Prueba del Isuzu D-Max 2024: un pick-up sincero que le hace frente a todo

Probamos el Isuzu D-Max 2024, un pick-up japonés recién actualizado y con un motor diésel de 164 CV. Un modelo sincero y sorprendente fuera del asfalto.
Iluminación ambiental, asientos con masaje, sistema multimedia con videojuegos y servicios de streaming incorporados… Los coches nuevos cada vez incorporan más elementos, si bien no todos son necesarios. Ahora bien, ¿dónde queda la verdadera utilidad? Eso es lo que representa el nuevo Isuzu D-Max 2024, un pick-up robusto y razonable que ya hemos probado.
La historia de Isuzu con los pick-up se remonta a 1961, cuando lanzó el Elfin al mercado. Tras él llegaron modelos como el Faster en 1972 y no fue hasta 2002 cuando el Isuzu D-Max se lanzó al mercado, entonces junto a General Motors. En 2020 llegó la actual generación, la cual acaba de recibir una actualización sutil.
Lo que ha hecho la firma japonesa es un restyling que afecta a varias áreas. Por ejemplo, ahora la gama se simplifica, lo que elimina la versión N57. También dejan de estar disponibles las variantes de carrocería Single y el cambio manual, aunque no de forma definitiva.
Sea como fuere, actualmente se puede encontrar este pick-up en carrocería Space y Crew, con cuatro acabados con cambio automático y tracción 4X4. Todos comparten mecánica, pero presentan cambios de equipamiento y de apariencia, la cual también se ha visto modificada.
Cambios sutiles
El diseño del Isuzu D-Max 2024 no ha cambiado demasiado respecto de la versión lanzada en 2020, pero no ha permanecido sin variaciones. En el frontal, destaca una nueva parrilla y paragolpes, así como unos faros de nuevo diseño y un capó modificado. Por el lateral, mientras tanto, hay nuevos diseños de llantas y estribos, entre otros detalles.
Junto a esto, en la zaga también hay diferencias en esta actualización, con unas nuevas ópticas para los pilotos posteriores y otras nervaduras en la puerta de la caja. Más allá de estos y otros detalles sutiles, todo sigue igual en el modelo asiático.
En el interior del D-Max, por otra parte, también hay novedades. Destaca el nuevo diseño del volante y la inclusión de tomas USB-C. Sin embargo, lo más llamativo es el apartado tecnológico, con un cuadro de instrumentos semidigital de 7,2” y una pantalla central de 8/9” pulgadas según versiones. No ofrece la mejor resolución y respuesta, pero cumple adecuadamente.
Tecnología aparte, en el habitáculo se respira robustez. Hay materiales blandos en algunas zonas, así como plásticos duros en otras áreas, si bien los ajustes son correctos. Además, hay varios huecos portaobjetos y una amplitud razonable en todas las plazas. El acceso a las traseras, eso sí, es algo estrecho en la carrocería Crew, con unas puertas que podrían abrirse más.
Un motor turbodiésel y tracción 4X4
En tiempos de electrificación como los que vivimos, el motor del Isuzu D-Max 2024 es una auténtica rara avis. En todas las versiones se monta el mismo propulsor, el cual también se usa en algunos camiones de la marca: un cuatro cilindros turbodiésel de 1,9 litros que se asocia a un cambio automático de seis velocidades y rinde 164 CV que se envían a ambos ejes.
Esta mecánica promete un consumo combinado WLTP de 9 litros a los 100 km, razonable en un pickup de 5.280 mm de largo, 1.870 mm de ancho y 1.790 mm de alto. Asimismo, este es un modelo que promete ciertas capacidades offroad, razón por la cual cuenta con una suspensión independiente de doble triángulo con muelle helicoidal delante y ballestas detrás.
Por otro lado, destaca su ángulo de ataque de 30,5º, ventral de 22,9º y salida de 24,2º. También presenta una capacidad de vadeo de 800 mm, mientras que sus cualidades como camioneta tampoco decepcionan: 900 kg de carga útil y 3.500 kg de peso máximo remolcable. En definitiva, el D-Max busca ser un vehículo para todo.
¿Lo consigue?

Para saber si realmente es tan polivalente como promete, la prueba del Isuzu D-Max se ha realizado por carretera y por campo, en rutas off-road. Así, el modelo de la marca japonesa ha demostrado que, si bien no llega a combinar a la perfección las cualidades de un turismo y las de una camioneta, logra cubrir ambas áreas mejor de lo que uno se esperaría.
Siendo este un vehículo más enfocado al trabajo, en carretera es donde menos puede brillar. El tacto de los pedales es bastante blando y hay que acostumbrarse a los frenos (de discos ventilados delante y tambores detrás), así como la dirección también es blanda y algo imprecisa. En el caso de la suspensión, tampoco destaca por su firmeza, lo que penaliza en curva.
Sea como fuere, eso no quiere decir que la conducción sea mala, sino que requiere de un proceso de adaptación. Es una configuración más enfocada a la circulación en terrenos complicados y no tanto a las vías convencionales. Una vez que te haces a ella, el pick-up de Isuzu es agradable al volante y tan cómodo como varios coches convencionales del mercado.

En carretera puedes viajar sin inconvenientes, más allá del sonido del viento a partir de unos 100 km/h (cosas del diseño de la carrocería de este tipo de vehículos, claro). Además, el motor diésel empuja con suficiente decisión y suavidad, aunque no esperes un silencio sepulcral. Al menos, cuando le requieres una mayor entrega de potencia.
En ese momento, el propulsor trabaja con un cambio automático que, si bien no es especialmente rápido, cumple perfectamente su función. También puedes usarlo en modo manual, pero lo cierto es que no sentirás la necesidad de hacerlo.
De esta manera, conducir el D-Max 2024 en carretera no te cambia la vida, pero tampoco es tan distinto de lo que ofrecen otros modelos del mercado. La única pega está en los asistentes a la conducción, que se han incrementado en esta nueva versión por cuestiones de normativas y son muy intrusivos en ocasiones.
¿Y fuera de la carretera?

Con un mando giratorio en la consola central puedes cambiar entre los modos de tracción a las dos ruedas, cuatro ruedas y la reductora. Además, hay botones junto al selector de marchas para funciones como el bloqueo del diferencial y el control de descenso, que funciona realmente bien.
Junto a esto, otro botón de esta zona activa una de las novedades de este pick-up: el sistema Rough Terrain, que optimiza el control de tracción en situaciones de baja adherencia. Se encarga de reducir el par en las ruedas con menos agarre para otorgárselo a las que tienen más, haciendo que la conducción sea más fácil en terrenos complejos.
Con todo esto, el Isuzu D-Max ofrece una conducción propia de un todoterreno puro. Es aquí donde su dirección y suspensión suponen un beneficio, pudiendo pasar por caminos rotos y cuestas bacheadas sin problemas. Incluso las zonas deslizantes y los desniveles pronunciados se pueden gestionar con una sorprendente facilidad en este pick-up.

Para saber todo lo que está pasando, la pantalla central ofrece gráficos que indican los grados de inclinación e incluso la presión y temperatura de las ruedas. Así, no necesitas nada para conducir por áreas complejas fuera del asfalto. En muchas ocasiones, la reductora o algo de inercia basta para superar los obstáculos sin despeinarse.
Por supuesto, el D-Max no es un vehículo enfocado expresamente a este tipo de conducción, razón por la que sorprende aún más. Busca ser polivalente como un vehículo y lo consigue, rindiendo como debe en carretera y superando todas las expectativas fuera de ella.
Precio y rivales

El precio del Isuzu D-Max arranca en 34.200 euros (sin IVA) para la versión Single de acabado básico, que igualmente cuenta con el motor diésel de 164 CV y la tracción 4X4. Más adelante se prevé la llegada de un modelo 100% eléctrico y hay versiones con hibridación ligera en otros mercados, pero de momento la apuesta está en la combustión de toda la vida.
Entre sus rivales, el Ford Ranger está disponible desde 25.660 euros, pero su versión 4X4 diésel de 170 CV sube a 26.850 euros. Es así en la versión de cabina sencilla, pero la Super Cab (equivalente a la Single de Isuzu) 4X4 se encuentra por 27.090 euros. Por otro lado, el Ssangyong Musso Sports diésel de 202 CV arranca en 32.500 euros y la Toyota Hilux comienza en 29.421 euros sin IVA.
Valoración
Nota 7.5
El Isuzu D-Max es más capaz de lo que aparenta, con un rendimiento espectacular fuera de la carretera y un comportamiento adecuado en el asfalto. Su precio no es tan competitivo respecto de algunos rivales, pero es un paquete muy completo.
Lo mejor
El rendimiento fuera del asfalto, la comodidad en carretera y la tracción 4X4 en toda la gama.
Lo peor
Algunos asistentes a la conducción muy intrusivos, algunos materiales del interior y el precio algo elevado respecto de algunos rivales.

