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Prueba

Prueba Peugeot 3008 Blue HDI 180 CV, un gran cambio

Pues molt be
Nota

9

Redacción Auto Bild

Cambia en todo, menos el nombre

Prueba del Peugeot 3008 nuevo, el todocamino compacto de Peugeot que no era, ni mucho menos, un éxito de ventas. Y quedarse atrás en el segmento más en alza del mercado no era una opción para Peugeot. Estaban obligados a actuar rápido. Además, recientemente han surgido nuevos competidores, como el Renault Kadjar y el Seat Ateca
Por lo que parece, ese concepto crossover a medio camino entre un monovolumen y un SUV que tenía la primera generación del 3008 no terminaba de convencer. Pero eso ya es historia, porque el nuevo llega con una nueva imagen y argumentos de sobra para rivalizar incluso con las marcas premium. 
El diseño exterior te puede gustar o no. Eso es algo muy personal, así que no me voy a detener mucho en este apartado. Solo permíteme que diga que a mí me parece muy acertado: moderno,agresivo, robusto, llamativo. La verdad es que no le pongo ni un pero. Y a los que se giran a mi paso con cara de "mira qué coche tan chulo ha hecho Peugeot" también parece que les gusta.


¿Y dentro? Deja que vaya poco a poco, porque tiene mucha miga...


Cuando te sientas por primera vez dentro del nuevo 3008, te quedas impresionado. Algunos detalles me recuerdan a ese estilo de cockpit de aeronave con el que ya sorprendió el DS 5; otros aspectos son muy de marca premium, como la madera veteada que recorre el salpicadero y tiene continuidad en las puertas en unos paneles con unas formas que parecen de concept car; o los detalles de aluminio anodizado. Sin olvidar, el nuevo i-Cockpit, que ahora ofrece un cuadro de mandos completamente digital, con unos gráficos en 3D tan molones y efectistas como los del sistema Virtual Cockpit de Audi.

Prueba Peugeot 3008 2017


Y ya que menciono este nuevo 
i-Cockpit, aquí van algunas consideraciones al respecto: por un lado, debo reconocer que ya no me cuesta acostumbrarme a un volante tan pequeño, colocado en una posición tan baja para poder ver el cuadro de mandos asomando por encima del aro. No obstante, en este caso, el volante achatado por ambos polos en plan globo terráqueo ya me parece excesivo. Reconozco que es una chulada, pero da la impresión de ser casi cuadrado y, desde luego, eso no ayuda en las maniobras rápidas. Puede que me equivoque, pero creo que tarde o temprano Peugeot volverá a un cuadro de mandos convencional.
Por otro lado, como te comentaba antes, me parece tremendamente acertado que hayan apostado por un puesto de mando completamente digital. Eso sí es dar un paso al frente, un puñetazo encima de la mesa y es hacer justo lo que deberían haber hecho todos sus rivales en sus recientes actualizaciones.

Nuevo Peuegot 3008: Con pantalla de 12,3 pulgadas

Se trata de una pantalla panorámica de 12,3 pulgadas, que se divide en tres zonas para mostrar la información que elijas según distintas configuraciones preestablecidas: Mínimo (solo muestra la velocidad, el control de crucero y los avisos de señales de tráfico), Cuadrantes (es la opción más clásica y dibuja velocímetro y cuentavueltas analógicos dentro del cuadro digital), Conducción (presenta el gráfico del control de crucero adaptativo, la velocidad en dígitos y unas ruedas giratorias en los lados con revoluciones y km/h), Navegación (el que para mí es más completo, con mapa de navegación en el centro y el resto de funciones en los laterales) y Personal (tú eliges lo que quieres ver).

Botonera del Peugeot 3008


Lo que me parece un acierto es que hayan sabido rectificar algo que en su momento criticamos del 308. Un modelo en el que han simplificado tanto el interior, que para configurar un solo parámetro estás obligado a hacerlo desde la pantalla principal y tienes que hacer varios pasos. Por suerte, en este nuevo 3008 han puesto ocho botones de acceso directo en la consola, que son fáciles de identificar, están al alcance de la mano y, por tanto, facilitan las cosas.
A continuación de la consola se sitúa la palanca de cambios, que en el caso de la unidad de esta prueba acciona una transmisión automática EAT6 de convertidor de par con seis marchas, cuyo diseño es tan poco convencional como acertado.


¿Calidad en todos los aspectos?


Los materiales de esta versión GT son francamente buenos: cuero en asientos, puertas, volante y cambio; madera y plásticos engomados no solo en las partes visibles, sino también en la zona inferior del salpicadero (donde apoyan las rodillas), con lo que se mejora el confort.
¿Cosas a mejorar? Quizás algunos ajustes, como el de la guantera, al menos en esta unidad, y el espacio interior. De hecho, deja que te hable de este punto con detenimiento. 
En la parte delantera se logra una buena postura de conducción gracias a que el volante y el asiento permiten múltiples opciones de regulación. Lo malo es que la sensación de espacio no es muy grande. Pero, claro, tener un salpicadero y una consola central tan resultones tiene sus consecuencias... Además, la segunda fila no ofrece unas cotas demasiado amplias ni para las piernas ni para la cabeza. No obstante, ten claro que sus medidas son similares a las de la competencia e incluso en el hueco disponible para los hombros está por encima. Así que podrías viajar con tres acompañantes en la segunda fila sin problemas.

No, no pasa nada si te lo compras


Y donde no podrás ponerle pegas es en el maletero. No solo porque sus 520 litros superen la media de este segmento, sino porque al abatir los respaldos posteriores el suelo queda plano y sin escalón; también porque esconde una rueda de repuesto de emergencia de 18 pulgadas y no el indeseable kit reparapinchazos; y, por último, porque, como en esta unidad, puede abrirse con solo deslizar un pie por debajo del paragolpes trasero (468 euros).
Así se las gasta en movimiento
Este coche tiene tanto que ofrecer y yo tanto que contar, que me estoy yendo por las ramas... Basta ya. Me pongo el cinturón, presiono el botón de arranque y en marcha...

Con 180 caballos bajo el capó


El modelo que conduzco está equipado con el motor 2.0 BlueHDi de 180 CV. Se trata de un propulsor poco ruidoso, que te permite ir relajado y, si le exiges, ofrece unas prestaciones mejores que sus hermanos de menor potencia. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos y pasa de 80 a 120 km/h en 6,2 segundos, lo que se traduce en total seguridad y confianza a la hora de hacer un adelantamiento. Además, el consumo no se eleva en exceso. En este test ha gastado una media de 6,2 litros.
Va unido a un cambio automático de convertidor de par que no va nada mal, pero que si le exiges rapidez con el pedal derecho a fondo, verás que no está concebido para eso. Al menos, al activar el modo Sport permite que los saltos entre marchas sean a un régimen superior y parece ganar algo de rapidez.

Peugeot 3008 caja EAT8


Su respuesta en marcha la encuentro muy similar a la del 308, sin que se note su mayor altura. Esto, sin duda, es una ventaja. Además, su dirección rápida en combinación con el volante pequeño, ayuda a incrementar esa sensación.
Por su parte, la suspensión tiene un tarado que busca el equilibrio. No es tan blanda como para que flotes sobre la carretera ni tan firme como para perder un empaste al pasar por una grieta. Sí es cierto que esperaba un comportamiento más afinado y agresivo, sobre todo, teniendo en cuenta su aspecto exterior, pero lo cierto es que eso no encajaría con la filosofía de la marca.
Peugeot no ha escatimado a la hora de introducir mejoras en su 3008, pero tampoco se ha cortado al elaborar la tarifa oficial. La versión GT que ves en las imágenes cuesta 37.300 euros y si quieres equiparla tan bien como esta unidad de pruebas, debes sumar 7.604 euros. Esto eleva la factura final a nada menos que 44.904 euros...
Por suerte, el precio base del 3008 es de 25.150, que es lo que cuesta la versión 1.2 PureTech 130 con acabado Active.

Conclusión

Lo mejor

Cambio de imagen, confort de marcha, habitabilidad

Lo peor

El espacio en la plaza del copiloto resulta pequeño

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