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Coches 4x4

Prueba Range Rover Sport, ahora más asequible

Juan Antonio Corrales

Probamos el Range Rover Sport 'más asequible', porque estrena una versión de menos potencia y menos precio. ¿258 caballos son suficiente?

El nuevo Range Rover Sport se puso de largo en el Salón de Nueva York 2013. Allí se desveló por completo su nuevo diseño, con un aire mucho más deportivo, tomando prestadas las líneas de su hermano pequeño, el Range Rover Evoque. La toma de contacto del nuevo Range Rover Sport ha servido para dejar claro que, efectivamente, que la nueva generación de este Land Rover no solo busca ser más deportiva, sino que lo consigue. Esto se nota, sobre todo, en el tarado de las suspensiones, que se muestran bastante más firme. Si unes esto a la reducción de peso, el resultado es un modelo que se muestra bastante ágil, sobre todo si lo comparas con su antecesor.

En cuanto al puesto de conducción, la sensación que me envuelve una vez sentado en él es la de un modelo más agresivo. Se puede decir que se ha producido una traslación del diseño del habitáculo del Evoque al Range Rover Sport. Además de los excelentes acabados y el volante de menor dimensión y aro más grueso, una de las cosas que me ha llamado especialmente la atención es la sustitución del mando giratorio del cambio automático de ocho velocidades por una palanca a la antigua usanza. Otro guiño a los conductores que buscan un 'feeling' más 'racing' es que además, en manejo secuencial, tienes que empujar hacia adelante el cambio para reducir como en los coches de competición. Además, esta modificación no es solo estética, sino que también se traslada al funcionamiento de la transmisión, firmada por ZF y bastante rápida a pesar de no utilizar un sistema de doble embrague.

A nivel de habitabilidad, una de las novedades más importantes del Range Rover Sport 2013 es la posibilidad de tener una tercera fila de asientos que, por cierto, se pliega de forma eléctrica gracias a unos pequeños motores incorporados que se camuflan justo debajo de ellos. La cota de altura está bien conseguida, pero el espacio para las piernas es muy pequeño. En el caso de la segunda fila, si has elegido montar la tercera, tienes la posibilidad de regularla de forma longitudinal; en caso contrario no tienes esa posibilidad, aunque sí puedes reclinar el respaldo.

En cuanto al maletero, el Range Rover Sport nuevo cubica 784 litros con dos filas de asientos, una cifra más que notable, pero lo que realmente me ha sorprendido es que las versiones que no tienen tercera fila esconden bajo el piso del compartimento de carga una rueda de repuesto de verdad. Puede parecer una tontería, pero los neumáticos de este Range no son precisamente pequeños... En el apartado 'offroad', la noticia radica en que Land Rover pone a disposición del cliente dos sistemas de tracción: uno con reductora y otro sin ella, como puedes leer en la información del Range Rover Sport 2013 que escribió mi compañero Emilio Salmoral y en la que puedes consultar todos los precios antes de que salga a la venta.

Prueba del Range Rover Sport 3.0 SDV6 292 CV por Luis I. Guisado

Aunque me podría haber montado por primera vez en el Range Sport 5.0 V8 SC por las carreteras y caminos de Inglaterra y Gales, lo cierto es que he preferido conducir primero el diésel V6 más potente, ya que seguro que se va a convertir en la versión más popular. Existirá una versión con menos caballos con el nombre de TDV6, pero la marca ha decidido llamar a este modelo de 292 CV Range Rover Sport SDV6.

 

Range Rover Sport SDV6

El Range Rover Sport SDV6 Autobiography de esta Prueba de Conducción

Nada más montarme me llama la atención que el puesto de conducción es muy bajo. Podría llegar a pensar que estoy en un coupé deportivo si no fuera porque tengo un botón para activar la reductora a mi izquierda. Pero en lugar de ese, prefiero presionar otro botón: el de arranque.

El Range Rover Sport SDV6 tiene un sonido bastante poderoso que da la sensación de que el V6 de tres litros es en realidad un ocho cilindros. Su funcionamiento es suave en todas las situaciones, algo a lo que también ayuda la caja de ocho velocidades. Me ha gustado que cambia de marcha en el momento adecuado y de manera casi imperceptible, aunque, a falta de probarlo con más detenimiento por mi recorrido de pruebas en España (¡y con el volante en el lado bueno!), tengo la sensación de que el inicio de la marcha es un tanto brusco. Esto será cuestión de semanas confirmalo.

Y ya que te menciono la ZF, te aporto un dato más: cuando llevas al Range Rover Sport SDV6 a 140 km/h, en el cuentavueltas ves que llevas un régimen de 2.000 rpm. Es decir, tiene una octava extralarga de 70 por hora que va de maravilla cuando llaneas sin emplearte demasiado con el acelerador. Y 'si te da' por aplicarte, lo que obtienes es una respuesta contundente desde muy bajas vueltas. Podría decir que hasta sientes los 600 Nm de par que arroja el motor sobre las ruedas.

Cuando en enero tuve la oportunidad de hablar con Nick Rogers, jefe de ingenieros de Land Rover, me dijo que quería que el nuevo Range Rover Sport fuera el 911 de los SUV. No sé si llegaría a tanto (creo que me sigue gustando mas el Porsche cayenne), pero lo cierto es que tiene una pisada de lo más aplomada, al menos con las enormes llantas de 21 pulgadas que calzaba la unidad de mi prueba.

Para terminar la prueba, el recorrido incluía un circuito TT 'de los buenos'. Casi una hora de caminos, vadeos, subidas, bajadas... y baro, mucho barro. Te lo puedo resumir con una frase: "La electrónica hace milagros". Te aseguro que hay zonas por las que yo no hubiera pasado si no hubiera habido gente de land Rover diciéndome que siguiera. Y, te repito, con ruedas de 21 pulgadas puramente asfalteras.

Y es que el nuevo Range Rover Sport te muestra en la pantalla central táctil todo lo que va haciendo: bloquea el diferencial central, el trasero, los dos, ninguno... Lo hace de manera automática mientras también te indica la posición de los ejes, las ruedas y ¡hasta dónde te llega del agua si estás metido en un río!

Prueba del Range Rover Sport 5.0 V8 SC 510 CV por Luis I. Guisado

 

La versión tope de gama es el Range Rover Sport 5.0 V8 Supercharged, que con 510 CV es un auténtico misil sobre ruedas. Esto te lo puedo asegurar, porque durante la prueba de conducción pude ponerlo (casi) a fondo en una pista de aterrizaje de 3 km de largo.

El empuje del Range Rover Sport 5.0 V8 Supercharged es brutal a cualquier régimen. Cuando pisas el acelerador con ganas a 200, sale catapultado hacia adelante como si fueras a 80 en tu coche. El cambio ZF, también de ocho relaciones, cambia tan rápido que hay veces que pienso que es una caja de doble embrague. Además, si activas el modo de conducción 'dynamic' o pisas a fondo el pedal de gas, aguanta la marcha hasta casi las 7.000 vueltas.

Si antes te decía que en el SDV6 el sonido es bueno, en el Range Sport 5.0 V8 es salvaje y no es una manera de hablar. Los ingenieros han trabajado para que sea a así, ¡y vaya si lo han conseguido! También me aseguraba que habían trabajado para que lo que oyes en el habitáculo sea el rugido de los escapes, pero amortiguado.

 

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