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5 trucos para proteger tu coche del calor

Mejores parasoles para tu coche: rebaja la temperatura en su interior con una inversión mínima

Parece una exageración; pero todo objeto que esté a la intemperie sufre los rigores de las temperaturas extremas. Y sin necesidad de irte a vivir al Polo Norte ni al desierto, te podemos asegurar que esto también puede acortar demasiado la vida de tu compañero con ruedas. Por eso, aquí te traemos hoy 5 trucos para proteger tu coche del calor. 

¿Son consejos pensados únicamente para el verano? Negativo, ya que sea debido al cambio climático o no, en nuestro país -y en otros- es bastante frecuente que las altas temperaturas 'ataquen' de pronto en otros periodos del año. Y los resultados son igual de poco alentadores: pintura dañada antes de tiempo, gomas cuarteadas, neumáticos cristalizados, salpicaderos rajados...

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Con todo, muchos expertos coinciden en que, además, el hecho de que el habitáculo se convierta en un auténtico horno (con temperaturas superiores a los 50ºC) en cuanto cortas el contacto y dejas el coche expuesto a los rigores meteorológicos primaverales o estivales puede provocar que algunos materiales -especialmente en coches antiguos- liberen sustancias tóxicas para los humanos. Así que: 

1 Aparca a la sombra. Aunque suene evidente, y muchas veces cueste demasiado aparcar en una zona determinada como para encima elegir plaza. ¿Pero y si puedes hacerlo? En verano, conviene evitar que el sol, que se lo 'come todo', castigue demasiado las mismas zonas de tu vehículo. Por eso, lo suyo es tratar de estacionarlo en un lugar donde la sombra lo cubra total o parcialmente. 

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Si es inevitable que le de un poco en algún momento del día, trata de que esta franja no sea aquella en la que los rayos inciden con más poder calorífico (entre las 12.00  y las 16.00 horas, por ejemplo). Y si no hay escapatoria posible tampoco en este aspecto, intenta aparcar en un sentido y en otro alternativamente, para que el 'astro rey' no se cebe con una porción y la cosa se iguale un poco.

Aunque lo más recomendable para el calor sería dejar tu coche en lugar a cubierto o, mejor, en un parking subterráneo, seco y bien ventilado, recuerda que cuando se busca la sombra en superficie, los árboles pueden ser un buen aliado. Eso sí: sopesa si merece la pena correr el riesgo de que se llene de excrementos de las aves, pinaza, hojarasca, resina... o cualquier otra fuente de suciedad.     

2 Cortinillas, parasoles, cubrevolantes y fundas. Más allá de montar lunas oscurecidas en la zona trasera, si tu vehículo va a estar a la intemperie mucho tiempo, puedes ponerle una funda opaca e impermeable, aunque le quitaría mucho calor cualquier otra. Las hay que se recogen debajo de la carrocería, no se vuelan... e incluso las hay con sistemas antirrobo. 

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Pero seamos sinceros: para un estacionamiento corto y rutinario -o para salir con prisas al trabajo al día siguiente-, son preferibles otros sistemas que también contribuyen a protegerse del sol y a bajar la temperatura del habitáculo. Por ejemplo, los parasoles (mejor si son reflectantes), las cortinillas (fijas o enrollables, han de estar homologadas) o los cubrevolantes. 

Estos últimos son los grandes olvidados y, aunque sólo se ocupen de un elemento del coche, pueden resultar fundamentales, ya que si este quema , será difícil que puedas iniciar la marcha hasta que se enfríe. Si no tienes uno, otro truco es dejar el volante 'boca abajo', de tal manera que se caliente más la parte inferior y, cuando arranques, puedas colocar antes las manos en posición de las '15.15 h'. 

3 ¿Abrir ventanillas? Depende. Si aparcas en un garaje privado, puedes hacerlo con cada cristal bajado un par de centímertros, para que se ventile el habitáculo y entre algo del frescor exterior. Lo malo de esto es que si fuera hace calor, la temperatura subirá a bordo. Y además, siempre existirá el riesgo de que se cuelen arañas, insectos e incluso ratones y el coche será más vulnerable.  

¿Cuándo hay que bajar la ventanilla y no poner el aire acondicionado?

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Si el calor interior ya es importante, no sobra abrir las ventanillas y mantenerlas un rato así para que el aire se renueve hasta que la mecánica del coche alcance una temperatura óptima de trabajo. Conecta entonces la climatización para que comience a enfriar sin tanto esfuerzo. Asimismo, recuerda que esta función de confort puede ahorrarte combustible a partir de los 80 km/h. 

4 Techo solar y coches descapotables. Del mismo modo, un techo solar que se abra puede ser tu aliado a la hora de restarle grados a tu coche (especialmente si es negro o de un color muy oscuro que absorba la luz en vez de reflejarla como el blanco). Si es fijo y no tiene un aislante interior adecuado, lo normal es que su efecto sea contrario al deseado: frío en invierno y calor en verano.

Asimismo, antes de ponerte mirar estos 15 consejos para comprar un cabrio -o si ya lo tienes- estaría muy bien saber que estos coches son ideales para disfrutar al aire libre cuando la temperatura es moderada, pero que con un calor exterior excesivo, el interior también puede convertirse en un infierno si te expones a pleno sol sin capota... 

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Por no hablar si esta es de chapa o de materiales plásticos en vez de lona, si los asientos son de piel o cuero, si no están dotados de un sistema que los pueda refrigerar... Además, los techos rígidos (que se pusieron tan de moda en los convertibles de los años 90 y 2000 llamados coupé-cabrio -CC-) también tienden a recalentar bastante antes el interior que en el caso de los de materiales textiles.  

5 Aire acondicionado. Por último, en nuestro práctico de 5 trucos para proteger tu coche del calor, no podíamos dejar de hablar de un correcto uso del A/A. Por muy bueno que sea tu sistema de climatización, conviene que no lo actives hasta que el vehículo lleve un rato en marcha y veas que su temperatura de trabajo es la correcta (que el motor no está demasiado frío aún). 

Malos olores en el aire acondicionado
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Después, selecciona una temperatura interior adecuada (mejor poner 19 grados centígrados, por ejemplo, que forzarlo a 16 y luego, pasar frío y tener que ir subiéndolo hasta esos mismos 19). Siempre que puedas, prescinde de la recirculación del aire, de tal manera que el flujo proceda del exterior y facilite el enfriamiento del sistema y la buena ventilación a bordo. 

Y por supuesto, evita los cambios bruscos de temperatura, tanto al subir al coche como al bajarte de él o cualquiera de los ocupantes podríais sufrir una hipotermia o, por el contrario, el temido -y demasiado frecuente en épocas estivales- 'golpe de calor' (un aumento repentino de la temperatura corporal al bajarse de un vehículo demasiado refrigerado), cuyos resultados pueden ser letales. 

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