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Prueba Opel Insignia Grand Sport: no solo cambia de nombre

Javier Leceta

23/05/2017 - 17:27

El cambio de nombre no es la única novedad significativa del modelo alemán, más ligero y tecnológico que nunca. Descúbrelo en esta prueba del Opel Insignia Grand Sport, tras su presentación nacional.

Aunque las primeras unidades no estarán disponibles en España hasta el mes de junio (después de verano en el caso de la versión familiar), AUTOBILD.ES ya ha tenido la oportunidad de probar el Opel Insignia Grand Sport. Este modelo, que como puedes ver cambia su nombre, llega para reemplazar la primera generación del Opel Insignia, que llegó al mercado en 2008 y que acumula más de 900.000 unidades vendidas a sus espaldas. Sus precios estarán comprendidos entre 28.658 y 37.488 euros (1.200 más en el caso de la versión Sports Tourer), y los pedidos pueden realizarse ya.

Disponible en dos carrocerías, de cinco puertas (Opel Insignia Grand Sport) y familiar (Sports Tourer), el germano estrena un nuevo apelativo que ya avanza las numerosas novedades que incorpora. Y es que Opel vendía solo un 10% de los Insignia con carrocería berlina, motivo por el que ha decidido elminarla. 

 

Quizá sea lo menos visible, lo más destacado del nuevo Opel Insignia es que está basado arquitectura completamente nueva que luce un atractivo diseño de aire coupé y deportivo inspirado en el concept Opel Monza. Como puedes ver en las imágenes, el resultado del nuevo Opel Insignia 2017 (seguro que muchos lo llaman así aunque no sea su denominación comercial oficial...) es una carrocería de aspecto alargado, con voladizos más cortos, mayor distancia entre ejes y más espacio interior con respeto a su predecesor. Un coche más ligero (pesa hasta 175 y 200 kilos menos en las dos versiones, respectivamente) y ágil, que cuenta con un importante equipamiento tecnológico (más adelante te cuento más detalles). ¿Sus medidas?  En el caso del Insignia Grand Sport, 4.897 x 2.093 x 1.455 mm (largo / ancho con retrovisores desplegados / alto) y un maletero con un volumen de 490 a 1.450 litros. 

 

En el familiar Sports Tourer, las cotas son 4.986 x 2.093 x 1.500 mm y un espacio de carga de 560 a 1.665 litros (130 litros más que en el modelo anterior). Aunque quizá en ambos sea más importante destacar el estiramiento de la batalla en 92 mm, lo que redunda en algo más de espacio para las piernas sobre todo en la segunda fila. Esto unido al menor centro de gravedad de todo el vehículo y a su menor peso redunda en un comportamiento dinámico bastante mejor que en las generaciones anteriores, que después paso a contarte más en detalle. 

Un puesto de conducción más bajo que transmite más

Pero antes de meterme a fondo con la prueba del nuevo Opel Insignia, déjame que te cuente algunos detalles de su habitáculo. Tal y como ocurre con el exterior, el interior se ha inspirado en el Opel Monza Concept. Su panel de instrumentos presenta un aspecto ordenado y está orientado hacia el conductor, que ahora se sienta tres centímetros más bajo que en el último Insignia (si te gusta conducir elevado, al principio puede que te cueste un poco acostumbrarte a esta posición más hundida, pero la vez más deportiva). Los asientos delanteros ergonómicos ofrecen, además de las regulaciones habituales, ajustes eléctricos en los apoyos laterales, funciones de masaje, memoria y ventilación.

 

Opel Insignia Grand Sport interior

La organización de la consola central en tres zonas de control (de arriba a abajo, sistema multimedia, climatización y sistemas de asistencia) me ha gustado especialmente, ya que facilita un manejo rápido e intuitivo y prescinde del abuso de botones. La pantalla del Head-Up Display, que proyecta diferentes informaciones como la velocidad, las señales de tráfico o las instrucciones del navegador (algo que he agradecido especialmente, ya que el funcionamiento del GPS en la pantalla central no ha acabado de convencerme por ser algo confuso en algunas instrucciones) también ayuda a no apartar la vista de la carretera más de lo necesario. Algo bueno de este sistema es que proyecta directamente sobre el interior del parabrisas, sin pantallas intermedias, pero aunque los gráficos sean a color, son algo mejorables. 

En la zona central del salpicadero, la pantalla táctil del sistema IntelliLink permite controlar numerosas funciones del coche. En la zona posterior, los ocupantes disfrutan ahora de más espacio: 32 mm más anchura a la altura de la cadera (27 mm en el Sports Tourer), 25 mm más a la altura de los hombros y distancia para las rodillas y 8 mm más de espacio libre hasta el techo. Asimismo, y al igual que los asientos de conductor y acompañante, los dos traseros exteriores también son calefactables, un detallazo. Atrás en general hay una gran sensación de espacio, a pesar de que la altura del nuevo Insignia es menor en 29 mm, esto no se nota dentro. Además, muchos de los materiales de revestimiento de los arcos de acceso y del maletero son de primera calidad.  

Motores del Opel Insignia Grand Sport

Centrándome ya en las opciones mécanicas, el Opel Insignia Grand Sport llegará inicialmente a España con dos motores gasolina 1.5 turbo de 140 CV (cambio manual) y 165 CV (manual y automático); y tres diésel: 1.6 de 110 CV (manual) y 136 CV (manual y automático), y el 2.0 de 170 CV (manual y automático). Para más adelante está prevista la llegada de la versión gasolina tope de gama (2.0 de 260 CV), equipada con un nuevo cambio automático de 8 velocidades y un sistema de tracción integral con reparto vectorial del par motor, en el que dos embragues multidisco sustituyen al habitual diferencial del eje trasero y pueden acelerar las ruedas individualmente en una fracción de segundo dependiendo de las condiciones de la carretera. También está previsto que esta tracción integral esté disponible para la versión 2.0 diésel. Según ha anunciado la marca, todos estos bloques consumen entre un 3 y un 10% menos con respecto a los modelos anteriores equivalentes. 

En esta prueba del Opel Insignia Grand Sport por los alrededores de Frankfurt he podido conducir las versiones gasolina 1.5 turbo de 165 CV y diésel 2.0 turbo de 170 CV. La primera no estaba equipada con el mejorado chasis adaptativo Flex Ride, algo que se notaba en sus cualidades dinámicas. Pese a ello, el Insignia de serie ofrece un comportamiento equilibrado en cualquier carretera, incluso las reviradas: la dirección responde bien -aunque me gustaría que fuera un poco más dura-, y la carrocería no balancea en exceso. Esto permite llevar un ritmo bastante alegre subiendo un puerto... excepto por el motor: al 1.5 de 165 CV le falta algo de chicha en su zona baja, por lo que es necesario reducir de marcha más de lo debido para mantener la alegría cuando afrontas determinadas pendientes.

Opel ha desarrollado este bloque completamente de aluminio pensando ya en que podrá ser uno de los grandes favorecidos por la crisis del diésel en algunas ciudades y, de hecho, entre los miles de pedidos que ya acumula en España el nuevo Insignia hay casi un 20% de modelos gasolina cuando hasta hace poco solo copaban el 5%. Quien se lo compre, no echará de menos el empuje de un gasóleo en bajas porque es un bloque suave y muy progresivo que, además, empuja bastante bien desde abajo. Su consumo, tras un trayecto de 30 minutos fue de 6,5 l/100 km. Por lo demás es un coche perfecto para viajar tranquilamente y a velocidades de crucero elevadas: una vez lanzado en autopista, responde bien a las órdenes del pie derecho (tal y como pude comprobar en los tramos alemanes de las autobahn sin límites de velocidad).

La cosa cambia con la otra versión que he podido probar, la diésel de 170 CV. En este caso, el coche empuja desde abajo, por lo que no tiene esos bajones que en ocasiones tiene el gasolina. El coche empuja prácticamente en todo el régimen de revoluciones, por lo que no es necesario jugar tanto con el cambio para mantener un ritmo alegre. Además, esta unidad contaba con un plus que agradecí: el sistema Flex Ride, que gracias a sus tres modos de conducción (Normal, Sport y Tour) adapta la amortiguación, la dirección, la respuesta del acelerador e incluso el régimen de cambio en los coches automáticos. Según el modo seleccionado, el ESP interviene más tarde y permite exprimir aún más el chasis del Opel Insignia Grand Sport (tampoco es que hablemos de un coche deportivo, pero este sistema se agradece en zonas más exigentes con el coche o si quieres ir a un ritmo más animado).

Por cierto, un apunte más: especialmente cómoda y segura me ha parecido la iluminación. Se trata de la segunda generación del sistema adaptativo de iluminación matricial IntelliLux LED, que ahora incorpora 32 segmentos LED – el doble que en el Astra – y que funciona como luz larga. Este sistema modifica el haz de luz en función de la situación del tráfico (coches circulando de frente, etc.) de forma automática y muy precisa, y alcanza hasta 400 metros de distancia (también cuenta con una función de iluminación activa en curva).

Numerosos sistemas de asistencia

Precisamente, el equipamiento tecnológico y los sistemas de asistencia al conductor son otros de los aspectos destacados del nuevo Opel Insignia. Entre ellos se encuentran la cámara 360º a vista de pájaro, el control de crucero adaptativo con frenada automática de emergencia; el asistente de mantenimiento de carril con corrección automática de la dirección o la alerta de trafico transversal trasero.

Entre las opciones de entretenimiento y conectividad se encuentran la carga inalámbrica para el smartphone y el ya conocido asistente de conectividad y servicio 24/7 Opel OnStar, que, eso sí, a partir del Insignia, incluirá un nuevo servicio de asistente personal que permitirá solicitar, por ejemplo, la reserva de una habitación de hotel o encontrar una plaza de aparcamiento.

Personalización Opel Exclusive

Opel quiere que el nuevo Insignia Grand Sport marque tendencia y dentro de su gran racionalidad de gamas, acabados y equipamientos ha optado por introducir el nuevo programa Exclusive que se estrenará con la berlina y que tiene vocación de extenderse por el resto de modelos. Si dentro de unos meses ves un Opel  Insignia Grand Sport de un llamativo color por la calle, te lo adelanto: es de fábrica. Cualquiera que opte por este nivel de acabado, entre otras cosas como carcarsas de faros de aluminio pulido podrá elegir el color de su coche entre nada menos que 32 millones de opciones. Solo por este 'capricho' de tener un Opel único en el mundo, la marca te cobrará entre 3.000 y 4.000 euros, que es lo que cuesta sacar el coche de la línea de producción en Russelsheim y pintarlo de tu color. 

Hemos probado 1 versión del Opel Insignia

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Javier Leceta

Redactor Jefe

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