Prueba Peugeot 508 SW 2019: porque familiar viene de familia

El i-Cockpit evoluciona pero no termina de convencer, pero el Peugeot 508 SW lo compensa con su calidad de acabados y el gran aislamiento acústico.
Primera prueba del Peugeot 508 SW 2019. Al igual que me ocurrió con el Peugeot 508, con ese aire fastback, el Peugeot 508 SW, la variante familiar, es un coche nuevo que también me ha encantado.
Y el Peugeot 508 SW me gustado no sólo es por el frontal, con su imponente parrilla, sus luces diurnas LED opalescentes –dispersan la luz– y el logotipo de Peugeot en el capó, haciendo un emocionante guiño al mítico 504; no sólo por su trasera, con los grupos ópticos tomados del Peugeot 3008 y que tan buena aceptación han cosechado. No; es sobre todo por su silueta shooting brake, que dota al Peugeot 508 SW de una línea atlética, limpia y muy moderna. A todo ello contribuyen sus dimensiones, en especial la altura, ya que, con sus 1,42 metros, es seis centímetros más bajo que la generación actual. En este sentido, el nuevo Peugeot 508 SW es, con sus 4,78 metros de longitud, tres centímetros más largo que el sedán y cinco más corto que su antecesor. Es, pues, más compacto, y aun así resulta más grande...

Todo eso está muy bien, pero ¿y cómo se comporta? AUTOBILD.ES fue el único medio español convocado ya en el mes de abril para probar el nuevo 508 SW antes de su presentación oficial en el Salón de París y, sobre todo, con unidades preserie de la última fase de validación antes de ser producido en serie. Todo un reto, sobre todo para Peugeot, claro. Y para darle una vuelta de tuerca al desafío, además enfrentándolo en la misma prueba dinámica con un BMW 318i Touring y un Volkswagen Passat Variant TDI de 150 CV. Seguramente te preguntes por qué esos dos modelos en concreto: el Passat porque es la referencia del segmento de los familiares, y el Serie 3 Touring, porque es la máxima aspiración en cuanto a dinamismo y deportividad, aunque me dejaron claro los ingenieros que nos acompañaron en la prueba que el objetivo no es ser BMW, porque Peugeot no es una marca premium.

Prueba Peugeot 508 SW 1.6 Puretech 180 CV
Comienzo con el Passat Variant. Tras 20 kilómetros de recorrido por un trazado de carretera secundaria repleto de curvas a las afueras de Sochaux (Francia), combinado con tramos urbanos, me monto primero en el Peugeot 508 SW con el motor 1.6 Puretech 180 CV. El interior, al igual que el exterior, está camuflado y lleno de adhesivos de distintos colores, una suerte de indicadores para los ingenieros, en aquellos lugares donde se han detectado zonas de mejora.
Este motor asociado a la transmisión automática EAT de 8 relaciones es lo más novedoso de Peugeot, y sustituye al 1.6 Puretech de 165 CV. Aunque ha evolucionado muy positivamente el i-Cockpit, el volante me sigue pareciendo algo pequeño y requiere cierto aprendizaje. Los asientos tampoco me terminan de encantar. Acabo de bajarme del Passat Variant, en el que la postura ideal se consigue en un santiamén, mientras que en el 508 SW se necesita un poco más de tiempo. Arranco e inicio la marcha. A medida que voy cogiendo velocidad hay un aspecto que ya puedo destacar: el nivel de aislamiento acústico es fabuloso. Sí se detectan ciertas –aunque mínimas– turbulencias por el vinilado del camuflaje y los espejos retrovisores. El ingeniero que nos acompaña me pregunta primeras impresiones. Le indico que el aislamiento es impresionante. "Para nosotros es una obsesión la rigidez del conjunto, para eliminar los ruidos parásitos", explica. Llegan curvas y el 508 SW apenas oscila en las curvas. Es una maravilla ir un carguero como este y que el paso por curva sea tan noble, cosa que con un SUV es más crítico.
La dirección, suave aunque firme, y una transición de las relaciones magnífica en modo Sport, facilitan los adelantamientos con seguridad. Eso sí, la vista hacia atrás es muy muy mejorable. No es que la luneta trasera sea pequeña –la pronunciada caída del techo en consonancia con los cánones de una silueta shooting brake–; sino que la altura de la bandeja del maletero propicia una mala visión trasera. Un pequeño detalle a mejorar.
Como pasajero en el Peugeot 508 SW 2019
En el siguiente tramo viajo como pasajero en la parte trasera del 508 SW. El espacio atrás es enorme y un adulto como yo –mido 1,83 metros de altura– viaja con absoluta comodidad. Eso sí, no puedo meter los pies debajo del asiento delantero, un defecto que también detecté en el DS7 Crossback. Al parecer tiene que ver con el hecho de que el motor de los ajuste eléctrico de los asientos se sitúa ahí debajo...

El firme está bastante cacheado –¿lo habrán hecho a propósito?– y lo cierto es que el sistema de suspensiones del 508 SW filtra –McPherson delante y paralelogramo deformable atrás– filtra de maravilla.
Prueba Peugeot 508 SW BlueHDI 180
Es hora de conducir el Serie 3 Touring y de ahí al 508 SW con motor BlueHDI de 180. Con el motor BlueHDI se nota al arrancar que es un diésel, pese al buen aislamiento acústico, pero se nota mucha finura. Dinámicamente hablando, el Serie 3 es toda una referencia, pero el chasis del 508 SW no le anda la zaga por mucho. Es más, en esta segunda toma de contacto me he acoplado mejor al puesto de conducción y llevar el familiar de Peugeot resulta muy placentero. Y el mayor par del motor diésel me parece el compañero perfecto para el 508 SW.