Skip to main content

Prueba

Prueba: Porsche 718 Cayman GT4 (2019). ¡Seis cilindros atmosférico!

Prueba: Porsche 718 Cayman GT4 (2019)

Pisar a fondo con el pie derecho, recorrer las marchas con la mano, y tras solo 4,4 segundos, la aguja del velocímetro se planta en los 100. Pero la punta llega mucho más lejos: hasta los 304 km/h. Son prestaciones al nivel de un superdeportivo, pero en dimensiones más compactas. Prueba: Porsche 718 Cayman GT4 (2019).

¿Quieres más cifras? No hay problema. En Nordschleife, el nuevo Porsche 718 Cayman GT4 ha sido 10 segundos más rápido que su antecesor, pero incluso ha sido 4 segundos más veloz que el legendario Carrera GT de 612 CV. No está nada mal para el llamado “pequeño” de los Porsche. Pero lo que le hace realmente especial es su motor. 

VÍDEO: Aquí tienes el Porsche 718 Cayman GT4 en movimiento

Pues sí. Porque este motor que trabaja detrás de mí es un bóxer de seis cilindros, con cuatro litros de cilindrada, 420 CV, y atmosférico. Esto es: tal y como debe ser un bloque de configuración clásica en Porsche, y precisamente la marca hace hincapié en su falta de turbo, o más concretamente, en su respuesta. Es superespontánea y superdirecta, con mucha sensibilidad al pie derecho, gira endiablado hasta las 8.000 vueltas y la entrega de fuerza es muy homogénea y armónica.

Un motor prodigioso

Este bloque es un pariente cercano del que lleva el Carrera 992. Los ingenieros han renunciado al turbo, modificado su interior y han dado como resultado un atmosférico ávido por subir de vueltas. Un tipo de motor que hasta hace no tanto era la tónica general en los deportivos, y hoy se ve como una auténtica rareza en Porsche. Pero este bloque lleva la ultimísima tecnología para estar en forma de cara al futuro. Su sofisticada inyección logra la combustión perfecta, y por tanto, una mayor eficiencia. Y en bajas vueltas, tiene un sistema que desactiva tres cilindros. 

Pero no te preocupes, porque solo apaga una bancada cuando se le requieren menos de 100 Nm de par. Y solo en una zona del cuentavueltas que va de las 1.600 a las 3.000. Por tanto, en cuanto necesitas más rendimiento, tienes los seis cilindros a tu disposición. Y lo he probado y tengo que decir que no notas el paso de tres a seis cilindros. 

Mucho más que motor

En esta prueba del Porsche 718 Cayman GT4 (2019) ha quedado claro que no basta con un moderno motor atmosférico para que el GT4 se convierta en un cañón para circuito. Por eso algunas piezas decisivas han mejorado su aerodinámica. Esto vuelve al coche más rápido, y al mismo tiempo más seguro por su mayor agarre al asfalto. 

Prueba: Porsche 718 Cayman GT4 (2019)

El GT4 lo genera, y de qué manera. Por ejemplo aquí en el eje delantero, los llamados ‘air curtains’ se encargan de pegarlo al suelo, ya que logran que se acumule menos aire en los pasos de rueda, y en su lugar fluya por el lateral de la carrocería hacia atrás. De este modo, el eje delantero se siente menos ligero a elevadas velocidades. Aquí detrás tenemos un nuevo alerón con los nuevos ‘wing legs’, que lo doblan en los extremos, que logran un 20% más de carga aerodinámica en la parte trasera, o lo que es lo mismo, la pega al asfalto. Y hay otra pieza decisiva que no podemos pasar por alto. En otros coches, el difusor suele ser poco más que un elemento decorativo. Pero aquí es vital para la aerodinámica, y tiene en el centro un enorme túnel que expulsa el aire desde debajo, y logra una vez más una mayor presión del eje posterior. 

Y todo esto se nota al conducirlo: el GT4 atmosférico se pega de una manera impresionante a elevadas velocidades, casi como si estuviera fundido con el asfalto. Es impresionante el aplomo que transmite, de modo que se confirma que la aerodinámica hace muy bien su trabajo. Y aquí en el circuito, en las curvas rápidas, entra con absoluta precisión y sale como una catapulta, siempre teniendo todo bajo un absoluto control. 

Prueba: Porsche 718 Cayman GT4 (2019)

En total, aprovecha el efecto suelo un 50% más que el modelo anterior, y a 304 km/h equivale a una carga de nada menos que 122 kilos. No se nos ocurre mejor manera de tener el chasis en estrecho contacto con el asfalto. 

Llega la hora de las comparaciones

Si hablamos de la respuesta de la dirección, en esta prueba el Porsche 718 Cayman GT4 (2019) me recuerda a la del GT3 RS. Precisamente lo lleva delante de mí un instructor. Él maneja 520 CV, pero lo que hace tan especial al GT4 es la agilidad. Es un coche relativamente pequeño, que se siente extremadamente manejable también en carreteras de montaña, y por su tamaño se acerca más a un compacto que a un superdeportivo, por eso es tan dinámico y preciso.

¿He dicho algo del cambio? ¡No! Pero por supuesto no lo puedo pasar por alto. El GT4 tiene una caja manual de seis velocidades, ya que el PDK llegará más adelante. Y le doy las gracias a Porsche, porque este cambio que ahora manejo es, cómo decirlo… Perfecto. Los recorridos son extremadamente cortos y  exactos, y casa perfectamente con un coche como este, ya que es tan preciso como el resto del conjunto. Tan sencillo como que todo encaja, todo fluye, y uno tiene que limitarse a lo que importa: a conducir. 

Prueba: Porsche 718 Cayman GT4 (2019)

¿Y qué pasa con el sonido? ¿Lo perjudica el filtro de partículas? 

Para nada. La realidad es que si te sientas aquí dentro, y subes le motor hasta las 8.000 vueltas, el sonido se vuelve, sencillamente, espectacular. Porque así es como debe sonar un modelo GT de Porsche. Ruge, y aúlla sin recato. En definitiva: el GT4 es una máquina de pura diversión. 


 

Conclusión

Lo mejor

Agilidad, respuesta del motor, cambio, dirección, aerodinámica.

Lo peor

Su precio está cerca de los 100.000 euros... Y de todo un 911

Y además