Prueba: Ford F-150 Raptor 2017

Su concesión a la moda 'downsizing' ha sido bajar de un V8 a un V6, en este caso un biturbo de 3,5 litros que, si bien al ralentí apenas se hace notar, en cuando lo subes de vueltas se pone a bramar como un animal, acompañado de los silbidos de sus compresores. En definitiva, es un pick up que mantiene el sabor de la vieja escuela, y nosotros ya nos hemos puesto al volante. Prueba: Ford F-150 Raptor 2017.
Se da la extraña circunstancia de que el sonido de este rudo pick up recuerda al de un Maserati biturbo cuando lo llevas a tope, mientras su cambio automática de 10 velocidades va insertando una marcha tras otra, y solo ocasionalmente se toma un tiempo para respirar. Hay que decir que, en contra de lo habitual en este tipo de bestias americanas, mantiene bien el empuje cuando tienes el acelerador pisado, y sube de vueltas con inusitado brío.