salón de Milán y que hoy probamos para ti.


GSX-S 1000: nada nuevo, pero muy bueno

Pues así, desarrollando la naked puramente Suzuki que muchos habíamos soñado, la GSX-S1000 ha llegado al mercado. Como curiosidad, os comentaré que su nombre es el mismo de la legendaria, futurista y rompedora Katana original. Ese nombre GSX-S no se había vuelto a utilizar hasta ahora.

Bien, pues entremos en materia: ¿Cómo es la nueva gran naked deportiva?

Pues está basada en la GSX-R 1000, pero más concretamente en la evolución que conoció en el 2005, un modelo que conozco bastante bien porque lo tuve mucho tiempo, pero hace relativamente poco. Así, me sorprendió la combinación de poder con suavidad que tenía en bajos y medios, con los altos que esperas de una moto que rondaba los 160 CV. Es un carrera larga (73.4 mm x 59 mm) que se adapta mucho mejor al uso sport, de carretera y turístico de este modelo, puesto que tengamos en cuentas que su hermana F totalmente carenada que acaba de llegar al mercado, es claramente una sport turismo para viajar, y la base es la misma en ambos modelos. No obstante, es un motor que en su momento ganó hasta un mundial de Superbikes, así que ya te aseguro que no tendrás problemas de fiabilidad ni de prestaciones.

 Por supuesto el motor se ha actualizado tecnológicamente con inyección y electrónica modernizada, y la potencia es ahora de unos poderosos y muy amigables (nada agresivos) 146 CV a 10.000 rpm con 106 Nm de par a 9.500 rpm.  Por supuesto cuenta con los clásicos inyectores de doble mariposa clásicos de Suzuki.

Prueba Suzuki GSX-S 1000: naked para todos, para todo
El cuadro de mandos es minimalista, pero muy completo y con una navegación por los ajustes muy fácil e intuitiva. Así, dispones de toda la información (autonomía, marcha engranada, consumo y velocidad medio e instantáneo, etc.) y control de tracción (desconectable y con 3 niveles de intervención) de serie y ABS Bosch opcional. EL DTC funciona con 5 sensores en acelerador, ruedas, cambio y cigüeñal gestionados por la centralita. Es desconectable y controlas su nivel desde los botones MODE/SEL de la piña izquierda: TC1 (menos intrusivo), TC2 para ciudad-carretera y TC3 (más intrusivo). Como digo, fácil de controlar y elegir, algo que agradecemos a los diseñadores.

El manillar alto Fat Bar es de diámetro variable y fabricado nada menos que por Rhental. Y la horquilla es una impecable Kayaba de 43 mm. de rendimiento muy efectivo, mientras que detrás cuenta con un monoamortiguador más simple, aunque también regulable.

Prueba Suzuki GSX-S 1000: naked para todos, para todo

Sobre la naked

La primera impresión es de comodidad y adaptabilidad absolutas casi desde el primer instante. Mientras que en su competencia europea casi siempre necesitas un periodo de adaptación, aquí todo parece estar donde esperas, como si fuera tu moto de hace años. Eso, unido a la facilidad del motor y su progresividad desde el ralentí, logra que disfrutes desde el primer momento. Tiene una gama de potencia en medios que resulta tan aprovechable que no me atrevería a decirte que puedes hacerte puertos enteros solo girando el acelerador desde sexta marcha, pero casi, casi. Claro que buen reflejo de sus buenos medios es que su régimen de zona roja se sitúa en unos hoy bastante conservadores 11.550 revoluciones.

La frenada es buena, a pesar de no equipar bomba radial (aunque si pinzas, firmadas por Brembo) y la amortiguación tan eficaz como esperas de una Suzuki. Lo mismo podemos decir del cambio, suave y efectivo como siempre en los motores de la marca. Casi no tiene vibraciones, y eso te permite ir tranquilo en bajo y medio régimen, y estirar por encima de las 10.000 rpm si buscas sensaciones más fuertes, por lo que estamos realmente ante una moto que consigue lo que busca un usuario de una naked deportiva: polivalencia, facilidad de conducción (al no tener carenado, también se desenvuelve bien en ciudad y uso diario), y excelente comportamiento deportivo cuando lo necesites. No olvides que tiene un rígido chasis doble viga típico de la marca, fantástico.


En la prueba nos consumió una media de 6.5 litros, que además podíamos controlar continuamente desde el compacto pero completo cuadro digital. Como siempre, la excelente inyección de Suzuki combina potencia con economía de consumo porque hubo tramos con peso y a velocidades relativamente alegres. Esso sí, a nivvel de terminaciones observé detales algo mejorables, como alguna conexión eléctrica de los puños poco protegida.

Por último, descubrimos que la polivalencia de esta GSX se extiende hasta su eficaz espacio bajo el colín, que permite guardar un pequeño antirrobo, la cartera y hasta el móvil si quieres. Compacto pero muy aprovechable.

Buena, bonita (sobre todo me gusta el frontal, más que la parte trasera) y barata, porque cuesta bastante menos que la competencia. Por 11.999 €, 500 € más si la quieres con ABS, tienes una moto potente, con DTC y un chasis impecable, que hace lo mismo que sus rivales de la competencia aunque por menos precio. Eso sí, tiene menos equipación de serie que alguna de sus rivales, pero Suzuki ha preparado de todo en su catálogo para aquellos que busquen equiparla con lo que sea: escape Yoshimura, piezas de carbono…de todo.

Prueba Suzuki GSX-S 1000: naked para todos, para todo

Más y menos

Más: Motor. Electrónica simple y asequible. Relación calidad-precio.

Menos: protección aerodinámica. Equipación de serie.

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La Suzuki GSX-S 1000 es la primera naked deportiva de 1000 que presenta la marca de Hamamatsu, aunque precisamente ella fuera una de las inspiradoras de las primeras