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Prueba

Prueba Peugeot 5008 BlueHDi 130: ejemplo a seguir por su polivalencia

Prueba Peugeot 5008 BlueHDi 130
Nota

7

Diésel y con tracción integral.

Hay que reconocer que al Peugeot 5008 le ha sentado de maravilla vestirse de SUV y dejar a un lado su pasado de monovolumen. En este caso, me pongo al volante de la versión diésel intermedia, ya que hay una versión con 100 CV y otra con 180. Y te recuerdo que en gasolina está el PureTech de 130 CV y el THP de 165. Así ha sido la prueba del Peugeot 5008 BlueHDi 130.

VÍDEO: Así es el Peugeot 5008

He querido conducir la versión intermedia para comprobar si los modelos de gasóleo están llamados a desaparecer o siguen siendo perfectamente válidos. Se trata de un propulsor turbo de cuatro cilindros y 1.499 cc que entrega los mencionados 130 CV a 3.750 rpm. Aunque lo que más destaco es que resulta muy agradable de usar, ya que ofrece 300 Nm de par desde tan solo 1.750 rpm. Esto se traduce en un empuje homogéneo en todo el rango de vueltas y en un consumo reducido. En este test el gasto medio ha sido de 5,4 litros, que es una cifra bastante contenida teniendo en cuenta el tamaño (mide 4,6 metros de largo) y el peso (1.505 kg) del 5008. Sin duda, resulta vital para rebajar esta cifra el Start-Stop, que entra en funcionamiento a 20 km/h.

Mantenimiento del Peugeot 5008: todo lo que debes saber

Por fuera resulta muy atractivo y es que hasta el pilar B es igual que su hermano menor, el 3008, pero se estira en la zaga para ofrecer una gran habitabilidad interior y un maletero muy capaz. La distancia entre ejes de 2,8 metros también ayuda a que los pasajeros se sientan a sus anchas. Tiene una tercera fila de asientos con dos butacas escamoteables cuyo mecanismo de plegado es muy sencillo de usar, pero solo las recomiendo para niños, ya que a un adulto le obligan a doblar mucho las piernas.

Si tengo que ponerle algún defecto al interior, diría que cuesta acostumbrarse al i-Cockpit, que es como Peugeot denomina a su ya característica disposición del cuadro de mandos en lo alto, con el volante situado en posición rebajada. Y el uso del sistema multimedia tampoco resulta demasiado intuitivo. Pero al final te haces, tanto a uno como a otro.

La respuesta en carretera es equilibrada: en autopista se muestra muy asentado y no balancea en exceso en zonas de curvas, ni resulta excesivamente duro como para que tus acompañantes se quejen de exceso de firmeza. La dirección resulta bastante precisa y el cambio manual de seis velocidades ofrece unas inserciones correctas.

Esta unidad de pruebas es el acabado GT Line, que es el más alto de gama. Cuesta 4.450 euros más que la versión de acceso (Active): en total, sin extras ni descuentos, 34.150 euros, pero viene equipado de serie con navegador 3D de TomTom, Apple Carplay y Android Auto,cámara de visión trasera de 180º y Pack Safety Plus (luces automáticas, detección de atención y prevención de cambio involuntario de carril).

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Conclusión

Lo mejor

Ofrece polivalencia y un buen equilibrio entre confort y dinamismo.

Lo peor

Es recomendable si habitualmente te mueves por carretera pero no entras al centro de grandes ciudades.

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