Prueba

Comparativa Peugeot 308, Kia cee´d y Renault Mégane

David López

En esta comparativa entre Peugeot 308, Kia cee´d y Renault Mégane no solo enfrentamos a tres compactos muy completos: vamos a saber si los coreanos están a la altura de los franceses.

Los coreanos fabrican coches competitivos, atractivos y bien acabados, que cada vez acaparan más compradores. Coches como el Kia cee'd. Aquí se enfrenta al recién renovado Renault Mégane y al nuevo Peugeot 308, que tiene poco que ver con su predecesor y respecto al que ha aumentado tantos enteros la calidad de sus acabados, de sus motores y las sensaciones que transmite, que parece otro coche. ¿Aún pueden los franceses fabricar modelos que ganen las comparativas? Vamos a comprobarlo.

El nuevo Peugeot 308 se llama como el anterior, pero es más discreto, atractivo y moderno.

Peugeot concentra la mayor parte de las funciones en una gran pantalla táctil de 9,7 pulgadas con el sistema de audio, navegador y climatizador, además de asistentes de seguridad. Por un lado es algo positivo porque todo queda muy ordenado al desaparecer prácticamente todos los botones de la consola central; por otro, el manejo no es todo lo sencillo que debiera, porque la pantalla reacciona a veces con retardo a las pulsaciones y hay que recorrer demasiados menús hasta para maniobras tan sencillas como ajustar la temperatura. Delante es muy espacioso, aunque ya no transmite esa sensación de monovolumen del modelo anterior. El parabrisas está ahora más cerca del conductor. Y detrás, sorprende que haya tan poco espacio. Especialmente se ven penalizadas las piernas largas, mientras la postura tan recta del asiento no es nada acertada.

¿Hay alguno más estrecho? Si. Las plazas traseras del Renault recuerdan más a las de un utilitario que a las de un modelo del segmento compacto. A los adultos no se lo pone nada fácil: por favor, inclinen la cabeza y doblen mucho las piernas. Y el incómodo asiento, con un respaldo demasiado vertical y una banqueta corta no ayuda demasiado. Delante se va más desahogado en el Mégane, de hecho ofrece un espacio similar al Peugeot. El mobiliario le confiere un encanto particular y, desde que se empezó a producir en 2008, los acabados han ido ganando en solidez y calidad. Pero no nos convence ni su postura demasiado baja ni el mullido tan blando de los asientos. El velocímetro es digital, y las funciones de radio, teléfono y navegador se manejan de una forma poco intuitiva, a través de una rueda que no transmite demasiada solidez. Un punto a mejorar.

Los ingenieros de Kia no pretenden alardes y todas las funciones se pueden manejar casi con los ojos cerrados. Solo el sistema multimedia se ve algo anticuado. En general el habitáculo goza de unos acabados sólidos y más que correctos, mientras los coreanos no ahorran en adornos cromados y lacados. Y tiene un ventaja clara sobre los franceses en esta prueba: es mucho más espacioso, sobre todo en las plazas traseras. Aquí dos adultos viajan cómodos y también irán delante con suficiente desahogo en unos asientos de mullido firme y con una postura correcta.

Renault, el mejor motor

El Kia está propulsado por un 1,6 litros de 135 CV. No es un prodigio de alegría, más bien es una herramienta algo tosca. En comparación con sus rivales transmite menos empuje, pero a su favor está el consumo: con 6,6 litros, es el menos tragón de los tres. El 1,2 litros de 132 CV del Renault es un bloque alegre y ávido de revoluciones, que también tiene su contrapartida: consume 7,4 litros que aumentan a altas velocidades. Por último, el 1,6 litros de 125 CV del Peugeot es el más equilibrado. Un motor alegre y con empuje, desarrollado con BMW y que además contiene bastante el consumo: 6,7 litros de media. El 308, con 1.236 kilos de peso, es el más ligero y eso se nota al volante. Es muy ágil y manejable, y se dirige con facilidad gracias a su sensacional dirección. En el otro lado de la balanza está su suspensión: especialmente las juntas y las pequeñas irregularidades se notan demasiado dentro del coche. Quien piense que los coches franceses siguen siendo confortables, se equivocará con el Renault. Su rígido tarado redunda en una respuesta seca en asfalto bacheado. La dirección, aunque mejor que en anteriores versiones del modelo, sigue teniendo un tacto demasiado artificial. También la del Kia es mejorable con su tacto pastoso y su lenta respuesta. Y el rodar del coreano es menos ágil que el de los franceses por su suspensión excesivamente dura y rebotona.

Conclusión

La versión Drive del Kia cee'd tiene ahora un descuento de 3.905 euros, con lo que su precio se queda en 16.595 euros. Inalcanzable para un 308 que, con la promoción de 1.800 euros cuenta con un precio final de 18.900 euros y para un Mégane que, rebaja de 3.000 euros incluida, se queda con el precio más alto. Peugeot ha hecho un muy buen trabajo en el nuevo 308: diseño moderno, puesto de conducción original y motores potentes. Se nota en su carácter que la firma lleva más de 100 años fabricando coches. Pero se queda por detrás del Kia, que lleva en el sector desde 1973. Y es que más allá de la experiencia, el coreano tiene más espacio y siete años de garantía. ¿Y el Renault Mégane? Un gran motor, aunque al coche se le nota demasiado el paso de los años.

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Director Online

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