Prueba

Mitsubishi Outlander Kaiteki: se mete en la pomada

Javier de la Calzada

25/04/2013 - 11:07

Con un motor de 150 CV diésel solvente, un espacioso interior con tres filas de asientos y tracción a las cuatro ruedas, el Mitsubishi Outlander Kaiteki es, desde hace ya unos años, una opción más dentro del amplio abanico de SUV.

Esta semana he tenido entre mis manos el nuevo Mitsubishi Outlander Kaiteki. Recuerdo hace ya hace diez años cuando acudí a la presentación de la primera generación del Mitsubishi Outlander. Por aquella época empezaba a nacer un segmento en donde las marcas veían que existía negocio: coches grandes y ligeramente sobreelevados, pensados para el asfalto pero con soluciones mecánicas que permiten hacer una ligera incursión por campo. Si a todo esto le añades una estética atractiva, una posición dominante al volante y un maletero grande y accesible, teníamos la fórmula perfecta del éxito.

En esta última década este tipo de modelos han florecido a una velocidad de vértigo, pero, ojo, que ahora la moda ha cambiado y se llevan otros SUV más pequeños, económicos e igual de bonitos. Mitsubishi también tiene presencia aquí con el Mitsubishi ASX, uno de los coches más recomendables si lo que buscas es lo que te he explicado unas líneas más arriba.

El Mitsubishi Outlander Kaiteki afronta ahora su tercera generación con atributos suficientes como para reparar en él a la hora de afrontar una posible compra de un modelo de sus características. Voy a ser muy directo: ¿Qué es lo que más me ha impresionado para bien? Su inmensa capacidad de carga y confort de los ocupantes. ¿Y para mal? La sensación de pesadez, que en ocasiones, transmite el coche cuando le exiges más potencia de la que puede dar. Por ponerte un ejemplo, es como si a un corredor que está a punto de cruzar la línea tras correr el Maratón le dices: “oye, que no, que todavía te quedan 20 kilómetros…” Pues eso, una sensación de fatiga por culpa de todo el peso que tiene arrastrar sus 150 CV y peor si lo llevas hasta los topes.

Estéticamente, mi valoración te puede valer o no porque es algo totalmente subjetivo. Y también aquí voy a ser sincero, como si de la prueba del polígrafo se tratara: no es el coche más bonito de la marca. Se queda lejos del ASX, un coche redondo en ese aspecto. Pero bueno, en la redacción he escuchado comentarios de todo tipo y yo lo veo y lo vuelvo a ver y encuentro que su diseño es muy 'japo', demasiado grande, poco aerodinámico, aunque eso sí, con un frontal con mucha personalidad que lo diferencia de sus conservadores rivales. Está claro que es un coche distinto y mucho más reconocible que un Captiva, Sorento o CR-V, por ejemplo.

Así es el interior del Mitsubishi Outlander Kaiteki

El interior, como te decía antes, es inmenso y con unos butacones delanteros grandes y muy cómodos. A modo de anécdota, si pones la calefacción de los asientos a la máxima potencia corres el riesgo de tener que saltar en marcha en busca de un lago… Fuera bromas, su eficacia es total y en días de frío intenso se agradece tener, en pocos segundos, las posaderas calentitas. La segunda fila se desplaza 25 centímetros, lo que redunda en un mayor maletero; esta es una solución muy práctica, por ejemplo, si llevas sillitas de niños, porque no necesitan mucho espacio para las piernas. Para ocasiones excepcionales, puedes desplegar la tercera fila a la que no le pidas a tu abuela que se acomode en ellas, porque es pequeña y de complicado acceso, pero sí es muy válida para tu hijo adolescente que puede saltar a ella sin problemas.

El maletero del Mitsubishi Outlander Kaiteki merece capítulo aparte. Si optas por la tracción delantera (yo no lo haría) cuentas con más litros (550) que si eliges la tracción integral (519). Aunque veas una diferencia de 30 litros compensa contar con esa ayuda suplementaria que supone tener tracción en los dos ejes. Pero al grano con el maletero: si abates las la tercera y segunda fila cuenta con 1.625 litros. Eso es mucho hueco, te lo aseguro porque he transportado dos butacas bastante grandes. La unidad de pruebas contaba con apertura de maletero eléctrica. Es cierto que en ningún coche me gusta este extra porque donde esté la mano para hacer esa maniobra que se quite ese motorcito eléctrico que se pude romper en el momento menos inesperado, además en una extraña maniobra del sistema que no conseguí adivinar el porqué, el maletero se cerró inesperadamente golpeándome en la cabeza. Seguro que se debe a un hecho puntual pero cada vez que metía algo, lo miraba de reojo mosqueado.

Los acabados son buenos y todo queda a mano, aunque llama poderosamente la atención el tamaño de sus enormes levas detrás del volante: me ha gustado mucho ese detalle. Por el contrario, una operación tan rutinaria como conectar el Bluetooth se convierte en una operación en la que tienes que tomarte tu tiempo, ya que no es nada intuitiva; además se efectúa mediante órdenes vocales. La pantalla, por otra parte, es enorme y cuando accionas la marcha atrás ves con claridad todo aquello con lo que te puedes topar.

Así es el motor del Mitsubishi Outlander Kaiteki

Aprieto el botón de arranque para empezar la prueba del Mitsubishi Outlander Kaiteki, bajo la palanca de la caja automática hasta la D y salgo del garaje. La suavidad en estos primeros metros es la tónica dominante, además el Outlander te da una sensación de control total por la gran altura al suelo con la que cuenta y eso puede dar una sensación (falsa, ojo) de control. En ciudad, lo único que debes tener cuidad es con no rayarlo porque cuesta, al principio, hacerse con las sus dimensiones pero si te tienes que meter en un parking no te preocupes porque sus sistemas de alerta para evitar toquecitos son muchos y variados.

En carretera, es cuando echo en falta o más potencia o menos peso porque la sensación es de estar arrastrando un remolque cuando llevas el coche cargado de personas y cosas. Los balanceos en curva se han mejorado en esta nueva generación, olvídate de ver cómo el resto de acompañantes se agarran a los asideros cada vez que trazas un giro. La suspensión es firme (pero no incómoda) y tu espalda llegará descansada a su destino. La dirección no es un alarde de precisión, debes tener en cuenta ese factor ineludible de coerción para que el Outlander pase por donde quieres, aunque te aseguro que este es un mal común en todos los coches de sus características.

El motor de este Mitsubishi Outlander Kaiteki es un 220DI-D con 150 CV y, en esta ocasión, con tracción a las cuatros ruedas. No pienses que contar con este suplemento supone que puedes meterte por terrenos prohibidos para otros vehículos (en algunos casos sí) pero sobre todo es por un tema de seguridad ya que, por ejemplo, en una carretera con nieve o si conduces bajo una fuerte lluvia, esa falta de agarre te puede jugar una mala pasada que gracias al 4WD se puede atenuar. Mediante un botón puedes seleccionar tres modos: 4WD Eco, en donde la tracción va directamente a las ruedas delanteras; 4WD AUTO, tracción total aunque ligeramente con mayor fuerza a las delanteras y, por último, 4WD LOCK, lo mismo pero con un más empuje a las traseras. Con la segunda opción puedes atravesar caminos de tierra a velocidad ligera (muy divertido) con seguridad, mientras que si te encuentras con barro o arena opta por LOCK y no tendrás que sufrir en vano.

Costes del Mitsubishi Outlander Kaiteki

Y, para acabar, un vistazo al precio. Puede que los 38.390 euros con acabado Kaiteki para la versión automático puede que te resulten demasiado, pero debes valorar el altísimo equipamiento de serie con el que cuenta, con elementos como la alerta del cambio de carril, el programa de velocidad activo o el sistema de colisión frontal, que vienen de serie.

El Mitsubishi Outlander Kaiteki es una opción para desmarcarte de lo habitual y tradicional. Cuenta con muchas cosas buenas pero también con otras mejorables que lo colocan por detrás de su competencia. Si este modelo te gusta, mi recomendación es que optes por la tracción a las cuatro ruedas, cambio automático y acabado Kaiteki.

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